La negligencia del gobierno federal con el Seguro Social y con la asistencia de los asegurados
Es lamentable la falta de compromiso del gobierno federal en relación con la atención a los asegurados de la Seguridad Social. Además, el aumento indebido de beneficios denegados por el INSS no fue suficiente, la precariedad del servicio solo ha empeorado en los últimos años.
Incluso antes de que se declarara el aislamiento social por la pandemia resultante del Covid-19, la asistencia de los asegurados por parte del INSS ya era muy precaria, con miles de solicitudes de beneficios incautados, pendientes de análisis.
Las restricciones presupuestarias impuestas al INSS, que afectan el cumplimiento de contratos y el mantenimiento de sus sucursales, y la no recomposición del personal para brindar atención (cabe recordar que en los últimos años se han jubilado miles de empleados y no se ha realizado ningún concurso público para las nuevas contrataciones), expresar claramente la gravedad de la situación y demostrar que, si no se hace nada, avanzaremos hacia el desmantelamiento total de la asistencia de una de las políticas de protección social más importantes, que es la Seguridad Social.
Han pasado más de cinco meses desde el inicio de la pandemia, con la reapertura de las sucursales extendiéndose varias veces y, en el momento en que el INSS decide reanudar el servicio presencial (14/09/2020), con menos de la mitad de sus sucursales están abiertas y con la oferta de pocos servicios, hay problemas de todo tipo, dejando a miles de asegurados y asegurados desorientados y desatendidos. Esto expresa problemas de gestión y una comunicación ineficaz entre el gobierno y la población, especialmente con los asegurados.
La situación se agrava aún más para los asegurados incapacitados para trabajar y que dependen de la pericia médica para acceder a la prestación por invalidez que, por regla general, es su única fuente de supervivencia. Un servicio de tal importancia no puede simplemente suspenderse, sin la mínima garantía de servicio brindada por los asegurados. El gobierno debería considerar este servicio como “esencial” y mantenerse durante la pandemia.
Para CONTAG, lo que está pasando es inaceptable. No por los servidores del INSS, sino por la negligencia del gobierno y su área económica con la política de protección de la seguridad social y el trato que se le ha dado al INSS, retirando recursos esenciales del Instituto para mantener el servicio. Por el piso de los carruajes, existe el riesgo de que más de la mitad de las sucursales del INSS ni siquiera abran sus puertas en el futuro, principalmente las sucursales ubicadas en las localidades del interior del país.
Ya no podemos estar de acuerdo con esta situación. Existe una necesidad urgente de que el gobierno adopte medidas que garanticen un cuidado digno para todos los asegurados de la seguridad social, rurales y urbanos.
La CONTAG sigue movilizada y seguirá luchando y denunciando las irresponsables medidas adoptadas por el gobierno federal que afectan la política de protección de la seguridad social y el servicio brindado a los asegurados.
Brasilia / DF, 15 de septiembre de 2020.
DIRECTIVA DE CONTAG


