A pocos días de la instalación de la Convención Constituyente: el sueño comienza a realizarse
Dentro de los sectores más desoídos del país, con menor influenciar en el diseño de políticas públicas y lejos de la toma de decisiones de los poderes del estado, están los campesinos. a pesar del preponderante trabajo realizado alimentando a la población que habita en los centros urbanos en tiempos de normalidad y, con un valor distinto y lleno de humanidad, en tiempos de pandemia.
Los dirigentes campesinos asociados a Mucech han impulsado una diversidad acciones tendientes a revertir esa situación. Orlando Contreras, presidente de esta organización, señaló “que, aunque en apariencia no parecemos debidamente representados en la Convención Constituyente, tiene el mundo rural una alta participación, principalmente en los territorios donde siguen empujando ideas transversales de nuestro sector y que han sido asumidas por casi todos los actores sociales: valoración por el cuidado del medio ambiente en la práctica agrícola, apoyo estructurado para los sistemas productivos ambientalmente sustentables; preocupación por contar consagrar el agua como derecho fundamental, profundización de la democracia y desarrollar mecanismos de equidad, entre tantas materias que ayuden en transparencia y justicia el advenimiento de un nuevo Chile”. Pero vamos hojeando el último tiempo de este gran poema histórico para una mayor comprensión de nuestros lectores del fenómeno social.
La mañana del 4 de julio de 2021 donde se inició, en la Sede del Congreso Nacional en Santiago, la Sesión de Instalación de la Convención Constitucional – institución representativa creada para la redacción del proyecto de Constitución- fue el primer encuentro de un país anhelante con el futuro. Algo nueva estaba naciendo. Y esto era constatable por los ciudadanos que seguían las transmisiones televisivas en directo de ese evento.
En aquella sesión fue elegida presidenta de la Convención a la representante del pueblo mapuche, Elisa Loncon nació en una comunidad de Traiguén, llamada Lefweluan, en una familia de siete hermanos. Su madre llegó a 3° básico y su padre no fue al colegio. Ella sembraba hortalizas y él fabricaba muebles. A sus 10 años, debía recorrer 8 km para ir a la escuela: a veces en bus, otras veces a pie, declaró ahora como Magíster en Lingüística de la Universidad Autónoma Metropolitana, Iztapalapa UAM-I (México), un PhD en Humanidades de la Universidad de Leiden (Holanda) y un Doctorado en Literatura por la Pontificia Universidad Católica de Chile, que “Chile inicia una etapa de diálogo en igualdad de condiciones y de derechos”.
Desde la perspectiva del pueblo originario que representa es el renacimiento de Azmapu, es decir “la fuerza de la voz y el pensamiento se sustentan en el renacimiento del Azmapu, buscamos el diálogo de toda la sociedad mundo actual con el pensamiento originario. Esto involucra la reciprocidad con la naturaleza y el cuidado de los seres que la habitan incluyendo las mujeres y los hombres”.
Lo que pase en alguna parte del vecindario incide en el vecindario completo que es América Latina. Es el tiempo hermoso de la imaginación que se despliega. Y que busca anidar en los corazones y conciencia de los más postergados. Uno de los sacerdotes progresistas de Chile, Mariano Puga, decía que el despertar que la revuelta social, no debería morir jamás. Es muy cuestionado y rechazado por la población que quienes buscan solucionar los problemas sociales de Chile, son los mismos que los generaron: rostros nuevos, ideas nuevas, nuevo ardor- es el reclamo que viene desde abajo. En un clima convulsionado en América Latina, exacerbado por la pandemia, las crisis sociales, la inequidad, arbitrariedad y falta de justicia, lo que sucede en Chile es observado como un posible camino de cómo atender los reclamos sociales con un proceso democrático que renueve el Estado.
Desde el prisma político que se mire e interprete la realidad nacional todos los actores de la sociedad coinciden en que hay un nuevo Chile fraguándose. Y que la partida de nacimiento tendrá el sello de las grandes mayorías. El diario El País de España informa y caracteriza este proceso como “la certeza que tenemos es que Chile quedará en la historia como el primer país en tener una Asamblea Constituyente paritaria”. Hombres y mujeres en igualdad de condiciones. Según el Observatorio Nueva Constitución, 64,9% de las electas tienen en sus programas propuestas feministas.
A través de un plebiscito nacional, el 25 de octubre de 2020 chilenos y chilenas decidieron que se redacte una nueva Constitución. El órgano redactor escogido para esta tarea fue la Convención Constitucional, la cual está compuesta por 155 representantes, mitad hombres y mujeres, a través de elección directa, sin participación de representantes del Congreso. Se actúa bajo dos normativas básicas: La Convención Constituyente tendrá por único objetivo redactar la nueva Constitución, no afectando las competencias y atribuciones de los demás órganos y poderes del Estado, y se disolverá una vez cumplida la tarea que le fue encargada. Adicionalmente, no podrá alterar los quórums y los procedimientos para su funcionamiento y adopción de acuerdos.
La BBC y el observador internacional Bruce Ackerman, y experto constitucionalista señalan: “Chile es un ejemplo de esperanza para América Latina y el resto del mundo y puede ser como Escandinavia. Chile tiene la misma población que Dinamarca, Noruega y Suecia, que han liderado Europa en el siglo XX por su socialdemocracia”. Las expectativas que ha generado este proceso son muchas. Y la generación de expectativas no es cuantificable con facilidad, menos aún son las frustraciones que esas esperanzas no realizadas tendrían en caso de fracasar el proceso. La Convención reorganizará la relación entre el Parlamento, el Ejecutivo, el Poder Judicial y el Ejército de manera que responda a las demandas de justicia social y medioambientales del siglo XXI. Entre dimes y diretes, entre tiras y aflojas, la Convención tiene que ocuparse de asuntos significativos del país para los próximos 40 años.
Hay consenso en los medios independientes que, a un mes de la elaboración, la presidenta Loncon hizo un balance. Agradeció a los constituyentes por la confianza depositada en ella y expresó que ha tratado de estar a la altura “de esa confianza y de ese mandato”. Luego, destacó la importancia del nuevo fenómeno político que se está dando en la instalación de la Convención: “Yo creo que hemos hecho ejercicio de democracia participativa, de inclusión, para instalar esta deliberación desde otros paradigmas, que no son los tradicionales como suele analizarse como si estuviéramos siempre viéndonos desde la derecha, la izquierda, el centro”. Agregó que en la constituyente se instalaron “otros paradigmas de diálogo”, como “la paridad, se está instalando la interculturalidad, se está instalando el diálogo honesto, se está instalando el sentimiento de amor entre nosotros para poder trabajar”.
En la construcción de una nueva Carta Fundamental que requiere de responsabilidad democrática y un compromiso genuino por institucionalizar el trabajo, asoma una nueva forma de hacer política, construir mayorías y un nuevo relato. El vicepresidente de la Convención, Jaime Bassa señala de manera sucinta estos atributos del estado del arte del proceso más representativo que ha tenido Chile durante su historia, “que ciertamente la diversidad que enriquece a los pueblos que habitan esta tierra, hoy la invitación es a cuidarlo y a fortalecerlo en cada una de nuestras acciones y palabras. A dotarlo de un funcionamiento virtuoso, habilitando espacios de diálogo donde todas las voces sean escuchadas y consideradas, para que desde ahí podamos demostrar que sí es posible una nueva forma de acción política. Para que desde ahí inauguremos una práctica política diferente a la que conocemos, para que desde ahí la forma como nos relacionamos esté atravesada por la transparencia, el reconocimiento, la participación activa (sic) y vinculante de los distintos sectores de la ciudadanía, y por sobre todo desde el respeto y los afectos mutuos”.
“La diferencia de fondo es que uno pertenece a un tiempo lineal, donde el pasado queda atrás y uno va hacia el futuro; y el otro va con el tiempo de la naturaleza, de los pueblos originarios, que es cíclico, en que da la vuelta el Sol y vuelve, y así se va renovando el tiempo. En ese tiempo de renovación, se renueva la naturaleza y nosotros como seres humanos, como somos hijos de la tierra, también nos renovamos, también estamos recibiendo energía de la naturaleza para ser mejor nuestro propósito y nuestros quehaceres”, Algo así, como señala la presidente de la Convención, está sucediendo con el propio país. Como hijos de la tierra, también nos renovamos para construir un nuevo marco jurídico institucional que regule y limite ejercicio del poder por medio del Derecho, que reconoce y consagra derechos fundamentales.

