Los agricultores familiares garantizan la alimentación, son solidarios y no suben sus precios

A poco de que se decrete el Estado de Emergencia en el Perú, la irresponsabilidad de las redes sociales hizo su trabajo: generaron tal pánico que gran parte de la población desabastecieron los supermercados de papel higiénico y otros productos, no necesariamente de primera necesidad. Y cuando el lunes 16 empezó el aislamiento social, el turno fue para los productos agropecuarios, que también volaron de los mercados.

Y aunque el ministro de Agricultura se esforzaba para mantener la calma y asegurar que no habría desabastecimiento, el miedo comprensible de la gente continuó por algunos días. Sin embargo, a pesar de las extremas medidas dispuestas por el gobierno para frenar la expansión del coronavirus, felizmente, nuestros agricultores familiares han seguido haciendo producir al campo garantizando que al temor por el virus no se sume la desesperación que genera el hambre y el desabastecimiento.

Sin embargo, no solo han continuado trabajando y evitando la escasez como puede observarse en los principales mercados del país, sino que lejos de las prácticas inescrupulosas de empresarios o de insensatos intermediarios, nuestros pequeños productores agrarios y campesinos, solidarios como siempre, han evitado aprovechar esta situación para incrementar los precios de sus productos.

Everardo Orellana Villaverde, Subsecretario General de la Confederación Campesina del Perú, CCP, es también dirigente de los productores de la Cuenca del Cunas, en el gran valle del Mantaro, en la región Junín, en el centro del país, que es una de las despensas que alimenta a la población de Lima, la capital del país.

Everardo aprovecha estos días para atender su parcela familiar donde produce papa, maíz y otros productos, y él mismo se encarga de aclararnos que no debería haber escasez ni mucho menos alza de precios, porque ellos siguen manteniendo los mismos precios pues en situaciones como estas no se puede aprovechar de las necesidades de la gente.

“Esperamos que en las ciudades no se especulen con los alimentos y que los intermediarios no se aprovechen, que vendan al precio justo al alcance de las amas de casa. Por eso es importante la pequeña agricultura, porque sigue alimentando a la gente, pues en medio de las adversidades nosotros seguimos produciendo”, afirma Everardo Orellana.

En esa misma línea se pronuncia el presidente de la CCP, Wilder Sánchez Chávez, quien demanda que el gobierno valore el rol que la agricultura familiar siempre ha jugado en situaciones de emergencia. “En estos tiempos de pandemia, la agricultura familiar demuestra su importancia porque garantiza la alimentación, y esperamos que pronto se aprueben las políticas públicas que impulsen su desarrollo integral”, sostiene el dirigente de la CCP.

Por su parte el ex viceministro de Recursos Naturales y asesor de la CCP, el economista Hugo Cabieses Cuba, afirma que la situación de crisis de salud que atraviesa el Perú y el mundo, ponen de manifiesto la importancia de la pequeña agricultura y la soberanía alimentaria para encarar estas emergencias. Cabieses también remarcó la importancia de defender los bosques y los pueblos indígenas defienden y evitan su deforestación.

Es probable que la emergencia en el Perú se extienda por 15 días más; es probable que nuevamente vuelva la preocupación por el desabastecimiento, pero es mucho más probable que nuestros productores sigan mostrándonos su enorme solidaridad, garantizando que el hambre no se sume a las tantas precariedades que nos ha traído el coronavirus…