La exitosa asistencia del Sistema de comunicación de la ONAC a 10% de la población para acceder a los programas de emergencia por la pandemia fortalece a la COPROFAM en Paraguay
- Categorías Prácticas exitosas
- Fecha 27 febrero, 2021
Antecedentes
En Paraguay, el Ministerio de Salud confirmó el primer caso positivo del Covid-19 el 7 de marzo del 2.020, con el objetivo de evitar la rápida propagación de la enfermedad en el territorio nacional, mientras se acondiciona el sistema de salud para la atención de los contagiados por el virus, las autoridades de los tres poderes del Estado decidieron decretar la política de aislamiento total. La cuarentena total significó la suspensión de las actividades consideradas no esenciales para la vida de la población y el funcionamiento del Estado. Las clases presenciales en todos los niveles fueron suspendidas; así también los centros comerciales y lugares de ocios cerraron las puertas.
La situación creada desde el ingreso de la enfermedad ha tenido importantes implicancias económica, política y social en el país. La política de aislamiento total, decretada dentro del marco de la declaración de emergencia sanitaria en todo el territorio nacional, enfrentó rechazo de parte de los sectores con gran poder adquisitivo con el apoyo de los principales medios de comunicación, más bien preocupados por las pérdidas económicas que por las pérdidas de miles de vidas humanas. La opción defendida por estos sectores básicamente se resume en «no importa cuantas personas mueren contagiados por el virus desde que la economía no sea afectada por la crisis».
El drama social también aumentaba con el hambre, por la falta de acceso sostenible a alimentos en cantidad suficientes para garantizar la ingesta diaria de calorías mínimamente requeridas a una persona. La Encuesta Permanente de Hogares Continua (EPHC) del año 2.019, publicada a finales de febrero de 2.020, reveló que 1.941.131 de personas, que corresponde al 27,5% de la población, sobreviven sin satisfacer las necesidades alimentarias. El informe subraya que 1.657.131 personas (23,5% de la población) residen en hogares cuyos ingresos per cápita son inferiores al costo de una canasta básica de consumo estimado para el año 2.019, que es de 686.075 guaraníes al mes (USD 100 aproximadamente). Otras 284.028 personas (4%) subsisten con menos de 233.000 guaraníes al mes (USD 32).
Por otro lado, el Estado de alguna manera buscaba una solución intermedia a la problemática para satisfacer las expectativas de todos los sectores. Pero se encontró con el gran problema de falta de recursos para aplicar en una situación de emergencia. El 23 de marzo, el presidente de la República, Mario Abdo Benítez, en un mensaje a la ciudadanía anunció el proyecto de ley de emergencia nacional por la pandemia, para disponer de una línea de crédito de USD 1.600 millones, con el fin de garantizar recursos al sistema de salud y facilitar la recuperación de la economía. El proyecto fue aprobado al día siguiente por ambas cámaras del Congreso Nacional, que contempla destinar USD 300 millones para brindar asistencias a los sectores sociales.
Dificultades del gobierno para implementar el programa de emergencia
Resuelto el problema financiero, el gobierno nacional, indeciso de cómo y de qué manera prestar auxilio a las personas de escasos recursos afectadas en sus actividades económicas por la crisis del coronavirus, anunció un programa de asistencia de emergencia mediante la entrega de kits de productos de primera necesidad a las familias afectadas por las medidas sanitarias de aislamiento social, entonces vigencia prolongada hasta el 12 de abril del 2.020. Sin embargo, llevar a la practica la entrega de kits presentaba algunos desafíos que superar y las autoridades no encontraban la manera adecuada de hacer llegar los víveres a las personas necesitadas, debido a cuestiones de logísticas y evitar aglomeraciones.
Aun así, el gobierno intentó llevar adelante la distribución de kits a las familias de escasos recursos, que por la cuarentena fueron imposibilitadas de realizar actividades económicas para satisfacer las necesidades básicas diarias, más el programa de asistencia de entrega de alimentos no prosperó, aumentando aún más el drama por el aumento del hambre entre la población. Infelizmente y como siempre ocurre, los aprovechadores caudillos políticos, principalmente del partido del gobierno, quisieron beneficiarse de la situación para obtener beneficios personales sobre las necesidades de la gente y hacer campaña electoral con el recurso del Estado. La época coincidía con el inicio de las campañas electorales para las elecciones municipales.
Presionado por la ciudadanía, el gobierno anunció la suspensión inmediata del programa. Para evadir el oportunismo de los políticos y evitar la politización del programa de emergencia, el Ejecutivo informó la implementación de otro sistema de asistencia sin intermediarios, utilizando los medios de pagos digitales para la transferencia directa de una suma de dinero a las personas beneficiarias en su billetera electrónica para la compra de alimentos. El plan también sufrió grandes repudios, pero esta vez el problema no era el sistema de implementación sino el monto de la transferencia, que es de USD 38 por beneficiario. La situación expuso al país que estaba a 17 días en cuarentena a un paso de una eclosión social; acorralado el gobierno resolvió aumentar a USD 77 el monto del auxilio alimentario.
Los programas Ñangareko y Pytyvô
Finalmente, el 28 de marzo de 2.020, el gobierno anunció el funcionamiento del programa Ñangareko, a cargo de la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN), destinado exclusivamente a jornaleros, vendedores informales y personas en situación de vulnerabilidad que no sean beneficiarios de otros programas sociales vigentes. El auxilio consiste en la transferencia por única vez de 500.000 guaraníes (USD 77) a través de billetera electrónica a las personas beneficiarias, para utilizar el monto en la compra de alimentos en cualquier local que tenga habilitado el sistema de pago electrónico. Para acceder al beneficio, las personas deberán inscribirse al programa mediante una línea de whatsapp, llamada telefónica o a través de la página web de la SEN.
En forma paralela, el gobierno también trabaja en otro programa de subsidio por emergencia sanitaria denominado Pytyvô, dirigido a trabajadores afectados en sus ingresos por la pandemia, que realizan actividades por cuenta propia o que están en dependencia de alguna micro, pequeña y mediana empresa. El monto del subsidio establecido es de 548.210 guaraníes (USD 85) que podrá ser otorgado hasta en dos ocasiones por persona, también por transferencia directa a través de billetera electrónica a los beneficiarios. El Ministerio de Hacienda es la institución del Estado encargada de ejecutar el programa. Para la inscripción de los beneficiarios se habilitaron varias opciones digitales, a través de la página web de la institución o mediante una aplicación desde los teléfonos inteligentes.
Si bien, el diseño de los dos programas responde al objetivo principal de evadir el oportunismo y la participación de los políticos en la ejecución, pero no se tuvieron en cuenta las características intrínsecas del sector de la sociedad paraguaya a quien está dirigida el subsidio, que está precisamente compuesta por personas de muy escasos recursos, con bajo nivel de escolaridad, con poco acceso y manejo de los medios digitales habilitados para inscribirse al programa. Por un lado, respondió al objetivo principal y por otro creó un nuevo problema, agravado por el desempeño del muy cuestionado sistema de comunicación del gobierno desde el inicio de la pandemia.
Respuestas de la ONAC

La situación presentada a partir de la implementación de los medios tecnológicos para el registro de los beneficiarios a los programas generó una alta probabilidad de que miles de personas de escasos recursos y que ya estaban pasando hambre no accedan al subsidio de emergencia para subsistir durante la cuarentena, a raíz de que el gobierno no habilitó un canal adecuado de asistencia a aquellas personas con dificultades de inscribirse por los canales habilitados, asociado a los fallos técnicos de las plataformas de inscripción provocó el pánico generalizado en la población. La posibilidad de un levantamiento popular a corto plazo seguía inminente.
Para la ONAC, la situación representaba una gran preocupación, como organización social es conocedora de las grandes falencias estructurales y administrativas del sistema de salud pública en el país. Toda la estructura de salud pública no dispone de la mínima condición para prestar atención médica adecuada a un gran número de infectados por el virus. La salida masiva de la población a la calle sería propicia para la rápida multiplicación del coronavirus en el país, además de generar una serie de enfrentamientos que provocaría el caos generalizado. Prebendo el hipotético escenario de una gran manifestación social durante la cuarentena, el gobierno alistó las instituciones represoras del Estado para una operación de guerra.
Mientras el Estado se prepara para la guerra contra los civiles, la ONAC dice presente y se organiza para llevar a cabo una operación de solidaridad a servicios de la sociedad. El clima se volvió tenso e insostenible en el país. Las personas que sin aparente necesidad salen de su casa, en las calles son recibidas con violentas represiones por los órganos policiales y militares. (Ver aquí: Este vídeo contiene imágenes que pueden afectar la sensibilidad de algunas personas). La conducción política de la organización formuló una recomendación al responsable de comunicación de aunar esfuerzos, a pesar de las grandes limitaciones de recursos, para prestar asistencia a las personas con dificultades de inscribirse a través de los medios habilitados para acceder a algún de los programas de emergencia.
En la recomendación, la conducción de la ONAC señala que llevar adelante una iniciativa de masiva inscripción de las personas para acceder al auxilio de emergencia representa un gran desafío, aun más teniendo en cuenta las grandes limitaciones que significa el cero disponibilidad de recursos para aplicar en la ejecución de la acción solidaria, pero existe una gran confianza de la capacidad del área de comunicación para llevar adelante la recomendación. Así se daba inicio a 23 días de intensos trabajos y de mucha dedicación del área de comunicación de la organización.
Ejecución

La inscripción al programa Ñangareko inició el 28 de marzo con grandes falencias técnicas y fallas en el sistema desde el primer momento. Consiente de las grandes limitaciones de la organización, el área de comunicación se apoyó en la información como la mejor arma, por lo tanto se logró contactar con fuentes anónimas dentro de las instituciones públicas para obtener las informaciones de primera mano. Entonces se inició una campaña masiva de publicación de informaciones o videos explicativos por las redes sociales y mensajería instantánea, con el objetivo de resolver los inconvenientes básicos de las personas a la hora de inscribirse.

El 8 de abril se inició el registro de las personas al sistema Pytyvô. El programa abarca una mayor cantidad de posibles de beneficiarios, también incluye al sector de la Agricultura Familia Campesina (AFC). Por la mala experiencia con Ñangareko, la inscripción para acceder al beneficio se planificó en forma más ordenada, además de la opción vía web también se habilitó una aplicación para teléfonos inteligentes. Los jóvenes no encontraron mayores problemas para la inscripción, no obstante, a las personas con edades más avanzadas representó un gran desafío para acceder a la plataforma, ya que la mayoría no tenían acceso a un smartphone, equipos informáticos o a buena señal de internet, especialmente en zonas rurales.
Durante el periodo de la inscripción de ambos programas, las redes sociales de la ONAC se transformaron en una gran comunidad de asistencia disponible durante las 24 horas para las personas con dificultades para el registro por los medios digitales con una media de 1.200.000 accesos diarios, coordinado por el responsable del sistema de comunicación del gremio. Las redes de la ONAC sirvieron como una plataforma de instrucción, de consultas y solicitud de asistencia a los beneficiarios que enfrentaba algún inconveniente al momento de la inscripción. El trabajo de asistencia se llevó adelante durante 18 días sin interrupciones, que prestó ayuda en forma directa a aproximadamente 750.000 personas para inscribirse en las plataformas digitales, siendo que 55.000 de las inscripciones fueron realizadas en forma directa por el sistema de comunicación de la ONAC.
Para llevar adelante esta tarea, el responsable de comunicación conformó un gran equipo de voluntarios, compuesta por 63 personas —la mayoría jóvenes—, quienes estaban atentas para dar una respuesta sobre las consultas que llegaban a las redes, brindar asistencia personalizada mediante llamada telefónica o a través de la mensajería instantánea e inscribir directamente a las personas a los programas. Además, a este equipo se suman miles de otras personas que navegan por las redes, quienes solidariamente también respondieron a las preguntas o consultas concretas. El sistema de comunicación de la ONAC se convirtió en la principal fuente de información accesible a las personas de escasos recursos durante la pandemia.
Resultados
Un espacio nadie regala sino se conquista. Partiendo de este principio general de la convivencia humana, en la actualidad se puede resaltar los resultados más importantes obtenidos por el servicio prestado a la sociedad durante la pandemia por el sistema de comunicación de la ONAC en tres aspectos tangibles. Primero, aunque son miles más de personas beneficiadas directa e indirectamente por esta iniciativa, pero en forma concreta podemos citar las 750.000 personas que de alguna manera fueron asistidas para acceder a la inscripción en los programas de emergencia, que en gran medida es responsable de bajar los ánimos exaltados de la población que conducía al desenlace de un inevitable enfrentamiento a gran escala en el país.
Segundo, la consolidación de la figura política, el reconocimiento social y la construcción de una identidad como una organización supranacional diferenciada del sector de la Agricultura Familiar Campesina de la COPROFAM en el país. El fortalecimiento de la presencia de la COPROFAM en Paraguay impulsó el crecimiento de acceso a la página web de la entidad a partir de fines del mes de marzo del año 2.020. Hasta entonces, en Paraguay, las asociaciones internacionales del sector campesina son consideradas como una entidad de ideologización-política con fines electorales, generadora de conflictos en el campo; no como un organismo social-técnico que plantea soluciones prácticas a problemas del sector basadas en las ciencias o estudios técnicos y que busca fortalecer a sus filiadas para prestar servicios a la sociedad y cooperar con el Estado.
Tercero, elevó la influencia política, logró una mayor aceptación de otros sectores de la sociedad paraguaya y aumentó el alcance de la marca ONAC a ciudadanos del mundo. Estos resultados impulsaron potenciar de una manera muy acelerada la presencia del sistema de comunicación de la ONAC en la sociedad paraguaya, que hasta hoy día mantiene un crecimiento sostenible en sus redes, donde mensualmente en media el 35% de la población del país recibe los mensajes de la organización, que generaron grandes cambios de otros sectores sociales en relación a la familia campesina. Además de promover la rápida expansión de la ONAC, como una marca de la Agricultura Familiar Campesina del Paraguay, a más de 40 países en el mundo.
Conclusión
En cualquier momento de la historia la inestabilidad no es constructiva a una nación, menos durante una pandemia. Sin embargo, a partir de la confirmación de la presencia del coronavirus en el país, Paraguay se encaminaba a un paso acelerado hacia un enfrentamiento a gran escala a consecuencias del agravamiento de la problemática del hambre. La situación llegó a un punto muy crítico apenas pasado unos 15 días desde la implementación de la política de aislamiento total por las características socioeconómica. Esto no solo se debe a las medidas sanitarias adoptadas con el fin de evitar la rápida propagación del virus entre la población, también es el resultado del oportunismo de los políticos.
En Paraguay, los programas del gobierno se caracterizan por ser diseñadas sin tener en cuenta las características intrínsecas de la población a quien va dirigida, además de no prever algunas acciones de contingencia para resolver los inconvenientes que surgen en la etapa de ejecución. En la ejecución de los programas de emergencia también se observa esta gran deficiencia, tal vez sea más comprensible por la eventualidad y rapidez como se desarrolló la crisis, pero aun así el Estado debería haber previstos canales de asistencias adecuadas para dar respuestas a quienes enfrentaban dificultades al momento de la inscripción, teniendo en cuenta el nivel socioeconómico de la población.
Con el objetivo de minimizar el impacto de las carencias del Estado sobre la población del más bajo nivel socioeconómico de la sociedad paraguaya, el sistema de comunicación de la ONAC realizó un gran esfuerzo para responder a la recomendación de la organización de prestar de alguna manera asistencia a las personas con dificultades en la inscripción para garantizar el acceso a los programas de emergencia. La acción solidaria del gremio de la Agricultura Familiar Campesina dejo estupefacto o mínimamente sorprendidos a miles de personas, que fueron asistidas o simplemente contemplaron el trabajo realizado, pertenecientes o hasta entonces se consideraban formar parte de otros estratos sociales, donde sobre una organización y la clase campesina en general se fomentan ciertas afirmaciones que precisamente no son muy positivas.
En un mundo cada vez más digitalizado, para el bien o para el mal, un sistema de comunicación —con base a una entidad reconocida— en manos de la persona correcta es una gran herramienta. A pesar de las muchas limitaciones y adversidades, en un momento en que las grandes convulsiones políticas y sociales en el país se encaminaban a desencadenar una serie de enfrentamientos entre la población civil con los órganos represoras o de seguridad del Estado con proporciones y resultados inciertos, mientras el coronavirus se propaga rápidamente entre la población causando miles de muertes, la ONAC encontró una manera de emplear exitosamente esta herramienta a servicios de la sociedad para devolver la paz social que Paraguay necesitaba en la época, para concentrar su fuerza en la lucha contra el coronavirus.
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