A través del turismo rural se dinamizan las economías locales: productora canelina da a conocer su talento como tejedora
Qué distingue un país de otro país latinoamericano, si las ciudades capitales y las capitales regionales son muy parecidas entre ellas y con las de otros países: las plazas muy parecidas, la distribución y edificios de su institucionalidad también, las formas de sus casas, la ocupación y distribución de los espacios públicos, sus arquitecturas. Incluso en las formas de vestir hay una cierta uniformidad: los jóvenes de Turquía se visten igual a los jóvenes de Caracas o Buenos Aires y, en muchos casos, con las mismas marcas.

La pandemia, como es lógico, ha afectado gravemente este sector dinámico de la economía, generador de empleos y servicios. El turismo en Chile representa como el 4,1% del PIB y mueve unos US$ 3.400 millones por año. Hay indicadores macroeconómicos que avalan la posición de Chile en el concierto mundial: Chile es el número uno en el índice global de Competitividad del Foro Económico Global (WEF) en Latinoamérica, líder también en los rankings de ambiente de negocios y apertura económica. El país ocupa el puesto 56 entre 190 países en el informe Doing Business de 2020 emitido por el Banco Mundial.
Coordinados por la subsecretaría de Turismo, con esos indicadores en la mano, la institucionalidad pública y privada elaboró un plan de acción para el quinquenio 2020-2025 cuyo objetivo es “incentivar las inversiones turísticas para fomentar el desarrollo de proyectos sustentables que permitan potenciar, impulsar y diversificar la oferta turística en los destinos y dinamizar las economías locales”.
¿Este sector económico es atractivo para atraer capitales de inversión? El flujo de inversión extranjera directa (IED) que recibió Chile en enero del año 2020 alcanzó los US$4.196 millones (cifras informadas en el mes de marzo por el Banco Central), implicando un crecimiento de 295% respecto a igual período de 2019, cuando el flujo alcanzó los US$1.062 millones; a pesar de las turbulencias a nivel global, demuestra el interés de las empresas extranjeras por invertir en Chile.
La labor es apoyada activamente por el INDAP y el Gobierno Regional.

La agricultura familiar campesina también descubrió que el turismo de intereses especiales busca conocer el corazón de los pueblos, donde se establece sus múltiples identidades. Y a través de pequeños planes de inversión hace 21 años, que fueron sistematizados por el Instituto de Desarrollo Agropecuario, INDAP, descubrieron que podían los campesinos mejorar significativamente sus ingresos abriendo las puertas de sus casas. El turismo de naturaleza -ecoturismo o turismo verde, como es llamado también- es una de las formas menos costosas y más descentralizadas para estimular un desarrollo económico ligado a la conservación y al enriquecimiento de la naturaleza y la cultura.
La ruralidad es mucho más que territorio donde se produce agricultura. Las identidades campesinas ha generado en nuestro país interesantes productos culturales. En ellos se conjugan, en distinta medida, al menos tres elementos: visión cultural, funcionalidad e intención estética. Es el caso de las artesanías, el canto popular, los cuentos, la gastronomía, entre otras expresiones.
El presidente de la Asociación Chilena de Turismo Rural, ACHITUR, Luis Martínez Figueroa: recuerda que “en la década de los 90 ya se observaba un aumento de actividades económicas, emprendidas de manera incipiente por pequeños agricultores. Existían algunas experiencias en transformación agroindustrial y en la prestación de servicios turísticos, ligados con la naturaleza y la recreación. No obstante, el sector carecía de capacidades técnicas y de una visión estratégica que guiara su desarrollo.
Cultura, tradición y mucho cariño. Así es posible definir el trabajo que lleva a cabo la Agricultura Familiar Campesina a lo largo y ancho de la región de Coquimbo. Una exponente de ella es Osvaldina Ortiz, quien hace más de 45 años se dedica a elaborar tejidos de lana de oveja o lana reciclada de ropa en desuso. Sus producciones principales son frazadas, ponchos, calcetines y gorros. Además, con bolsas de nylon y bajo la técnica de croché, realiza individuales de mesa.

Las herramientas que utiliza las hace ella misma a partir de la madera que obtiene en su predio, ubicado en el sector Los Canelos, comuna de Canela. “Todo yo lo heredé de mi madre y mi padre, ambos me enseñaron a tejer. Yo estoy muy contenta y feliz, agradezco a todos lo que me han apoyado. Actualmente, viene gente de Valparaíso, Calama y de Antofagasta a comprarme. Este trabajo es mi sustento y como mujer estoy muy orgullosa de eso”, contó Ortiz, usuaria del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP).
Justamente es su hermosa labor la que Osvaldina quiso compartir con la ciudadanía, y qué mejor forma que hacerlo mediante la realización de turismo rural, una actividad que le permite difundir todo lo que lleva a cabo. Este proyecto no lo concretó sola, ya que cuenta con el apoyo de INDAP y el Gobierno Regional de Coquimbo a través del Programa Fortalecimiento y Desarrollo de Competencias para la Agricultura Familiar Campesina, comunas Zonas Rezagadas, el que busca atender la desigualdad territorial que se expresa en la existencia de áreas que viven en condiciones de rezago respecto al promedio del país.
Respecto al emprendimiento de la canelina, la Gobernadora Regional, Krist Naranjo, indicó que disminuir las brechas entre el mundo rural y el urbano “es una necesidad que queremos cubrir con nuestro Programa de Zonas Rezagadas del Gobierno Regional, pero queremos hacerlo entregando las herramientas y oportunidades a quienes tienen el talento, las ideas, la cultura y el respeto por el rescate de la identidad por las actividades productivas características de nuestra región, eso le da más valor aún, por eso el caso de doña Osvaldina nos llena de orgullo para seguir trabajando con este enfoque productivo”.
Quien también se refirió al trabajo de la emprendedora fue la Directora Regional (S) de INDAP, Tonya Romero: “Nuestra región tiene un gran potencial para desarrollar el turismo rural, es por eso que desde INDAP buscamos promover condiciones para que los usuarios y usuarias que lleven a cabo esta actividad conexa puedan ejecutarla de forma óptima, tal como ocurrió con Osvaldina. Tenemos un gran compromiso con la Agricultura Familiar Campesina, y nos pone feliz ver que las herramientas que les entregamos sean aprovechadas con creces”.
“Como Ministerio de Agricultura estamos constantemente trabajando de la mano de los servicios del agro para levantar instrumentos que permitan dignificar y potenciar la labor de la Agricultura Familiar Campesina. En el caso de Osvaldina Ortiz, además de fortalecer su emprendimiento de turismo rural, ha logrado mediante su trabajo valorizar el aporte cultural, social y económico que día a día realiza un sinnúmero de campesinos y campesinas a lo largo de Chile”, sostuvo el Seremi de Agricultura, Hernán Saavedra.
Junto al área textil, Osvaldina Ortiz posee un invernadero con hortalizas de temporada y desarrolla la ganadería caprina. “La gente que venga podrá ver todo lo que yo realizo, lo agrícola, mi labor con las cabras y claro, mis tejidos. A mí me ayuda y me gusta harto esto y lo voy a seguir haciendo mientras la salud me acompañe”.
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