A 110 años del Grito de Alcorta, los federados debemos seguir unidos para conjstruir el futuro que soñamos para nuestros hijos y nietos
Estuvimos reunidos este 25 de junio en la Sociedad Italiana de Alcorta. Un espacio cargado de emoción, de recuerdos, de valores y de principios para todos los federados. Desde ahí, hace 110 años nuestros pioneros, aquellos gringos cansados de soportar tremendas condiciones de explotación prácticamente, que veían cómo se alejaban aquellos sueños que los hicieron llegar a estas tierras a las que arribaron con tanta esperanza, retomaron las riendas que les habían arrebatado. Y dijeron basta.
Así, en ese fundamental Grito que dieron hace 110 años, no sólo se plantaron en defensa de todo lo que creían justo, sino también marcaron un camino de lucha para hacer realidad esos sueños que los trajeron a nuestro país. Esta gesta sin dudas fue relevante para los federados, dado que ese grito dio origen semanas después a nuestra querida Federación Agraria Argentina. Pero también lo fue para toda la historia agraria de nuestro país, porque marcó un hito insoslayable de dignidad, de lucha por los derechos y en contra de los avasallamientos, de los pequeños y medianos productores.
Y ahí estuvimos ese día, en Alcorta. En ese hermoso y trascendente espacio que conmemora esa gesta y recuerda a esos pioneros que decidieron pelear para torcer el destino que pretendían darles. Por supuesto, queremos recordar y valorar a todos aquellos hombres y mujeres que tuvieron ese coraje e hicieron realidad esa gesta, hasta dando su vida para lograrlo. Sin ellos nada hubiera sido posible.
Es triste nuestra Argentina, porque hoy estamos sus herederos, quienes continuamos levantando esas banderas y defendiendo esos principios, y podemos decir que, más de un siglo después, muchos de sus reclamos siguen vigentes. Los pequeños y medianos productores seguimos padeciendo asfixia, ahora por parte de un Estado que, como siempre decimos, es socio en las ganancias, pero nos deja solos en las pérdidas. Que nos ve como primer lugar al que recurrir cuando necesitan dinero para cubrir los gastos de la fiesta de la política y del desmanejo en el que está sumido nuestro país. Cuando hay un vencimiento, cuando ven que las arcas se vacían, siguen apuntando primero a nosotros, sin más explicaciones. Además, nos demonizan, porque buscan expoliarnos y sacarnos todo lo posible, al tiempo que nos señalan públicamente como responsables de la inflación, como seres nefastos que atentaríamos contra la sociedad. Por supuesto también cuando pueden nos llaman oligarcas, terratenientes o antidemocráticos. Cuando en verdad somos todo lo contrario. Esto de por sí es grave, porque hablaría de un tremendo desconocimiento de lo que somos los pequeños y medianos productores, así como también de nuestras banderas, de nuestros ideales y de todo por lo que luchamos y venimos defendiendo. Y se torna más grave cuando lo hacen sabiendo que están mintiendo. Porque nos conocen, porque de hecho tienen en sus equipos gente que salió de nuestras filas, e igual deciden ponernos un rótulo falso, mientras sostienen sus mentiras.
Nos quieren mostrar como responsables de la inflación, cuando en verdad no sólo no ponemos los precios de los alimentos sino que, por el contrario, somos rehenes por un lado de los actores más poderosos y concentrados, que son quienes fijan el precio que percibimos por nuestra producción o los valores de los insumos que necesitamos para hacerla. Y por otro, somos rehenes como los otros 45 millones de argentinos, porque vamos al supermercado y vemos cómo día a día nuestro dinero vale menos. Y nuestro trabajo también.
En estos últimos meses, además de hacer frente a las inclemencias climáticas, con fondos de emergencia irrisorios que siguen prometiendo actualizar pero nunca lo hacen, y que cuando están no llegan a los verdaderos productores que los necesitan, tenemos que enfrentar problemas surgidos de los continuos errores de la política. A principio de año decidieron modificar el corte de biodiesel, y alertamos que no era una buena decisión, en un contexto en el que nuestro país perdió su soberanía energética, y como una profecía autocumplida, estamos hace semanas reclamando por un gasoil que no se encuentra cuando se lo necesita para trabajar. Y por un Estado que, no sólo es responsable por esa mala decisión, sino que elige darnos la espalda ante los abusos y los sobreprecios, no tomando ninguna intervención ni dando respuesta a nuestras necesidades. Llegan tarde y mal, modificando el corte de biodiesel, cuando ya 20 provincias tienen problemas y necesitan soluciones.
Y mientras los políticos protagonizan peleas de gatos en los medios, hablan de candidaturas, juegan a desgastarse unos a otros, se chicanean y ejecutan lamentables yerros públicos, viviendo una realidad que parece de otro mundo, nosotros seguimos en nuestros campos y fincas luchando para sobrevivir, para seguir siendo productores y darles un futuro a nuestros hijos.
Afrontando como podemos todos estos problemas a los que suman los históricos, que castigan con más fuerza a los productores de las economías regionales: falta de financiamiento, el injusto tratamiento impositivo, los enormes problemas de infraestructura, conectividad, acceso a la salud, las nulas oportunidades para los jóvenes, y todo aquello derivado en que quienes nos gobiernan piensan solo en las divisas que genera la producción y no en las personas que generamos los alimentos. Y ahora agitan el fantasma de la guerra, que es cierto llegó para profundizar las dificultades en el mundo en cuanto al acceso a los alimentos, pero no lo hacen realmente viendo cómo solucionar los problemas o cómo aprovechar una oportunidad histórica para nuestro país. Por el contrario, buscan ver cómo obtener más recursos para seguir pagando sus fiestas, financiando sus costos para hacer política entre una sociedad cada vez más empobrecida.
Los federados no somos sólo productores que nos quejamos ante todas estas injusticias políticas, económicas y sociales. Hemos hecho muchísimas propuestas, que han sido desoídas por los funcionarios y también por los legisladores que nos recibieron en el Congreso de la Nación y siguen viendo cuándo empiezan a trabajar. Porque hay que decir todo. El gobierno nos daña, pero los otros actores políticos que dicen apoyarnos hasta ahora no han avanzado en más que en usar nuestras consignas para posicionarse en los medios o criticar al oficialismo.
Tenemos propuestas y las presentamos. Sabemos lo que hace falta y hacia dónde hay que ir. Queremos seguir siendo productores, que nuestros hijos tengan oportunidades. Continuamos luchando para que vivir en el campo siga siendo la alegría que siempre fue, la decisión de una familia de mantener la cultura, la tradición, lo que somos. Y esas son las banderas que retomamos de esos pioneros, que vuelven a tomar fuerza cada vez que regresamos aquí y los recordamos, pero están vivas en cada paso que damos, en cada reunión que mantenemos, en cada protesta que hacemos, en cada gestión con cada funcionario.
Nosotros no hacemos política partidaria, hacemos gremialismo, luchamos por nuestros derechos y por nuestro porvenir. Como lo hizo Netri, Bulzani, y todos los hombres y mujeres que, con coraje y con la fuerza que da saber que uno actúa con la verdad, no dudaron en ponerse de pie para gritar sus verdades. Acá estamos, queridos federados, de pie, dispuestos a seguir esta lucha que es desigual, que es injusta muchas veces, pero con la convicción que nos dan los miles de federados de todo el país, cuando nos acercan sus problemas, nos cuentan sus necesidades y nos dan su apoyo. Sigamos peleando por la Argentina que soñaron nuestros pioneros, por los ideales por los que llegaron al país y dieron pelea en aquel grito de Alcorta. ¡Hagamos realidad esas banderas, siempre juntos, siempre munidos de nuestras verdades! ¡No nos dejemos doblegar ni dividir, sigamos para adelante para construir el futuro que soñamos para nuestros hijos y nietos!
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