A 34 años, la ONAC forma parte de la familia campesina
El 15 de diciembre de 1985, en la clandestinidad y arriesgando sus vidas, dirigentes campesinos se reunieron para la fundación de la Organización Nacional Campesina (ONAC), de carácter gremial y con estructura federativa, con el objetivo de defender a los trabajadores del campo, mejoramiento del nivel de vida, la dignidad de la persona humana, desarrollo integral personal y societario. Desde entonces han transcurridos 34 años, durante el periodo muchas cosas han cambiado y la ONAC ha conquistado el lugar como parte de las familias campesinas del Paraguay.
Desde sus inicios, la organización estaba predestinada a luchar por los derechos de la clase campesina, un segmento de la población paraguaya históricamente relegada como de última categoría, socialmente excluida y perseguida, masacrada por el gobierno dictatorial de Stroessner. Como gremio representativo de este sector marginado, la ONAC tuvo que resignarse en no poder fijar domicilio en Asunción, capital de la República, en aquel tiempo privilegio reservado a personas ilustres de la alta clase de la sociedad paraguaya, sostén del régimen opresor y sanguinario de Stroessner .
Durante el periodo de la transición democrática, época protagonizada por las organizaciones campesinas y tiempo de grandes incertidumbres, la ONAC estuvo presente en los hechos políticos y lideró las grandes manifestaciones sociales que marcaron la historia de la Nación. La década de los 90 fue marcada por la lucha de acceso a la tierra de las familias campesinas, pero el acontecimiento principal resultó ser la condonación de las deudas de aproximadamente 200.000 familias agricultoras campesinas. Los/as agricultores/as fueron víctimas de un sistema de préstamo usurario y engañosa, aprovechándose de la falta de control, complicidad y fragilidad de las instituciones democráticas, creadas después de la caída de la dictadura.
A inicios de este siglo, la ONAC se afilió a la COPROFAM, acontecimiento que resultó determinante en la transformación del sector de la Agricultura Familiar Campesina (AFC) paraguaya. La clase campesina pasó a ser una clase empoderada que reivindicaba no solamente el acceso a la tierra sino también otros derechos que durante años el Estado, con apoyo de sectores dominantes, negaba al campesinado. En la época, mediante las experiencias compartidas por las organizaciones de otros países en espacios como la propia COPROFAM o la Reunión Especializada de la Agricultura Familiar del MERCOSUR, la ONAC planteó al Estado nuevas exigencias y en Paraguay por primera vez se utilizó el término “políticas públicas”.
Si bien durante el transcurso de los 34 años las conquistas fueron muchas, pero no son suficientes para mejorar la condición de vida de todas las familias de la AFC. Sin embargo, existe una conquista que la ONAC es profundamente agradecida y considera el mayor logro en todos estos años de existencia y lucha, el hecho de que muchas familias campesinas adoptaron a la ONAC para integrar su familia y formar parte de su identidad. La ONAC forma parte de la vida cada uno/a de sus afiliados/as y cada uno/a de sus afiliados/as forma parte de la vida institucional de la ONAC.


