La Agricultura Familiar es un sector esencial, y los gobiernos deben tratar a los/las agricultores(as) como prioridad en los programas populares de vacunación

Las vacunas para la inmunización contra el Covid-19 están llegando a los países de América Latina, en diferentes etapas de negociación y procesos de distribución a la población. En este momento, vemos a los gobiernos actuando en la adquisición de dosis con diferentes laboratorios y gobiernos internacionales, y ejecutando sus planes de vacunación popular, cada uno con sus criterios de prioridad para el orden de inmunización de la población.

Todos los países latinos están adoptando o adoptarán protocolos internacionales que priorizan la aplicación de las primeras dosis adquiridas en los profesionales de salud y en los ancianos que forman parte del grupo de riesgo de contagio del virus. En América del Sur, Chile es el país más avanzado en la vacunación de la población hasta el momento, habiendo inmunizado a más de 19 millones de habitantes en dos semanas, y siendo así el segundo país en el ranking mundial de vacunación.

Además de ser un ejemplo de efectividad en la ejecución del plan de vacunación popular, el gobierno de Chile también ha establecido una medida que creemos fundamental para ser replicada por los gobiernos de los países cercanos: ha colocado en la lista de prioridades para aplicación de la vacuna a los habitantes de las zonas rurales, donde localmente hay un alto nivel de contagio.

Vemos en esta justa medida del gobierno chileno el merecido aprecio por la vida de los agricultores y agricultoras familiares concentrados en las zonas rurales, valorando también el trabajo fundamental que realizan en el campo con la producción de alimentos para abastecer a todo el país. Debemos exigir, como organizaciones de la AFCI en los demás países del Mercosur Ampliado, una actitud similar de los gobiernos para sus poblaciones rurales.

También debemos exigir a nuestros gobernantes más firmeza, acción y seriedad en la ejecución de los planes de vacunación, con transparencia y respeto al orden de prioridades de inmunización. Esto se debe a que, tan pronto llegan las vacunas, ya aparecen en diferentes países, como Brasil y Perú, problemas de corrupción en el proceso de inmunización, con casos de desvío de stock y personas no clasificadas en los grupos prioritarios y que están recibiendo su dosis antes del final de las primeras etapas.

Por otro lado, afortunadamente, parece haber un consenso entre los gobiernos en que el acceso de la población a las vacunas es gratuito y universal, como aportamos bien al inicio de la discusión sobre la vacunación contra el Covid-19. Esperamos que continúe de esta manera hasta que todas las poblaciones puedan estar completamente vacunadas, aumentando así las posibilidades de que el Coronavirus sea erradicado de nuestra región, donde lamentablemente ya ha hecho cientos de miles de víctimas.

Sabemos que es posible que la inmunización popular completa tarde en ocurrir en algunos países, especialmente en los más poblados. La perspectiva es que la pandemia disminuya a medida que las dosis lleguen a todos los grupos. Con líderes de gobiernos comprometidos haciendo todo el esfuerzo posible y trabajando en conjunto con los sectores de la sociedad alcanzaremos en la brevedad la meta de la inmunización total.

Mientras la vacuna no llega a todos, reforzamos la importancia de mantener los protocolos sanitarios diarios para evitar la infección por el virus, que sigue siendo altamente contagioso en nuestro continente. La higiene frecuente de las manos, el uso de máscaras y el aislamiento social siguen siendo las mejores medidas para evitar llevar el virus al interior de nuestra casa. Y todavía indicamos que las familias campesinas siguen con la labor de producir alimentos saludables en sus territorios y cumpliendo con los protocolos específicos de esta actividad, que siempre será esencial  para la seguridad y soberanía alimentaria de los países.

 

Alberto Broch, presidente de COPROFAM