Los gobiernos de las Naciones Unidas debaten sobre seguridad alimentaria y nosotros reafirmamos la agricultura familiar como estrategia en esta discusión

©FAO

El mundo se enfrenta actualmente a una crisis muy grave en varios ámbitos, y una de las que más nos asusta, avergüenza y repugna es la crisis del hambre. Incluso antes de que existiera la pandemia de Covid-19, las estadísticas ya eran alarmantes, como lo indica el último informe “El estado de la inseguridad alimentaria y nutricional en el mundo”, un estudio de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en asociación con otras organizaciones que señaló que en 2019 alrededor de 690 millones de personas se encontraban en situación de inseguridad alimentaria y desnutrición en todo el planeta.

Si bien aún no se han dado a conocer oficialmente los datos de 2020 sobre el tema, las opiniones de los expertos y los hechos que seguimos a diario sobre las crisis sanitarias, económicas y sociales que afectan a muchos países como consecuencia de la pandemia ya apuntan a un vertiginoso aumento de la miseria entre las poblaciones; lo que impacta directamente en la seguridad alimentaria de millones de otras familias que aún no estaban incluidas en las tristes estadísticas del hambre en los años anteriores.

Es en este contexto que el Comité de Seguridad Alimentaria (CSA) de la FAO, un espacio institucional e internacional de gobernanza de los sistemas alimentarios, reunirá a autoridades de más de 190 países para discutir los desafíos del escenario actual, así como posibles soluciones y recomendaciones para los gobiernos para que puedan lidiar mejor con los problemas relacionados con la inseguridad alimentaria y nutricional de sus poblaciones, tanto hoy como en el futuro.

Será la 47ª reunión de este Comité, que ya ha comenzado entre 13 y 15 de octubre de 2020, de manera virtual, pero no ha finalizado las discusiones, que continuarán entre el 8 y el 11 de febrero de este año, también virtualmente. Además de las representaciones políticas, este importante momento de diálogo político contará con un espacio para la participación de algunas de las organizaciones sociales que integran y representan el Mecanismo de Sociedad Civil (MSC) de la CSA. Articulados entre sí, estas organizaciones, incluida la COPROFAM, llevan al Comité las opiniones y aportes de las entidades que representan los intereses de la sociedad en el tema de la alimentación y la nutrición.

La COPROFAM tiene el honor y la responsabilidad de ser una de las organizaciones que integran la coordinación del MSC, representando a la agricultura familiar en América Latina en este espacio y trabajando para reforzar el discurso sobre la importancia de la actuación de los gobiernos en la definición de políticas amplias y de emergencia para combatir la inseguridad alimentaria a gran escala. Y también enfatizar en la relevancia de la aplicación de dinámicas sostenibles a los sistemas alimentarios locales utilizando principios como los de la agroecología y las prácticas ancestrales de la agricultura familiar para la producción de alimentos sanos.

A pesar de la última reforma del CSA, llevada a cabo en 2010, que realizó cambios significativos que incluyeron la participación de la sociedad civil y el sector privado en la dinámica de las sesiones oficiales del Comité y en algunos de sus debates centrales, nuestros aportes sobre la valorización de la agricultura familiar y otros temas no siempre son aceptados o aprobado por las instancias gubernamentales. Sin embargo, la oportunidad de promover este diálogo sigue siendo estratégica para que podamos discutir más sobre las realidades de los territorios rurales y de las familias agricultoras y campesinas con sectores fundamentales, y esto es valioso para nuestra lucha.

En esta 47ª sesión del CSA, el MSC destaca sobre la necesidad de respuestas políticas rápidas de los gobiernos a los problemas provocados por la pandemia y sobre la urgencia de promover cambios estructurales profundos en los sistemas alimentarios que ya están fallando en la actualidad. La sociedad pide sistemas que consideren los derechos de los trabajadores y trabajadoras, el uso sostenible de los recursos naturales y las lógicas de mercado más solidarias y menos explotadoras.

Tenemos el deseo de ver este espacio del CSA cada vez más fortalecido por la ONU y los gobiernos miembros. Y que además de ser escuchados, nuestros mensajes sean tomados en consideración en la construcción de políticas públicas que puedan fortalecer la producción de alimentos saludables de manera sostenible, en todo el potencial que tienen estas dinámicas para cambiar esta triste hambre que aún asombra a tantas personas en tantas partes del mundo.

También queremos recordar a las autoridades gubernamentales, en esta oportunidad de diálogo, sobre los compromisos que muchos de ellos han asumido con el Decenio de la Agricultura Familiar de las Naciones Unidas, inaugurado oficialmente en 2019 por la propia FAO. El Decenio presenta una ambiciosa agenda para fortalecer la agricultura familiar, campesina e indígena en todos los continentes, con miras a impactar en la reducción del hambre y otros aspectos identificados por la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, y así necesita ser fortalecida.

Mencionando a la Agenda 2030, termino recordando que es fundamental que el diseño de estas políticas de alimentación y nutrición también dialogue con las demás metas y objetivos globales además de la erradicación del hambre. El tiempo corre rápido y aún queda mucho por hacer para cumplir los ODS y tener el planeta más sostenible, como soñamos juntos en 2015, cuando se lanzó esta campaña. Hagamos todos nuestra parte.

 

Alberto Broch – presidente de la COPROFAM