Un septiembre muy especial para todos los federados

Concluyó un septiembre muy especial para todos los federados, que estuvo signado por la concreción de un nuevo congreso anual ordinario, el número 108°, luego de dos años en que no pudimos encontrarnos por la pandemia de Covid-19. Como siempre a lo largo de nuestra historia, haber podido vernos cara a cara, dialogar y compartir esas jornadas de trabajo fue muy satisfactorio, porque es ese el ámbito en el que nuestra querida entidad muestra toda su complejidad, sus desafíos, y es el espacio en el que ponemos a la luz todas nuestras coincidencias y diferencias, donde discutimos y definimos cómo llevaremos adelante la política gremial de nuestra FAA. Fue muy grato y muy emotivo reencontrarme con muchos de ustedes, compartir charlas e intercambiar acerca de la realidad que vivimos en las diferentes zonas, las distintas producciones. También ser parte de las jornadas de las mujeres y los jóvenes, que trabajaron el día previo al congreso, en Rosario, para pensar su presente y los pasos a seguir. Han sido días productivos, pero también muy gratificantes luego de estos años de tanto trabajo “virtual” y sin la posibilidad de interactuar mano a mano.

En estas líneas quiero detenerme en lo acontecido durante la inauguración oficial de nuestro Congreso. Nunca en FAA le hemos dado la espalda a los debates internos, a las sanas discusiones en las que intercambiamos (a veces de manera contundente, otras dialogando, pero siempre con ánimo constructivo) nuestras posiciones. Somos una entidad que siempre estuvo signada por su heterogeneidad, por estar integrada por chacareros, gringos y productores de las economías regionales de lo más diversas, con posturas políticas y gremiales diversas. Y eso siempre nos ha fortalecido. Porque de esos debates nacen posiciones superadoras, ideas complejas, propuestas innovadoras. Y eso no nos da miedo. Por el contrario, viajamos a nuestro Congreso para vivir esa experiencia y enriquecernos. Sin embargo, quiero aprovechar este espacio para expresar que ha sido una lástima que un debate interno no nos haya permitido llevar adelante con normalidad el acto de apertura de nuestro Congreso. Como entidad tuvimos la oportunidad (que no recuerdo cuántas veces ha tenido) de contar con el máximo funcionario nacional a cargo del área de agricultura y ganadería de la Nación, como es el secretario Juan José Bahillo, así como también un gobernador y varios ministros de provincias, que no pudieron ser escuchados, por la decisión de unos pocos. Ellos llegaron a Rosario para vernos, para participar de nuestro más importante ámbito institucional y no les permitimos que nos dirijan la palabra. Realmente creo que eso fue un error. Y puedo entender la frustración que pudo haber tenido un grupo, y las ganas de expresarse, pero siempre en nuestros 110 años de historia, hemos sido democráticos, respetuosos de las instituciones y la institucionalidad. En esta ocasión, unos pocos no lo fueron. Y lo lamento.

Superado ese traspié, hemos podido llevar adelante un gran congreso, con debate, con aportes, en el que no sólo quienes representamos al espacio que mantuvo la conducción de la entidad, sino también quienes presentaron otras propuestas, pudimos dialogar, interactuar y trabajar, pensando en lo que siguen necesitando los pequeños y medianos productores de todo el país. Y como dije luego de la elección, celebro el debate, discuto en la interna, pero una vez que soy elegido para conducir a la entidad, ya no siento diferencias, porque sigo convencido de que soy presidente de todos, trabajo por todos y busco representar a todos los federados. Por eso ya desde el día siguiente del Congreso, junto con los vicepresidentes Elvio Guía y Marcelo Banchi, el síndico titular Martín Spada y Natalia Valeri (respectivamente), que fueron elegidos por los federados, y me acompañan en la conducción, junto a todos los directores que integran el CDC, continuamos avanzando firmes y convencidos del gran trabajo que tenemos por delante para este año.

Retomando la agenda del mes de septiembre, el mes comenzó con el atentado contra la vicepresidenta de la Nación, Dra. Cristina Fernández de Kirchner, que repudiamos inmediatamente y lo expresamos públicamente. Al respecto, pedimos que se esclarecieran a la brevedad los hechos y la justicia actuara raudamente, ante un hecho de violencia que rechazamos de plano.

Previo a eso, el 1° de septiembre el ministro Sergio Massa nos convocó a las entidades para informarnos que la semana siguiente anunciaría medidas tendientes a acelerar la liquidación de soja. En ese encuentro aprovechamos para indicarle que esa podía ser la agenda del gobierno, pero que urgía que se avanzara con respuestas para todos los productores, en especial los pequeños y medianos y los de economías regionales. Días después anunció la implementación del denominado “dólar soja”, lo que consideramos fue un intento del gobierno de hacerse de divisas, a través de una medida que benefició a unos pocos (a quienes venía tildando de especuladores, pero volvieron a premiar) en detrimento de muchos. En ese momento advertimos que crear un tipo de cambio específico para un producto no era el camino, sino que (por el contrario) habría que avanzar hacia una única paridad. En el acto oficial, el titular de Economía indicó también que crearían un programa para pequeños y medianos productores, sin mayores precisiones. Al respecto, dijimos que valorábamos que se nos hubiera tenido en cuenta, pero destacamos que claramente no éramos beneficiarios ni destinatarios de esa política.

Días más tarde, el BCRA dispuso impedir la compra de dólares a los productores que se hubieran beneficiado con el dólar soja. Y en ese momento dijimos sobre ambas medidas: “Seguramente el gobierno logró engordar las arcas del Estado, pero no hablan de los miles que estamos perjudicados de distintas maneras por la aplicación de este tipo de cambio. Nada dicen de los tamberos, porcicultores, productores avícolas o dueños de feedlots que vieron empeorar en horas su condición, de manera fehaciente e innegable. Ni de cómo se relaciona el dólar soja con el sinsentido anunciado hace pocas horas por el BCRA al encarecer el acceso al crédito a los productores que mantengan producción, sin entender que para muchos es un resguardo que permitirá continuar su actividad”. Y añadimos: “Y ni hablar del impacto frontal sobre productores de economías regionales y pequeños y medianos productores que ya vendieron su producción y no recibieron ningún tipo de beneficio. Es más, como dijimos de manera precedente, se enfrentaron sin anuncios previos con la nueva y desacertada medida del BCRA a través de la que se castiga con sobretasas en el financiamiento a quienes tengamos soja en más de un 5% en nuestro poder”.

A la semana, el secretario Bahillo nos convocó junto a las otras entidades de la Comisión de Enlace, con el objetivo de abrir una agenda de trabajo para buscar soluciones para los pequeños y medianos productores, tal como se había comprometido en reunión con el ministro Massa. En todos los encuentros con funcionarios, además de abordar las temáticas específicas para las que nos convocan, como entidad remarcamos la importancia y la urgente necesidad de actualizar los fondos de emergencia agropecuaria, que como sabemos son insuficientes y están totalmente desactualizados, así como también de avanzar hacia un seguro multirriesgo.

En este sentido, y en un marco de una preocupante sequía que traerá consecuencias seguramente, en el mes también proliferaron incendios en la provincia de Córdoba, específicamente en la zona norte, por lo que se trabajó exhaustivamente para colaborar con los productores afectados, articulando gestiones con el intendente de la zona y el gobierno provincial, para atender la emergencia desatada. Asimismo, en la provincia de Tucumán, también sufrió un incendio la federada Selva Lastra, a quien también acompañamos para que pueda rehacer y recuperar todo lo que perdió, fruto de toda su vida de trabajo.

En este período, además, viajé a Formosa, donde participé de una gira gremial en la que recorrí predios, dialogué con productores, participé de una asamblea y me reuní con periodistas de la zona, para visibilizar los problemas que afectan a los pequeños y medianos productores formoseños. En esos ámbitos se remarcó la enorme necesidad de que el gobierno brinde ayudas con carácter no reintegrables, para poder hacer frente a las dificultades y poder continuar con la tarea que llevan adelante los productores de menor escala. Esto es necesario para generar la fertilización o el recambio de plantas y poder darle la posibilidad de que los cultivos anuales también tengan un estímulo más fuerte para que produzcan y no tengan que depender de un subsidio.

También en este mes el Congreso de la Nación, específicamente la Cámara de Diputados comenzó el tratamiento de los distintos proyectos de ley de humedales. El 21 (día previo a la reunión citada para trabajar en ese ámbito) desde FAA emitimos un comunicado expresando que no se trata de seguir generando leyes, rápido y mal, sino que existen al menos cinco leyes que permiten abordar incendios y proteger los humedales, por lo que el foco debería estar puesto en hacer cumplir las normas vigentes. Expresamos: “Los humedales son un recurso fundamental no sólo a nivel ambiental, sino también socio económico, cultural y productivo, por lo que cuando se legisla sobre el tema hay que considerar esa complejidad, para no tomar una medida que sólo persiga un posicionamiento político pero que tenga consecuencias inadecuadas para dichos ecosistemas y de las comunidades que los habitan”. Días después, desde la CEEA emitimos un comunicado conjunto en que remarcamos que no hace falta una nueva política ambiental, sino que se cumplan las leyes que tenemos para proteger los recursos naturales, la población rural y la producción.

Sobre este tema, gran parte de la conducción de la entidad acompañó la manifestación realizada por productores e isleños en el puente Rosario – Victoria en reclamo por la situación que atraviesan por los incendios.

Como dirigentes, tenemos grandes desafíos por delante. Conocemos todas las necesidades y también las potencialidades y las urgencias que tienen los productores de Pampa Húmeda, de economías regionales y los agricultores familiares que representamos, gracias al apoyo de los federados de todo el país. Estamos convencidos de la justicia que avala nuestros pedidos y sabemos que, si se nos dan oportunidades, podemos crecer, desarrollarnos en los pueblos en que trabajamos, generar trabajo, divisas, afianzar el arraigo en los pueblos y motorizar la actividad económica en donde producimos. Sabemos que la sequía ha castigado y lo seguirá haciendo, por lo que también gestionaremos para que el gobierno comprenda la imperiosa necesidad de que se fondee la ley de emergencia y se avance con un seguro integral para que podamos continuar produciendo. Queremos seguir trabajando por y para los federados, con las banderas que son las convicciones que enarbolaron los pioneros de Alcorta y todos seguimos manteniendo firmes, ante los gobiernos, los legisladores y todos los actores políticos y sociales con los que sea necesario hacerlo, para que los pequeños y medianos productores podamos hacer realidad el futuro con el que soñamos desde siempre.

Gracias por la confianza que volvieron a depositar en mí a quienes me acompañaron. Y también gracias a los que no lo hicieron, porque nos permitieron ver las cosas que hay que mejorar, para poder avanzar hacia la unidad que necesitamos. A través de estas líneas quiero expresarles a todos que tengan la certeza de que desde el momento que me han reeligido, trabajo por todos, sin distinciones. Espero que todos me acompañen para lograr que los federados tengamos lo que tanto merecemos, por lo que venimos luchando desde hace tanto.