El gobierno deberá adoptar las medidas necesarias para no perder la oportunidad del Paraguay de la juventud
En Paraguay, el 21 de setiembre se celebra el Día de la Juventud. Una de las características más distintivas de la población paraguaya es el gran porcentaje de jóvenes en su estructura poblacional. El país está atravesando el periodo, que tal vez será la única e irrepetible condición poblacional, denominado «bono demográfico». Este fenómeno, considerado como una gran oportunidad, ocurre cuando en una población la cantidad de personas en edad de trabajar y producir es mucho mayor al número de personas al que se consideran dependientes (niños y niñas, adultos mayores). Sin embargo, esta excepcionalidad poblacional se encuentra lejos de ser una oportunidad por diferentes razones, principalmente por la falta de interés política en los sucesivos gobiernos.
En la actualidad, el 56 % de la población tiene menos de 30 años y el 29 % están en el rango de entre 15 a 29 años. En números corresponden a aproximadamente 1.900.000 jóvenes y de los cuales, el 57,8% o más de 1.000.000 no asisten a ningunas instituciones educativas. Los ‘ninis’ (aquellos que ni estudian ni trabajan) representan el 16,16% de los jóvenes. Estos datos, sin profundizar otras áreas relevantes, demuestran que la proporción mayoritaria de la población paraguaya demanda de manera urgente políticas públicas y programas específicas, que permitan desarrollar sus potencialidades y utilizarlas como el motor del desarrollo sostenible del país.
Los resultados de la falta de políticas públicas diseñada a satisfacer las necesidades de los jóvenes y adolescentes se tienen a vistas, como el aumento de la tasa de criminalidad; la violencia especialmente contra las mujeres; el uso de las drogas y consumo prematuro del alcohol. Más de la mitad de los estudiantes de la secundaria admiten que consumen habitualmente. Los indicadores demuestran que los jóvenes están afligidos y como consuelo recurren a las drogas, normales de observar, principalmente los fines de semanas o feriados, en cualquier zona del país. El gobierno actual, no debe cometer los mismos errores del pasado y debería tomar las medidas necesarias a fin de aprovechar la considerada como ventana demográfica de oportunidades.
Ningunas de las clases, partidos o corrientes políticas, hasta ahora, han presentados algunas propuestas a fin de explotar las ventajas que representan tener a disposición la mayor parte de los habitantes en plena condiciones de aportar sus esfuerzos y conocimientos al desarrollo económico y social del país. La más preocupante de la situación, es la ausencia de un organismo o institución, mínimamente seria y creíble, encargada de diseñar algún plan con el objetivo de sacar provecho de esta excepcionalidad que presenta la población paraguaya; al parecer no hay interés político para discutir sobre la cuestión. Hace unos meses terminaron las contiendas electorales más debatidas en la era democrática del país, pero los grandes olvidados en las discusiones fueron los jóvenes.
El actual gobierno del presidente, Mario Abdo Benítez, llegó al poder mediante el apoyo masivo de los jóvenes, que consideraron como una alternativa al otro modelo de gobierno de Horacio Cartes por el fracaso en atender las demandas de la población, por lo tanto, debería tener estas consideraciones en cualesquiera iniciativas que va a emprender. La mayoría de los paraguayos, especialmente los jóvenes, depositaron sus confianzas con anhelos de cambios, desencantados con el “plan piloto” del otro gobierno que finalmente nunca despegó. Llegó el momento de realizar los esfuerzos necesarios para no perder la oportunidad, porque el reloj del tiempo ya ha empezado una cuenta regresiva. El Paraguay de la Gente es la consigna del gobierno actual, pero no deberías olvidar sobre todo al Paraguay de la juventud.


