Eliminar el Indert, el remedio será peor que la enfermedad

El Instituto de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert) es la institución responsable de ejecutar las políticas agrarias del gobierno y administrar las tierras publicas destinada a la reforma agraria. El Indert, con todas las deficiencias, cumple una importante función y es una institución esencial no solo para el sector agrario paraguayo, sino para el país en la lucha contra la pobreza, la desigualdad social y el hambre. En la actualidad, existen más de 300.000 familias campesinas sin tierras.  En Paraguay, la tierra no solo es un factor de producción, también significa poder: político y económico.

La pobreza, la desigualdad y el hambre son reflejos de la acumulación de la tierra en manos de pocas personas. El 2,6% de los propietarios son dueños del 84,8 % de la tierra explotada. El 91% de los propietarios son agricultores familiares apenas ocupan el 6,3% del total de la superficie agropecuaria total, mientras que el restante 8,9% de las fincas son de medianos propietarios que poseen el 6% de las tierras. En el mundo, Paraguay presenta la distribución de la tierra más desigual con índice de Gini de 0,93, conforme a los datos más recientes (2008). De alguna manera, la institución agraria es responsable de que actualmente no haya la perfecta desigualdad en la tenencia de la tierra a favor de sectores empresariales.

El Indert, creado en 2002, como institución responsable de cumplir el mandato constitucional de promover la integración armónica de la población campesina al desarrollo económico y social de la nación. Tiene como misión adecuar la estructura agraria promoviendo el acceso a la tierra rural, saneando y regularizando su tenencia, coordinar y crear las condiciones propicias para el desarrollo que posibilite el arraigo conducente a la consolidación de los beneficiarios, configurando estrategias que integren participación, productividad y sostenibilidad ambiental. Esta institución representa un obstáculo e impide a los grandes latifundistas —empresarios del agro— tener el dominio total sobre las tierras rurales.

Además, en la estructura del Estado paraguayo, es la única institución en que los campesinos sin tierras pueden acercarse a reclamar el acceso a la misma. Por estas razones, desde hace muchos años se manejan la información de que sectores políticos que responden a los empresarios del agro trabajan por la eliminación del Indert, pero nunca se atrevieron a plantear públicamente. Sin embargo, cuestionados legisladores de la Cámara de Diputados, durante la Sesión Ordinaria del pasado 16 de octubre, supuestamente para combatir la corrupción en el manejo de las tierras publicas plantearon y exigieron la eliminación del ente rural.

No obstante, para solucionar el problema de la corrupción en la administración de tierras publicas plantearon entregar las actuales facultades del Indert a otra institución, salvo algunas raras excepciones, aún menos corrupta, sin suficientes recursos y sin ninguna estructura: las municipalidades. La salida planteada demuestra la verdadera intención del sector empresarial es eliminar el Indert para tener posibilidad de apropiarse de todas las tierras rurales destinadas a la reforma agraria, no combatir la corrupción. El remedio planteado parecer ser peor que la enfermedad.