La vinificación de la Cultura y la Fiesta Patrimonial de las Vendimias
Entrar a una bodega de vinos es un acto cultural. Plinio, el Viejo, decía: “In vino veritas, in aqua sanitas” (En el vino está la verdad, en el agua la salud). La época de vendimia es una gran actividad viticultora de Chile. Las ciudades y pueblos, referentes de la cultura del vino en Chile, se visten de fiesta: Casablanca, Santa Cruz, Isla de Maipo, Curicó, Rengo, por nombrar algunas, realizan fiestas de la vendimia, una fiesta de arraigo territorial y propia del mundo rural, logrando así una oportunidad de desarrollo económico local. La cosecha de uvas se realiza todos los años y es parte de un ingreso económico importante para el país.
El origen de la vendimia en Chile se remonta a los primeros años de la colonia, en el siglo XVI, cuando en el sector de La Chimba (la zona de Independencia, Recoleta y la Cañadilla o Huechuraba, comunas del Gran Santiago) se asentó la hacienda de doña Inés de Suárez, la primera mujer española en pisar el territorio nacional. Aunque hoy día las uvas se prensan con máquinas, durante estas festividades se realizan demostraciones utilizando el método tradicional de pisar las uvas. Esta es una de las actividades que más disfrutan a los visitantes.
Esta actividad se vio fuertemente afectada por la sequía y las altas temperaturas este 2022 y que distintos agricultores están generando estrategias para suplir esta escasez. Producto de la sequía, muchos viticultores apuestan por formatos de vendimia menos ortodoxos como la vendimia de noche, cuando las temperaturas dan un respiro y se puede controlar la concentración de alcohol para reducirla.

Como el conjunto de la agricultura, la producción de vinos está condicionada por la climatología de cada zona de producción. Es impresionante la vulnerabilidad a los cuales están sometidos los pequeños productores, por eso buscan mitigar, los impactos climáticos y ambientales a través de diversas prácticas como la poda tardía: técnica para mitigar los efectos del cambio climático en viticultura. En muchos predios, a simple vista, pueden apreciarse los efectos del incremento de la temperatura en la fenología del cultivo, donde podrían producirse cambios en las fechas de brotación y acortamiento de los periodos fenológicos.
“Este efecto de la temperatura sobre la composición fenólica ha sido ampliamente reportado en la viticultura, siendo un factor determinante para la maduración de variedades tintas. Lo observado en el Valle Central ha sido denominado un desacoplamiento entre la acumulación de azúcar y antocianinas durante el período de crecimiento y/o maduración de la vid, es decir, la acumulación de azúcares ocurre más rápidamente que la acumulación de antocianinas durante la maduración”- señala la bióloga ambiental, dra. Carolina Salazar y la ingeniera agrónoma, Marisol Reyes, ambas investigadoras del Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA en el documento Efectos del cambio climático en la vitivinicultura y alternativas para asegurar la sustentabilidad y calidad del viñedo en el Valle Central.
Desde la bodega de Viñedos Veramonte situada en el reconocido Valle de Casablanca, Sofía Araya, enóloga jefe de la viña, cuenta su expectación para este 2022, “tenemos muy buenas expectativas con respecto a la vendimia de esta temporada, sin embargo, estamos muy pendiente de las condiciones climáticas que puedan venir de aquí en adelante para las variedades más tardías”.

La viticultura mundial está abocada en líneas gruesas a la producción de vinos tomando en cuenta aspectos de uso racional de los recursos naturales y aspectos de inocuidad alimentaria y con el medio ambiente. Países como Nueva Zelandia, promueven prácticas productivas ligadas al uso racional del agua.
“Los viñedos que cuentan con menos agua disponible son de las zonas costeras. En estas zonas es que deberíamos tener mayores daños. Hasta ahora el único viñedo con síntoma de estrés que tenemos es la provincia de Cauquenes”, asegura Santiago Achurra, gerente general de viña Requingua.
El director ejecutivo de los reconocidos vinos Toro de Piedra, asegura que los grados acumulados en la temporada pasada retrasaron la cosecha en una semana y media. Una madurez más lenta que probablemente permitirá tener mejores acideces naturales que los dos últimos años, por lo menos en los blancos.
Por otro lado, esta actividad agricultora siempre viene acompañado de celebraciones. En este contexto el reconocido Valle de Colchagua, que destaca por entregar los mejores Carmenere de Chile, invita a vivir la experiencia de la vendimia, pero siempre respetando las ordenanzas sanitarias del Ministerio de Salud.
En comparación al año 2021, esta próxima vendimia será más larga. Hasta el 16 de febrero se estimaban cosechas superiores en cerca del 10% comparado al año pasado, esto debido a una temporada de primavera sin frío y con clima favorable a una buena floración y posterior cuaja.
En Chile se producen mucho más de 200 vinos campesinos. La vitivinicultura es parte del paisaje chileno: en “tres valles perviven formas socio ecológicas tradicionales de vitivinicultura, cuyas prácticas representan formas hacer y saber que cuestionan y negocian con los procesos de la gran industria. Teóricamente, concebimos el territorio a partir de algunas herramientas conceptuales de la ecología política y la sociología rural; en particular las categorías de construcción socio natural y el análisis de economías campesinas”- señala Beatriz Eugenia Cid, en el documento Terroir y Territorio: Casos de la Pequeña Vitivinicultura en el Centro Sur de Chile.


