FAA a doce años de la crisis por la resolución 125°
Hace doce años, un 12 de marzo, junto a las entidades que integran la Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias dábamos comienzo a un cese de comercialización ante una medida inconstitucional, confiscatoria e inconsulta, como fue la implementación de la resolución 125°, que modificaba las alícuotas de las retenciones a las exportaciones.
Esa situación dio origen a un conflicto que se extendió por 130 días, en el que las descalificaciones y maltratos de los funcionarios hacia los productores agropecuarios aumentaron la adhesión a nuestro genuino reclamo. En esos tiempos protagonizamos actos multitudinarios, en los que los productores confluimos con los ciudadanos, tratando de poner freno al avasallamiento.
En la historia general quedó grabada la discusión sobre las retenciones, en especial a la soja, y sin embargo desde nuestra entidad estuvimos todos los días luchando por la segmentación, por el trato diferencial, pidiendo por la compensación para los productores que estaban alejados de los puertos, para que se viera que no todo el campo era lo mismo.
De hecho, queda el recuerdo del paso de la 125° por el Congreso, del voto “no positivo”, pero en esos días también se discutían compensaciones, segmentación y trato diferencial por fletes para los productores alejados de los puertos. El fin del debate sobre las retenciones archivó todos estos temas también.
Pero como entidad, no claudicamos con esas banderas.
Todos estos años seguimos pidiendo que se nos tratara distinto, haciendo énfasis en que no todos somos iguales. Que los pequeños y medianos productores y los agricultores familiares no tenemos la producción solo como una inversión, sino que es nuestro modo de vida, nuestra historia familiar, nuestra manera de ser y no sólo una unidad de negocio. Y que la lucha que damos a diario por sobrevivir no es ideológica ni especulativa: queremos seguir produciendo, como lo hicieron nuestros padres y abuelos, y apuntamos a que nuestros hijos tengan oportunidades para continuar y no deban migrar por falta de oportunidades.
Lamentablemente, casi nunca hemos sido escuchados. Nos siguieron tratando a todos igual, asfixiándonos a aquellos que no tenemos espaldas, que no podemos hacer especulaciones con el fruto de nuestro trabajo, porque lo necesitamos para sobrevivir y seguir produciendo. Y los resultados están a la vista.
Tal como hemos dicho, el modelo que imperó todo este tiempo nos saca de la cancha. Nos deja sin oportunidades y nos obliga a dejar la actividad. Los datos del Censo Nacional Agropecuario lo confirman. Somos miles de familias menos en el campo, miles de productores fuera del circuito que debieron migrar hacia otros lugares, malvender sus cosechas y muchas veces sus campos, a actores más concentrados que aprovecharon la situación.
Por eso en estos días, en el marco de esta reflexión por el nuevo aniversario de la 125° es que volvemos a pedir a las autoridades, a los funcionarios del Poder Ejecutivo; pero también del Congreso de la Nación, que nos escuchen.
Que volver a discutir sobre las alícuotas de las retenciones (que a estos niveles vuelven a dejar sin rentabilidad a muchos productores, dejándolos aún más complicados de lo que estaban) no sea un nuevo comienzo de una escalada de malos tratos. Que no sea el único tema del que se hable y que se pueda ver el escenario general.
Esperamos poder dialogar para encontrar alternativas para los pequeños y medianos productores sojeros; pero también para ver el modo de ayudar a los miles de productores de las economías regionales y la agricultura familiar que hace años luchan para sobrevivir. Que podamos generar alternativas para dar luz a las políticas diferenciadas que hace tanto tiempo pedimos, porque es lo que necesitamos como sector y como país.
Proponemos analizar y estudiar juntos la posibilidad concreta de reemplazar los derechos de exportación por el impuesto a las ganancias que con una buena escala actualizada permita el trato diferenciado y progresivo de los pequeños, medianos y grandes productores, tratando de manera distinta a quienes son diferentes y resolviendo las asimétricas condiciones de distancias a puerto y productividad. Que, finalmente, podamos juntos salir de la crisis, sabiendo que cuando a los productores nos dan la oportunidad, trabajamos para producir los alimentos que nuestro país y el mundo necesitan, asegurando nuestra soberanía alimentaria.
Que este aniversario abra la puerta a una nueva oportunidad, para que los próximos meses estemos produciendo todo lo que Argentina necesita para salir adelante, generando puestos de trabajo, asegurando el arraigo de los productores en los pueblos para darle dinamismo a todo nuestro vasto país, y no en un nuevo conflicto.
La oportunidad está al alcance de la mano. Ojalá podamos aprovecharla esta vez.


