Primer encuentro de Sustentabilidad para la Agricultura Familiar Campesina organizó INDAP Ñuble
Hidrógeno verde, carbono cero, huella del agua, ecosistemas, biodiversidad, permacultura, agricultura biodinámica, sindemia global, recursos genéticos son conceptos globales que se integran en el horizonte de la toma de decisiones y análisis del mundo campesino cada vez con mayor frecuencia. En un ambiente cambiante la idea de sustentabilidad tiene un sentido ético. Y los esfuerzos institucionales y ministerial caminan en esa dirección implementar una política nacional de desarrollo rural con enfoque ambiental. El marco general acerca de sustentabilidad en la agricultura, lo desarrolla FAO en el documento denominado Hacia una agricultura sostenible y resiliente en América Latina y el Caribe. Análisis de siete trayectorias de transformación exitosas donde señala: Una agricultura próspera, inclusiva, sostenible, baja en emisiones y resiliente al cambio climático es posible en América Latina y el Caribe, y lograrla es imperativo para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y dar cumplimiento al Acuerdo de París. Resulta esencial, por tanto, identificar caminos para avanzar hacia una transformación en la manera en que se producen los alimentos.
Transformar la agricultura es económicamente rentable (FAO):
- La transformación de la agricultura constituye una inversión de alto retorno social: tras la crisis de 2009-2010, la evidencia mostró que, por cada millón USD invertidos en la restauración de ecosistemas, se crearon 10 veces más empleos que con inversiones similares en el sector del carbón o nuclear.
- Casi la mitad de las soluciones viables para que los países alcancen los objetivos climáticos internacionalmente acordados, se relacionan con el sector agrícola.
- A nivel global, por cada dólar invertido en la restauración de bosques degradados se pueden obtener entre 7 y 30 dólares en beneficios económicos (Ding et al., 2017).
- Recuperar las tierras degradadas de América Latina y el Caribe produciría 23.000 millones de dólares en beneficios netos en 50 años.
Dicho de otra manera, la sociedad contemporánea afronta serios problemas ambientales y socioeconómicos, que han sido contrarrestados parcialmente por el desarrollo vertiginoso del conocimiento, la informática y la tecnología; sin embargo, es una meta a alcanzar por el desarrollo sostenible. “En el ámbito ambiental son altamente preocupantes el aumento de la temperatura global, el número de especies extinguidas o en riesgo, la deforestación y la degradación de las tierras. Pero aún más grave son las desigualdades socioeconómicas, con índices alarmantes de pobreza, hambre, desnutrición y mortalidad infantil”.
Los aumentos de la productividad agrícola han sido posibles mediante el incremento del uso de energía proveniente de combustibles fósiles, ejemplo de esto son las maquinarias y los agroquímicos. La intensificación sin criterios ambientales ha traído como consecuencia la degradación de suelos y el incremento del riesgo de contaminación de fuentes de agua con fertilizantes, plaguicidas, partículas de suelo y residuos de procesos de poscosecha; igualmente, emisiones a la atmósfera de gases de invernadero como CO2, metano y NOX, y de gases causantes de acidificación, como el amonio (Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD), 2001). Estos impactos ecológicos negativos tienen efectos económicos y sociales, en detrimento de la calidad de vida de los propios productores rurales y comunidades circundantes- señalan los investigadores de la Universidad de Oriente (Cuba) en el documento Agricultura, Desarrollo sostenible, medioambiente, saber campesino y Universidad.
Profesionalizar el mundo campesino también es una exigenciua en el horizonte inmediato. Son muchas las variables que intervienen para una mejor toma de decisiones y cada vez se complejiza esa ecuación que busca lograr mayores rendimiento y protección del medio ambiente. Con interesantes aportes sobre la sostenibilidad del agro y la coordinación necesaria para avanzar en torno a este desafío para la Agricultura Familiar Campesina se realizó el Primer Encuentro de Sustentabilidad de la Agricultura Familiar Campesina (AFC) de la Región de Ñuble, organizado por la región, en una actividad que congregó a jefes de área, asesores, técnicos y directivos en torno a una actividad que se enmarca dentro de la política nacional de desarrollo rural.
Identificar principios y criterios de agricultura sustentable, así como las recomendaciones de buenas prácticas aplicables al sector debe considerarse como tarea prioritaria parala Agricultura Familiar Campesina, en términos de sustentabilidad. “Los municipios hoy juegan un papel fundamental para enfrentar el desafío ante el cambio climático”- indicó el director regional (s) de INDAP Ñuble, Luis García, aludiendo a la ley marco de cambio climático 21.455. “pero gran parte de ellos no cuentan con instrumentos de planificación propios que les permitan asumir acciones concretas. En este contexto debemos iniciar un trabajo que permita prevenir y controla la escasez hídrica, por ejemplo, con el desarrollo iniciativas hídricos locales concretas para el uso eficiente del agua”, indicó. Además, llamó a los asesores y Prodesales a sumarse a este desafío, coordinando el accionar de las organizaciones en torno a la sustentabilidad.
Dentro de los criterios de sustentabilidad, una línea muy importante es la agroecología, que implica una mirada integral sobre el ecosistema, considerando la producción agropecuaria a partir del diálogo de saberes entre la academia y el campo; entre la tradición y los conocimientos científicos, incorporando la tecnología que permita producir en forma sustentable y saludable.
En este marco, Cecilia Céspedes, investigadora de Inia Quilamapu se refirió a los Principios, prácticas y factores de éxito en la producción con criterios agroecológicos. La agroecología, es un gran paraguas, que nos da los lineamientos para hacer agricultura sostenible, porque bajo ese paraguas tenemos muchas formas de producir: agricultura biodinámica, natural, permacultura y la agricultura orgánica o ecológica”, indicó, agregando que los sistemas productivos deben considerarse como una unidad. “Los distintos rubros no son independientes, lo que yo hago en una parte del sistema, tengo que ver como interactúa con la otra. Por ejemplo, si tengo animales, también tengo estiércol que puedo usar en el reciclaje y eso me va a servir de insumo para fertilizar. Todo está unido”.
La última ponencia, correspondió a Manuel Palacios, que analizó junto a los asistentes la “Aptitud térmica de cultivos en la región de Ñuble en un escenario de cambio climático”, una herramienta que permitirá a los agricultores que quieran establecer un cultivo, recibir orientación para determinar si la zona escogida es o no la más apropiada para el cultivo y la variedad determinada, lo que entrega una nueva herramienta en el desafío de adaptarse a los nuevos patrones climáticos mientras se cumple con la condición de producir alimentos. El encargado de cámara climática, TELESIG en INIA, explicó que, usando inteligencia artificial, es posible predecir las zonas de la región que serán más cálidas o más frías, en un período de 20 años y, por ende, si serán o no apropiadas para el establecimiento de cultivos agrícolas.
Etiqueta:agricultura biodinámica, agricultura orgánica o ecológica, agricultura sostenible, agroecología, Biodiversidad, carbono cero, ecosistemas, Hacia una agricultura sostenible y resiliente en América Latina y el Caribe, Hidrógeno verde, huella del agua, Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), permacultura, Primer encuentro de Sustentabilidad para la Agricultura Familiar Campesina, recursos genéticos, sindemia global


