Solsticio de Invierno en el hemisferio sur : Año Nuevo de los pueblos originarios

Los pueblos originarios han establecido, desde tiempos inmemoriales, una relación de profundo respeto con la naturaleza. Aprendieron a leerla y admirarla. Lo Cada pueblo originario denomina de distintas formas a la fiesta del Año Nuevo. Así, en lengua Mapuche se nombra como We Tripantu; en Aymara, Machaq Mara; en Quechua, Inti Raymi; en Rapa-Nui, Aringa Ora o Koro; y en Atacameña, Likan Antai.

Es muy importante aclarar el nombre de la festividad. Se llama Wüñol Tripantü (Wvñol Xipantv, Wvñoy Xipantv), con el verbo wüño- ‘regresar, volver’ y no we tripantü, este último es un calco semántico del concepto ‘año nuevo’ de la cultura no mapuche. Hay una diferencia profunda entre conceptos, Wüñol Tripantü, ‘regreso del año’, corresponde al reinicio de un ciclo, we tripantü, lleva implícito el tiempo lineal, donde un año nuevo deja atrás a uno viejo, que se va y no vuelve. El tiempo indígena es cíclico, no lineal.

Este 21 de junio se produce el solsticio de invierno en el hemisferio sur de nuestro planeta. El Año Nuevo de los pueblos originarios representa la renovación de ese compromiso con la madre tierra. Los pueblos originarios reconocen y honran el orden cósmico y las leyes de la naturaleza. El solsticio de invierno nos abre la puerta al momento más “pasivo” del año, un tiempo de preparación en el que debemos retomar fuerzas, junto con la naturaleza, y purificarnos para arrancar con mayor energía en la primavera.

En Chile, este martes 21 de junio del 2022 figura como feriado para todo el país. Se trata de una jornada, catalogada como feriado legal, que tuvo una larga tramitación en 2021. “Declárase feriado legal el día del solsticio de invierno de cada año en el hemisferio sur, Día Nacional de los Pueblos Indígenas”, señala el texto.

“El solsticio de invierno marca el comienzo del invierno, pero también es cuando la naturaleza completa su ciclo anual. Esta es la fecha que determina el punto del calendario en que la naturaleza comienza su renovación, de ir alejándonos del sol, ahora comienza nuevamente el retorno del sol, pasamos de días más cortos a días más largos con más sol nuevamente. Este cambio en la naturaleza hace que se gatille la memoria genética de las plantas y animales, este será el inicio de la regeneración de cada especie, que luego veremos plasmado plenamente en la primavera”- dice Celso Calfullan.

Es el momento en que todo parte otra vez, la tierra comienza nuevamente a acercarse al sol, es el camino de regreso. Durante esta celebración se realizan rituales, ceremonias, rogativas y una vigilia en familia, esperando el amanecer. Una vez que sale el Sol, se le da la bienvenida al nuevo año con un baño ritual al aire libre. En la cultura mapuche se dice que la tierra descansa en el otoño y que es purificada con las lluvias de entrada del invierno. Después de las lluvias, el sol permite los primeros brotes, las primeras flores, nacen los animales, viene la primavera, y la tierra continúa su ciclo natural al verano, otoño, para reiniciar en el otro invierno.

La identidad campesina y de los pueblos originarios han generado en nuestro país interesantes productos culturales. En ellos se conjugan, en distinta medida, al menos tres elementos: visión cultural, funcionalidad e intención estética.

La agricultura se desarrolla en un paisaje geográfico (campo) y en un espacio cultural (tradiciones). Se trata de una forma de vida, muy arraigada en el alma de nuestra identidad, y que tiene sus códigos, símbolos y tradiciones. La relación del hombre con la tierra genera percepciones, historia creencias y fantasías: un conjunto de tradiciones que debaten su vigencia entre los procesos de globalización y modernidad.

En esta celebración confluyen la cosmogonía, cosmovisión y valores de los pueblos, y que se caracteriza por:

  1. La unicidad del mundo y del universo, somos una parte del universo, lo seres humanos, todo cuanto existe conforman el universo.
  2. El sentido de pertenecía del ser humano a un colectivo, compuesto por hombres y mujeres en complementación. La complementación del hombre con la mujer, los vivos como los antepasados, la naturaleza con los seres que la habitan, lo terrenal con lo espiritual, todos son parte de lo que uno es, todos se necesitan.
  3. El sentido de reciprocidad de las relaciones humanas entre las personas y con la naturaleza, se recibe y se da, por eso también se debe agradecer y dar;
  4. El sentido cíclico del tiempo. El año vuelve a su inicio, la naturaleza vuelve a empezar; la vida es una constante renovación.
  5. La conexión del mundo visible con lo espiritual. No hay frontera entre lo real y lo imaginario; el acto de la materia y el alma; una profunda práctica espiritual en el que se basa el pensamiento indígena. La pertenencia del ser humano a una totalidad conduce a la noción de la armonía entre el hombre y el mundo, al equilibrio entre las fuerzas naturales y a la posibilidad de escuchar la madre tierra, a un estado de paz y contemplación. Este modo de vida es tan profundo que nos remite a un mundo en constante movimiento, vida y conexiones entre todo lo que habita (material o espiritual).

El verde vuelve a reconstruirse. Bajo tierra las fábricas de la biología continúan sus procesos. Una mano pone en otra mano el destino de los bienes y las especies. Ajustan las lluvias sus próximas precipitaciones mientras el sol saca brillo a sus metales. Lo que parecía muerto se reincorpora y regresan al azul los pájaros de la memoria. Un nuevo ciclo comienza. Aceptando el desafío, espero el momento de partida. Buen año para todos ustedes, pasajeros del mismo vuelo y hermanos en la misma esperanza.