La agricultura familiar es un sector más que prioritario en este momento
La preocupación general sobre el presente y el futuro aumenta cada vez más, a medida que el Coronavirus se propaga y produce víctimas en todo el planeta, llegando a un millón de personas infectadas esta semana. El momento es de gran tensión, y nos exige a todos que trabajemos juntos y alineados para que esta crisis pueda controlarse lo más rápido posible.
En primer lugar, debemos seguir respetando las medidas de protección de la salud establecidas por los gobiernos de nuestros países, que en general han decretado el aislamiento social. Nuestras organizaciones ya están comprometidas en esta dirección y continúan trabajando de forma remota, utilizando el ambiente virtual para llevar a cabo sus actividades con los canales abiertos para recibir información de sus organizaciones de base. Esta comunicación es esencial para estar al tanto de la situación de los agricultores en medio de la crisis y para articular con el gobierno sobre las demandas de emergencia para el sector.
La agricultura familiar, que siempre ha tenido la noble misión de llevar comida a las mesas de la gente del campo y la ciudad, tiene esta misión aún más destacada en la situación de crisis. En un escenario en el que muchos sectores se ven parados en sus actividades, la cadena de producción y distribución de alimentos no puede detenerse, ya que el abastecimiento de la población es una de las principales prioridades ante los desafíos que plantea la pandemia.
Algunos de los gobiernos latinos ya reconocieron esto, como en Chile, donde se estableció un comité con miembros del gobierno y la cadena agroalimentaria, incluidos representantes de la agricultura familiar de las organizaciones de base de MUCECH, y estableció protocolos de protección y medidas económicas para el sector. También en Bolivia, entidades gubernamentales, como el Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras, han estado trabajando directamente con los agricultores familiares, intermediados en este diálogo por organizaciones del sector, como nuestra afiliada CIOEC.
Otro ejemplo es Perú, donde el gobierno también ha reconocido públicamente la importancia de la agricultura familiar y ha establecido medidas, al principio de la crisis, para proteger a las comunidades campesinas e indígenas de la llegada del virus. Incluso la prensa local destacó la importancia de la AF y exigió que el gobierno cumpla las demandas para garantizar la producción de alimentos para la población peruana.
Desafortunadamente, otros gobiernos aún descuidan la importancia de la agricultura familiar local, como en Paraguay, donde el ministro de Agricultura y Ganadería ha declarado la prioridad de importar alimentos agrícolas de otros países en declaraciones públicas;02k ignorando la producción familiar local. O en Brasil, donde parlamentarios presentaron un proyecto de ley para cambiar la asignación de recursos de políticas públicas para la agricultura familiar que van directamente a los productores, una medida que fue revocada con la ayuda de la articulación política de CONTAG.
Tanto en los países donde la agricultura familiar está recibiendo el apoyo del gobierno ante la crisis, como en los que no, el trabajo de nuestras organizaciones es permanente. Seguimos siendo responsables en acompañar la situación de la base, conectada con nuestras organizaciones afiliadas. Nuestro rol en este momento es actuar como inspectores de las medidas que rigen a los territórios rurales y articular las demandas prioritarias de los agricultores con los gobiernos, a fin de garantizar que este trabajo fundamental de abastecer a la población se realice con condiciones dignas para los productores y, especialmente, con seguridad sanitaria, para que los hombres y las mujeres en el campo no estén expuestos al virus que está generando toda esta crisis.
También vale la pena señalar que, además del importante apoyo de las autoridades gubernamentales para continuar la producción en todo su potencial, el apoyo de la sociedad también es crucial para nuestro sector. Además del abastecimiento de alimentos, que es necesario en sí mismo, la agricultura familiar es capaz de proporcionar alimentos saludables, lo cual es fundamental en estos tiempos en donde priorizamos la salud de nuestras familias. Continuemos articulándonos de la mejor manera en este delicado momento.
Alberto Broch – Presidente de la COPROFAM


