Alimentar al mundo y salvar el planeta, las funciones actuales de la AFC
En todos los rincones de nuestro planeta se observan y se sienten las consecuencias del modelo productivo inconsciente del sector empresarial, motivado por la obsesión desmedida de acumular riqueza y ocupar una posición dominante. En la búsqueda incesante de concentrar los bienes materiales y ejercer el dominio, la raza humana a lo largo de la historia ha demostrado que sus ambiciones no tienen límites, es capaz de cometer todas clases de atrocidades contra sus semejantes, provocando la muerte, el sufrimiento y el hambre de millones de su especie. Pero, el peor acto de crueldad del ser humano es la destrucción de su hogar.
Las acciones desmedidas del sector empresarial, con el afán de acumular riquezas para satisfacer el ego sectorial y en ciertas ocasiones personal, tienen como consecuencia la destrucción de los recursos naturales, con impacto directo en el clima de nuestro planeta. Los efectos del cambio climático, como el aumento del nivel del mar, el derretimiento de los hielos y la aparición de fenómenos meteorológicos extremos, son pruebas reales e indiscutibles de los resultados de la destrucción del medio ambiente por el hombre. En la actualidad, el ser humano experimenta el periodo más caluroso de su historia y la tendencia es el aumento de la temperatura global entre 3℃ y 5℃ para el año 2.100, un punto sin retorno para la humanidad.
Las secuelas de las ambiciones materialistas de la raza humana están en todas partes, como el aumento de la pobreza y el hambre. El 1% tienen más riquezas que el 99% de la población mundial. Cada día, el hambre afecta a más 821 millones de personas, que corresponde una de cada nueve personas padece hambre. En 2020, cerca de 1.500.000 personas fallecieron por hambre o de consecuencias relacionadas con el hambre, un promedio de 30.000 muertes diarios. En el mundo se produce suficiente comida para alimentar hasta 10.000 millones de personas, cuando hay menos de 7.800 millones de habitantes.
El sistema de producción empresarial, obsesionando en acumular riqueza y ostentar el poder, demuestra ser inadecuado para el futuro de la humanidad y conduce a la destrucción de nuestro planeta. El modelo se basa en la máxima explotación y devastación del medio ambiente, que es el elemento esencial para la existencia de vida sobre la tierra. La situación tuvo llegar a un punto extremo para que algunos del sector empresarial, una pequeña minoría, reconozcan que el modelo aplicado por ellos ha producido consecuencias desastrosas para el mundo, como el cambio climático, aunque todavía la gran mayoría del sector los nieguen.
La esperanza para la humanidad radica en que la historia de existencia del hombre enseña que un sistema predominante siempre tiene un oponente que lo confronta, con un modelo totalmente opuesto. En la actualidad, el opuesto del modelo productivo del sector empresarial es el sistema practicado por la Agricultura Familiar Campesina (AFC), basado en la conservación, respeto y uso racional de los recursos naturales. Ante el silencio de otros sectores sobre el desastre provocado por el modelo industrial, la AFC es el único sector que se manifiesta y realiza acciones concretas para alimentar al mundo y salvar el planeta, con la aplicación, defensa y promoción de un modelo productivo sostenible.


