Desequilibrios climáticos demandan medidas de emergencia a los productores y políticas de resiliencia a los cambios climáticos
Los efectos de cambio climático provocaran desequilibrios con fuertes lluvias y sequias en los países del MERCOSUR en los meses de diciembre de 2021 y enero y febrero de 2002 afectando duramente miles de familias en Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil con una severa sequía, debido a fuertes olas de calor y falta de lluvias. En otras partes especialmente en las regiones de Nordeste de Brasil, fuertes lluvias marcan los territorios provocando inundaciones difíciles de contener. Es posible ver en las noticias publicadas en este sitio web por las gremiales locales – FAA, ONAC, CNFR y CONTAG- más detalles sobre cómo los fenómenos climáticos están afectando los/as agricultores/as familiares y campesinos de cada país.
Ambas situaciones vienen causando enormes estragos, tanto en las zonas urbanas como en las rurales, y en estas últimas zonas mencionadas hay miles de productores(as) de la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena (AFCI) que observan, impotentes, los impactos de estas fuerzas climáticas en sus plantaciones y producciones
En casos de sequía, la falta de agua dificulta el riego de los cultivos hace que los animales de las actividades ganaderas tengan sed. Cuando falta agua, también falta alimento natural para estos animales. No es raro que muchos de ellos mueran en este ciclo de escasez. En algunos lugares, la sequía incluso provoca incendios, que convierten grandes áreas productivas en cenizas en poco tiempo. De otro lado, las intensas lluvias generan ríos desbordados y acumulaciones de agua, que inundan las plantaciones y literalmente ahogan los alimentos que allí crecen, convirtiéndolo todo en lodo. En los centros urbanos, como se registró en algunas ciudades brasileñas, por ejemplo, incluso se registraron pérdidas de vidas debido a deslizamientos de tierra provocados por el exceso de lluvias.
Frente a todo esto, lamentablemente, un gran número de familias pierden cantidades considerables de producción, o incluso la totalidad de la producción, quedando sin los importantes ingresos derivados del trabajo en el campo. Y para atender a estos(as) agricultores(as), campesinos(as) e indígenas, independientemente de sus niveles de pérdidas, las gremiales y sus organizaciones de base trabajan intensamente para llevar a las autoridades la información de todos(as) los trabajadores que actualmente se encuentran perjudicados, en urgente necesidad de asistencia para recuperación de sus cultivos y para abastecer sus hogares.
En este tema, COPROFAM y sus gremiales trabajan en dos frentes: el primero es un enfoque de emergencia para hacer frente a las pérdidas actuales que ya han ocurrido o están sucediendo a medida que los problemas climáticos continúan agravándose. Esto exige una serie de negociaciones con las autoridades, para llamar la atención sobre el problema y solicitar recursos económicos y políticas públicas que lleguen a este público en este momento. Políticas como el acceso a seguros de riesgo, el congelamiento de deudas contraídas por los productores para pagar la producción perdida, y el acceso a nuevos créditos para la recuperación y reanudación de labores son algunos de los pedidos de los líderes gremiales a los gobiernos actualmente.
El segundo frente de trabajo sobre este tema proviene de una visión más de mediano y largo plazo del problema. El tema del clima no es algo nuevo, ya que siempre ha habido períodos de sequía o fuertes lluvias a lo largo de la historia. Pero es impresionante la alta frecuencia de estos intensos fenómenos naturales en los últimos tiempos, y suena la alerta, que señala lo que venimos abordando desde hace tiempo en nuestros debates internos y articulaciones políticas regionales: el cambio climático es una realidad que necesita atención y acciones para mitigarlos y, en lo posible, revertirlos.
Solicitamos a las autoridades de gobierno para la necesidad urgente de elaborar o ajustar las políticas públicas existentes para incentivar y permitir a los agricultores familiares los manejos y modos productivos mas resilientes a los cambios climáticos. Es necesario y urgente generar más resiliencia e permitir a los/as agricultores/as familiares convivir con la problemática climática sin quedar a merced de situaciones de vulnerabilidad, como muchas familias rurales están viviendo en los últimos meses. Sin duda, medidas y acciones son urgentes y necesarias por parte de los/as agricultores y también de los gobiernos con firmes medidas de provisión y especial atención a nuestro sector, productor de alimentos para el conjunto de la sociedad.
Los efectos de los cambios climáticos es un tema real y concreto que debemos tratarlo con la debida seriedad y urgencia en nuestros territorios y producciones. La agricultura y sus ciclos necesitan el equilibrio y la promoción del clima para que suceda, y esto no se puede dejar para después.
Alberto Broch, presidente de COPROFAM


