La Agroecología es más que un modo de producción, es una forma sostenible de vivir con calidad y dignidad por muchas geraciones

Empiezo el editorial de hoy proponiendo una breve reflexión: ¿qué vida queremos para nosotros, nuestros hijos y nietos? Imagino que, como yo, respondes que quieres una vida larga y muy sana, con comida de calidad en su mesa y un ambiente seguro para vivir en paz con su familia.

Para que esta respuesta positiva se materialice, tanto en el presente como en el futuro, es fundamental que observemos con más atención y cuidado a la forma en que producimos alimentos ahora y en los próximos años. Al pensar en qué modo de producción se adapta mejor a esta realidad que queremos, la Agroecología se destaca como el más completo y estratégico, ya que además de la capacidad de producir alimentos saludables para toda la sociedad, también genera un desarrollo sostenible en los ámbitos ecológicos, sociales y económicos.

Hay quienes piensan que la agroecología se trata solo de producir alimentos sin el uso de pesticidas y con diversificación de la producción. Sin embargo, también se trata de crear sistemas alimentarios que sean mejores que los que tenemos hoy oficialmente en la mayoría de los países. Mejores en cuanto a conservación de los recursos utilizados para la producción, en la calidad de los productos finales y en las posibilidades de distribución y consumo de estos alimentos, haciéndolos llegar a más personas, sin desperdicio y con más accesibilidad.

Al observar algunas de las graves crisis que enfrenta actualmente la humanidad, como el aumento exponencial del hambre y la inseguridad alimentaria en diversas partes del mundo, y los efectos devastadores del cambio climático en diferentes territorios y ecosistemas, se hace evidente que el cambio de paradigma de los sistemas alimentarios es un problema de emergencia.

Es urgente que los gobiernos y las sociedades abandonen los sistemas de producción de alimentos que explotan la tierra y otros recursos naturales de manera indiscriminada, que priorizan el capital sobre las vidas y obstaculizan el acceso de millones de personas a alimentos sanos. Y empiezan a apoyar y priorizar producciones que utilicen los recursos de manera más responsable, que cuiden la salud tanto de productores como de consumidores, y promuevan cadenas de distribución más amplias, justas y accesibles.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ya reconoce a la Agroecología como una de las herramientas imprescindibles para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 en las metas que tienen que ver con el fin del hambre y la desigualdad social, y con la preservación del medio ambiente y sus ecosistemas naturales. Fortaleciendo el concepto de que lo que ofrece la Agroecología es un enfoque sistémico que busca contemplar el desarrollo y prosperidad social, ambiental y también económico.

Y nosotros, agricultores familiares, campesinos y comunidades indígenas somos parte clave de esta transformación, y somos conscientes de ello. Especialmente las mujeres rurales, protagonistas de la agenda de la agroecología y guardianas de conocimientos muy importantes de esta práctica.

Estamos dispuestos a marcar la diferencia en este sentido, haciendo la transición agroecológica de nuestras producciones, desde que podamos realizar este trabajo de manera digna y generando ingresos. Sin embargo, para que esto suceda, es fundamental que exista el apoyo de los gobiernos, principalmente a través de políticas públicas que incentiven las prácticas agroecológicas, facilitando el acceso de la AFCI a los recursos naturales, insumos de producción, asistencia técnica y mercados para comercialización.

Nos alegra que la XXXVI REAF que se realiza en este momento, bajo la presidencia pro-tempore de Argentina, haya reservado un espacio en su programa para abordar la Agroecología en nuestra región. El Seminario Internacional sobre Producción, Distribución y Consumo de Base Agroecológica de la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena, realizado virtualmente el 3 de mayo, permitió que los países del Mercosur Ampliado intercambiaran sus experiencias en el tema, y ​​posibilitó a las organizaciones de COPROFAM y Vía Campesina también hablar de esta demanda desde el punto de vista de las bases de la AFCI.

Esperamos que, en el marco de la REAF se amplíe la discusión, el  intercambio de experiencias y conocimientos para generar recomendaciones normativas y de políticas públicas que lleguen a los gobiernos de la Región. Nuestra expectativa es de contar con el compromiso de los Estados de poner en marcha cambios que permita fomentar la transición de la producción convencional hacia un sistema productivo sustentable y soberano.

Hablar de Agroecología es hablar de la vida y su continuidad por muchas generaciones. Vida con calidad, salud, dignidad y igualdad social para nuestras poblaciones.

Alberto Broch, presidente de COPROFAM

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