Panorama de la pandemia en los países del Mercosur Ampliado un año después del inicio del brote del Coronavirus
Era marzo de 2020 cuando se comenzaron a identificar y difundir los primeros casos de Covid-19 en varios países de América Latina y otros continentes. En muy poco tiempo se estableció un brote de la enfermedad, que traspasó fronteras y fue catalogada como pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS), haciendo oficial que el mundo estaba comenzando una guerra contra un virus desconocido hasta el momento.
A lo largo de este año, muchos países han experimentado, y aún viven, momentos dramáticos de alta contaminación entre la población y miles de vidas perdidas a causa de la enfermedad viral. En la carrera por frenar la propagación del Covid-19, y posibles colapsos en los sistemas de salud locales, muchos gobiernos han promulgado medidas de aislamiento social, con el cierre de comercios, ferias y cualquier actividad que involucre aglomeración de personas. Estas medidas, por muy necesarias que fueran, también generaron graves impactos en importantes sectores de las economías locales, y consecuentemente otros diversos impactos sociales.
Los agricultores familiares, los campesinos y comunidades indígena son los mas afectados por la pandemia. La COPROFAM con las afiliadas ha estado siguiendo, desde sus organizaciones de base, la evolución del brote del COVID-19 y sus impactos en la salud y en las actividades productivas de la AFCI en los siete países del MERCOSUR ampliado.
Actualmente, con tratamientos más desarrollados y el descubrimiento de vacunas de inmunización contra el virus, los países continúan luchando para detener nuevos casos y reducir el número de muertes día tras día. En el editorial de hoy, nos enfocamos en el momento actual de la pandemia en los países de nuestra región, y buscamos entender cómo ella está impactando las áreas rurales y las políticas públicas para la AFCI en estos territorios, a partir de la evaluación de los/las líderes de las organizaciones afiliadas que integran la junta directiva de COPROFAM.
Empezando por Argentina, que pasa por muchos problemas en la gestión de la pandemia. El número de víctimas fatales supera los 50 mil, hubo un retraso en la compra de las primeras vacunas para iniciar el proceso de inmunización de la población y la economía se vio severamente afectada desde el primer lockdown decretado, aún en el principio de la crisis. Desde que comenzó el brote, la FAA ha buscado negociar políticas de ayuda del gobierno para los pequeños y medianos productores de alimentos, pero no ha tenido respuestas concretas. El gobierno ha propuesto analizar la posibilidad de otorgar un pequeño crédito para una lista de agricultores, elaborada por las OAFs, pero que todavía no ha avanzado, y las principales herramientas de inversión para la agricultura familiar actualmente son proyectos financiados por el FIDA, que se ejecutan muy despacio.
Una situación destacable ocurrida recientemente fue la subida de los precios de los alimentos en los supermercados, cuestionada por los consumidores e incluso por los productores, quienes estaban sufriendo críticas de la población, pero no estaban recibiendo a este incremento al vender sus productos a los mercados. El tema necesitó ser discutido por las OAFs del Comité de Enlace de Entidades Agropecuarias, que hace parte la FAA, con el gobierno. A partir de esta conversación, el gobierno convocó a la FAA para representar la AF en el Consejo Económico y Social, que reúne a representantes de diferentes sectores de la sociedad para formular propuestas de políticas públicas que el gobierno promete apoyar para impulsar la recuperación económica del país en el post- pandemia.
Brasil lidera la triste marca de país más afectado de América Latina por el Coronavirus en relación al número de muertes, que hoy ya superan las 260 mil, y es el tercero del mundo con más contagios registrados. El sistema de salud está colapsado en casi todos los 26 estados y el Distrito Federal del país, y el gobierno Bolsonaro sigue con actitudes de negación del problema, que confunden a los gobiernos estaduales y a la propia sociedad. La economía está muy debilitada con el Producto Interno Bruto (PIB) negativo (-4,1%) en 2020, con las tasas de desempleo muy altas (14,7%) sin apoyo de emergencia a 35 millones de personas que están en situación de pobreza y hambre. Ante este contexto, los recursos destinados a políticas públicas diferenciadas para la AFCI están siendo cada vez más limitados y no llega a miles de agricultores/as familiares que necesitan impulsar sus actividades en la producción de alimentos para abastecer a los mercados consumidores en este contexto de Pandemia.
La CONTAG ha luchado desde el inicio de la pandemia para hacer la ayuda de emergencia de alrededor de USD 100, la única medida económica del gobierno para apoyar a la población en la crisis, llegar a los agricultores(as) familiares y mantenerse su distribución hasta el final de la pandemia. Este trabajo se realiza principalmente en articulaciones políticas con el apoyo del Frente Parlamentario de Agricultura Familiar. Por otro lado, la vacunación popular ya comenzó en Brasil, pero aún solo ha inmunizado a 7,4 millones de personas (3,4% de la población), y camina lento por falta de vacunas y no hay esfuerzo del Gobierno Bolsonaro en comprar la cantidad de vacunas necesarias para inmunizar la población brasileira.
Chile es el país con la mejor gestión de la pandemia hasta el momento, con buenas perspectivas de volver a la normalidad ante todos los otros. La vacunación avanza rápidamente y ya ha llegado al área rural, que ha recibido mucha atención por parte del gobierno debido a que el sector agrícola es considerado estratégico por el gobierno chileno. Sin embargo, la agricultura familiar y campesina local ha experimentado severos problemas climáticos, con tormentas en algunas áreas y sequías en otras, pero se están negociando y ejecutando con el gobierno políticas para ayudar a los productores que han sufrido pérdidas, y otros programas agrícolas siguen en buen funcionamiento.
MUCECH se encuentra en un momento de buena relación con el gobierno, con atención a demandas como el fortalecimiento funcional de las OAFs. La entidad actualmente integra todas las mesas de trabajo del gobierno en temas agrícolas, como desarrollo sustentable, acceso al agua, cambio climático, etc, representando a la pequeña agricultura en estos espacios.
En Perú, donde el escenario político está marcado por una gran inestabilidad, las muertes ya superaron la marca oficial de 45 mil (con grandes sospechas por parte de la CCP de subregistro de muertes). Hay serios problemas de corrupción en el tratamiento de la pandemia, principalmente en la gestión de la campaña de vacunación, la cual registró desvíos de vacunas para beneficio particular de políticos, hecho que indignó a la población. Sintiéndose impotentes, la gente busca en la medicina ancestral y natural formas de inmunizarse contra el Covid-19, lo que es criticado y perseguido por el gobierno.
En cuanto al sector agropecuario peruano, se realizó un cambio reciente en el Ministerio de Agricultura, que tiene un nuevo ministro y pasó a llamarse Ministerio de Desarrollo Agrario, pero permanece sin políticas públicas dirigidas a fortalecer la AFCI. La CCP está en diálogo con la nueva autoridad de la cartera, mientras busca sensibilizar a los candidatos para las próximas elecciones presidenciales sobre la importancia y las necesidades de la pequeña agricultura en este momento y en el largo plazo. Otro hecho suscitado por la pandemia es la gran migración de la población de las zonas urbanas a las rurales, lo que requiere atención y políticas públicas para brindar mayor apoyo a esta transición.
El panorama en Paraguay también es desalentador, donde ya han pasado más de 3 mil muertes por coronavirus. El país incluso recibió las primeras dosis de vacuna, pero no fueron suficientes ni para los trabajadores de la salud, y el próximo envío aún es incierto. La llegada de la pandemia ha agravado los problemas de corrupción del país y los líderes de las OAFs paraguayas creen que la respuesta a la crisis es muy ineficiente. La buena noticia es que el Covid-19 no está afectando a la zona rural de Paraguay, y no hay registro de muertes de campesinos(as) asociados(as) a la ONAC y UAN. Como en Perú, muchos están apostando por la medicina natural para fortalecer la inmunidad y prevenir la contaminación por el virus.
ONAC ha estado trabajando para mantener una comunicación sistemática con sus socios y está llevando a cabo reuniones presenciales y cursos de capacitación para fortalecer el liderazgo y las organizaciones de base. La entidad también se encuentra en un diálogo abierto con el gobierno, pero sin perspectivas de recursos presupuestarios para la AFCI en este momento, bajo el reclamo de las autoridades de que todos los recursos del país se están dirigiendo a combatir la pandemia – aunque no se ve retorno positivo de este combate.
Finalmente, Uruguay es el país menos afectado por la pandemia entre las naciones del Mercosur Ampliado, y el único que no alcanzó a las miles de personas fallecidas, registrando alrededor de 600 muertes. Aun así, AMRU y CNFR están monitoreando el proceso de vacunación en áreas rurales y promoviendo talleres para agricultores(as) sobre cuidados relacionados con el Covid-19. La AMRU celebra la ocupación de importantes espacios de diálogo político en el gobierno uruguayo para discutir temas de interés para las mujeres rurales, como por ejemplo el combate a la violencia doméstica.
La mayor amenaza para la actividad agrícola en este momento es la severa sequía que, al igual que en Chile, ha causado daños a las producciones familiares en determinadas zonas del país. Sin embargo, el gobierno ha venido adoptando medidas específicas de apoyo a los afectados y manteniendo las políticas públicas sin grandes cambios, pero sin adoptar nuevos instrumentos por el momento.
Entre perspectivas más y menos positivas, las organizaciones se mantienen atentas y activas en las negociaciones con sus gobiernos para defender la salud con la inmediata vacunación de todos/as agricultores familiares, campesinos/as y comunidades indígenas y poyo técnico y financiero para que puedan seguir sus actividades produciendo alimentos necesarios para mantener la nutrición y la vida de nuestras populaciones. La pandemia sigue presente y los desafíos son grandes. La COPROFAM y sus afiliadas seguirán unidas y trabajando duro en búsqueda de soluciones a los problemas que se presente decurrente de la pandemia, y de las otras dificultades que surgen para la actividad agrícola. La Agricultura familiar campesina e indígena es promotora de la seguridad alimentaria y necesita en este momento tal difícil del apoyo de los gobiernos de turno y de la sociedad.
Alberto Broch, presidente de COPROFAM


