Ministerio de Agricultura y FAO celebran Día Mundial de la Alimentación en Chile

Con el lema “No dejar a nadie atrás”, el ministro de Agricultura, Esteban Valenzuela, y la representante en Chile de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Eve Crowley, encabezaron la celebración del Día Mundial de la Alimentación 2022 en el Centro Educativo Ambiental del Parque O’Higgins. 

La agricultura familiar campesina son los grandes productores de alimentos frescos y sanos. La agricultura familiar campesina e indígena, en particular, “juega un papel importante no sólo en la producción de alimentos, sino también en la cohesión social, el suministro de energía a partir de recursos renovables, la conservación de agrobiodiversidad (incluyendo semillas tradicionales), el cuidado del suelo y agua, regulación del clima, la oferta de servicios recreativos y de atención de la salud, junto con la mantención de paisajes bioculturales patrimoniales, entre otros. La agricultura familiar campesina e indígena da vida y alimenta a ciudades y la mayor parte de los pueblos del país”. 

Consultado acerca de la importancia de este día el presidente del Movimiento Unitario Campesino y Etnias de Chile, Orlando Contreras, manifestó: “La agricultura familiar campesina e indígena es la vía más a la mano que tiene el país para garantizar la seguridad alimentaria a sus habitantes, en todos sus aspectos: alimentaria, nutricional y económica, incluyendo la producción de alimentos sanos y saludables que se requieren por los altos índices de obesidad que afecta a sectores importantes de la población, porque a pesar de las múltiples dificultades que afectan al sector (alza en los precios de insumos, guerras, pandemia, cambio climático) nunca dejó de producir alimentos frescos, demostrando en la práctica que gestiona de mejor los recursos naturales, tiene un compromiso profundo en la protección del medio ambiente contribuyendo con su cultura de producción y prácticas agrícolas a un desarrollo sostenible”.

La Organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación (FAO), proclamó el 16 de octubre como el Día Mundial de la Alimentación, de igual forma esta fecha coincide con la fecha de fundación de la FAO en 1945.  A lo largo de la historia el hombre se ha alimentado de 6000 plantas aproximadamente, pero el cambio en los hábitos alimenticios sumado a la prioridad que tienen los cereales en el mercado actual, ha reducido la biodiversidad de plantas logrando que solo 9 ya representen el 66% de la producción total de cultivos en todo el planeta. Este día tiene como objetivo promover la alimentación saludable y erradicar el hambre en 2030.

Las autoridades participaron de una feria informativa con iniciativas del sector público y privado que trabajan en la transformación de los sistemas agroalimentarios y en la construcción de un futuro inclusivo y sostenible para la alimentación. 

El ministro de Agricultura, Esteban Valenzuela, manifestó que “el Gobierno ha sido coherente con su programa de seguridad y soberanía alimentaria, todo esto porque estamos un triángulo de producir más con menos, mejorar la productividad, no votar nada, reutilizar y que lo verde sea un adjetivo y no un sustantivo en la producción y en el consumo de todos los chilenos, tenemos que ir a una alimentación más sana aprovechando la frutas y verduras que son más baratas”.

Vladímir Ivánovich Vernadsky, ecólogo político, entendía la biosfera como esa finísima capa que rodea la tierra, una especie de tela sutil indivisible que capta las radiaciones del cosmos y de la propia Tierra y los transforma en energía terrestre altamente activa. Aquí se realiza la vida- señala Leonardo Boff. En ese todo se encuentra la multiplicidad de los seres en simbiosis entre sí, siempre interdependientes, de forma que todos se autoayudan para existir, persistir y coevolucionar. La especie humana es una parte de este todo terrestre, la parte que piensa, ama, interviene y construye civilizaciones.

Para el ecólogo global, la humanidad debe analizarse como un todo homogéneo que forma parte de la materia viva (idea cercana a la economía ecológica): «La materia abarcada por el hombre —escribió Vernadsky— durante su multiplicación y vida entra como parte en el trabajo general geoquímico de los organismos vivos. A ella le son aplicables todas aquellas regularidades encontradas para las otras materias vivas homogéneas, vegetales o animales».

 

Las amenazas para la vida humana son evidentes: escalada armamentista nuclear y de guerras locales, estrechamente vinculadas con la creciente degradación, contaminación y agotamiento de recursos y de la capacidad de asimilación de los sumideros de la biosfera que nos han conducido a la crisis civilizatoria global de nuestros días que traen consigo el hambre en el mundo, la mal nutrición. Se difumina la frontera entre las ciencias para hablar del conocimiento, de cómo la geología, la biología, la química, la física, la tecnología e incluso la psicología actúan unas sobre otras modelando nuestro planeta y el mundo en el que vivimos. El cambio climático es un 90% de certeza de origen antropogénico, lo que significa que es causado por los seres humanos, más bien, por el tipo de producción y de consumo que ya cuenta con cerca de tres siglos de existencia y que hoy en día se ha globalizado. Los gases de efecto invernadero, especialmente el dióxido de carbono y el metano, son la causa principal del calentamiento global.

Considerando esas variables generales, la acción colectiva, piensa la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en 150 países de todo el mundo es lo que hace del Día Mundial de la Alimentación uno de los días de la Organización de las Naciones Unidas más celebrados de su calendario. Cientos de actos y actividades de divulgación reúnen a gobiernos, empresas, organizaciones de la sociedad civil (OSC), medios de comunicación, el público e incluso a los jóvenes. 

El #DíaMundialdelaAlimentación 2022 se celebra en un año con numerosos desafíos mundiales, incluida la pandemia en curso, los conflictos, el cambio climático, la subida de precios y las tensiones internacionales. Todo esto está afectando la seguridad alimentaria mundial. “La totalidad de la humanidad junta representa una masa insignificante de la materia viva del planeta. Su fortaleza no deriva de su materia, sino de su cerebro. Si la humanidad entiende esto, y no usa su cerebro y su trabajo para la autodestrucción, se abre ante sí un futuro inmenso en la historia geológica de la biosfera”- señala Vernadsky.

Por su parte, Eve Crowley, representante de la FAO en Chile, aseguró que “hoy estamos haciendo un llamado al país a empoderar a los que siempre quedan atrás, transformando la forma en que se producen nuestros alimentos, cómo se consumen y cómo se distribuyen”.  Según el último informe de la FAO, entre 2019 y 2021 la inseguridad alimentaria moderada o grave afectó en Chile a 3,3 millones de personas, es decir, afrontaron incertidumbre sobre su capacidad para obtener alimentos y se vieron obligadas a reducir la calidad o la cantidad de alimentos, debido a la falta de dinero u otros recursos. 

En este contexto, la representante del organismo internacional enfatizó que “es necesario que los gobiernos, el sector privado, la academia y la sociedad civil empoderen a los más vulnerables, incluyendo a mujeres y jóvenes, a través de la transformación de los sistemas agroalimentarios para que sean más eficientes, inclusivos, sostenibles y resilientes”.   

La actividad también contó con la participación de dirigentes y dirigentas de ollas comunes de la región Metropolitana, quienes recibieron un reconocimiento por su histórica labor social que fue fundamental durante la pandemia, gracias a la preparación y entrega de alimentos a vecinas y vecinos. 

El concepto de soberanía alimentaria implica que las personas tienen el derecho “a alimentos saludables y culturalmente apropiados, producidos a través de métodos sostenibles y ecológicamente racionales, y el derecho a definir sus propios sistemas alimentarios y agrícolas”. Este concepto fue perdiendo peso en Chile debido a los acuerdos de libre comercio que fomentaron la exportación de productos agrícolas sobre todo frutas y la importación de muchos de los alimentos básicos producidos en el país, cayendo en una dependencia casi total en algunos de ellos (lentejas y garbanzos como ejemplos). Este hecho, además, trajo consigo la pérdida de la diversidad productiva y con ello de la biodiversidad- señalan las investigadoras Integrantes del Grupo Transdisciplinario para la Obesidad de Poblaciones (GTOP) de la Universidad de Chile.