Si las respuestas no llegan, la lucha gremial se profundiza
El mes de febrero fue muy difícil para los federados. A los años que ya llevamos reclamando por políticas públicas adecuadas que no llegan, por las soluciones estructurales tan necesarias y urgentes pero que no aparecen y tantas otras demandas irresueltas, se nos sumó el padecimiento por las malas políticas aplicadas por el gobierno nacional y por los tremendos efectos de fenómenos climáticos como la profunda sequía que vivimos, o las heladas o granizadas que afectaron distintos puntos del país. Por eso, y tras la realización de diversas reuniones e intercambios, decidimos convocar a una asamblea general el último día del mes, en el cruce de la ruta provincial 90 y autopista Rosario – Buenos Aires.
Antes que nada, quiero agradecer la convocatoria, porque fueron más de 60 filiales y entidades de base federadas las que dijeron presente para avanzar en la lucha por lo que necesitamos. Llegaron de distintos puntos del país, para mostrar la bronca y todas las necesidades que tenemos. Para que la política y los políticos vean que no es un decir de algunos dirigentes, sino que hay muchos argentinos de carne y hueso, muchas familias, que la están pasando mal y que esperan que se les den respuestas. También quiero destacar la gran cantidad de adhesiones de entidades y organizaciones que nos expresaron, en público y en privado, su apoyo a nuestra iniciativa en toda la Argentina.
Sabemos que la situación económica del país es complicada, y de hecho hemos sido respetuosos, quizá hasta demasiado, en virtud de eso. Sólo considerando este período de gobierno, hemos esperado a que asumieran, hemos esperado los famosos primeros cien días de gobierno, se desató la pandemia, y comprendimos que la urgencia era lo sanitario y seguimos trabajando para proveer alimentos y divisas al país, luego fuimos cautos viendo las tremendas internas que se desataron en el seno del oficialismo, que muchas veces hasta profundizaron las crisis que ya atravesaba nuestro país. Nos sentamos en todas las instancias de diálogo que nos propusieron, en algún tiempo de manera virtual, luego híbrida y ahora presencial. Esperamos respuestas, elevamos propuestas, presentamos nuestras urgencias y nuestros problemas. Y no sólo con el gobierno, sino también con los bloques opositores, que tienen presencia en las cámaras legislativas. Pero las respuestas no llegan.
Por un lado, el oficialismo que continúa haciendo anuncios huecos, donde consiguen fotos y títulos para los medios, pero las soluciones no llegan a los productores. Por otro, la oposición, que también consigue fotos y títulos pero no son capaces ni siquiera de convocar reuniones de comisiones o de trabajo para escuchar lo que nos pasa. Y así sigue pasando el tiempo. Ellos siguen en su mundo, pensando en internas, PASO y elecciones, mientras nosotros que somos el pueblo, para quienes deberían estar trabajando todos los integrantes de ambos Poderes, sufrimos en soledad las inclemencias del clima, de esta sequía que nos castiga con dureza, tanto como las heladas y granizos que nos hicieron perder todas nuestras producciones.
Es importante resaltar que durante años hemos aportado el fruto de nuestro esfuerzo. Como dije en mi discurso de la asamblea, son casi 200000 millones de dólares los que aportamos como sector, que no sólo no regresan en servicios sino que tampoco lo hacen en apoyos o ayudas. Entonces, lo que decimos no es una metáfora, o un aproximado. Es dinero, contante y sonante que dejó de quedar en nuestros bolsillos y en nuestros campos y fue a financiar al Estado. Esos aportes no volvieron en obras, ni en infraestructura adecuada, rutas en condiciones, internet o telefonía en todo el país; tampoco en asistencias durante la crisis, ni en apoyo para hacer frente a la emergencia. Tampoco comprenden que no es optativo aplicar la ley de emergencia, prorrogar pagos y vencimientos. Financiamos al Estado durante años, con enormes aportes, para que cuando necesitamos algo el Estado nos deje solos y nos dé la espalda.
Y no sólo eso. Cada vez que necesitan exprimir un poco más, porque los gastos de su fiesta suben, no buscan otras fuentes de financiamiento. A ninguno se le ocurre tocar a los amigos; ni cobrar impuestos progresivos (es decir, que afecten más a los que más tienen); ni ir a las mineras que durante años se han llenado los bolsillos explotando recursos naturales que son de todos; ni por los que se aprovechan de los espacios que dejan los negocios financieros… no. Siempre van a los mismos. A nosotros. Y en el camino toman medidas que siguen beneficiando a su puñado de amigos, a los que hacen negocios a costa nuestra y valiéndose de sus contactos en el poder, a los que concentran y nos expulsan a los pequeños y medianos productores. Esto ha sido el dólar soja, una medida que nos perjudicó a todos los que estamos acá. Porque nos subió los costos de todo, nos dejó afuera una vez más y trasladó los beneficios a los amigos del poder. Y fueron por otra edición, pese a nuestras advertencias y a que ya se constataba en la realidad el dramático impacto que tuvo la medida para los productores reales. No les importa. Si les cierran los números para el FMI a costa de siempre los mismos, alcanza.
Pero a nosotros no nos alcanza. Hemos sido mansos, hemos aguantado estoicamente todas estas injusticias, hemos ayudado y hemos dialogado. Y cuando pedimos ayuda ante la urgencia nos respondieron con promesas y anuncios que hoy, un mes después, siguen sin llegar a nadie. No llegaron los ANR, no llegaron los préstamos, no se frenaron los embargos de cuentas, ni se suspendieron los juicios; no se eliminaron los pagos de anticipos de ganancias que no existen, no hay plan ganadero, no hay plan de reparación histórica para las economías regionales, no hay tampoco plan para la lechería. Nada.
Hay malas y viejas recetas que dicen buscar contener precios, pese a que hace años ya se constata que no sirven para nada más que para sacar algunas fotos sin más resultados. No hay políticas públicas. No hay política agropecuaria. Hay parches que nos dejan sin futuro. Que le sacan a nuestros hijos la perspectiva de poder seguir viviendo en los pueblos o trabajando en nuestros emprendimientos. Nos obligan a desprendernos de nuestros animales o a malvender nuestras cosechas, nos dejan sin alternativas porque no hay seguros multirriesgo que nos permitan afrontar las pérdidas que tenemos. Y en esto se equiparan, como dijimos, el poder ejecutivo que no implementa una sola política pública adecuada que nos contenga, que se la pasa tomando malas decisiones, de espaldas a los productores, con el legislativo, que es incapaz de dar siquiera los debates sobre estos temas. Porque podemos entender cómo son los juegos de mayorías y minorías, pero más allá de eso, el Congreso dejó de ser una caja de resonancia y no es la casa del pueblo, porque no atiende las necesidades de ese pueblo. Por el contrario, le da la espalda pensando en cómo llegar a las elecciones o sin justificar como se pasó un año y seguramente se pase otro sin producción legislativa.
Por todo esto estuvimos al costado de la ruta una vez más.
Porque somos productores ganaderos, que hemos visto cómo se murieron nuestros animales al no poder darles agua o alimento adecuado, o tuvimos que malvenderlos para hacer frente a una sequía sin precedentes.
Somos productores lecheros, a los que hace años nos pisan el precio de nuestro producto mientras debimos atravesar esta dramática sequía.
Somos productores de fruta, cuya producción se perdió casi en su totalidad por las granizadas y heladas, en un contexto en que los precios ya estaban por debajo de los costos de producción.
Somos productores de granos, pagamos retenciones y somos siempre los primeros de la fila para aportar; vemos cómo benefician a quienes se aprovechan de nosotros, comprándonos la producción y pagándonos miserias, y luego pueden especular vendiendo cuando el estado los beneficie.
Somos productores de economías regionales, y venimos siendo postergados desde hace décadas, incluso se aprobó una ley que nunca se reglamentó, por lo que no hemos obtenido ningún beneficio con ella, seguimos esperando por una reparación histórica que no llega mientras que padecemos granizadas, heladas y sequía, recibimos bajísimos precios por nuestros productos mientras los costos de producción suben permanentemente.
Y no sigo enumerando todas las producciones de este hermoso país que representamos quienes estamos acá… a todos por igual nos castigan con altísima presión impositiva, sin acceso al crédito, sin infraestructura, con la dramática inflación que castiga al país y nos pega más fuerte a los que menos tenemos; la multiplicidad cambiaria sube nuestros costos y baja nuestros precios… y podría seguir… las consecuencias de las malas políticas o de las políticas inexistentes de este gobierno son muchísimas.
Y nos podrán decir, ¿entonces para qué se movilizan? Nos manifestamos para que vean que estamos de pie, que ninguno de todos nosotros está dispuesto a resignarse sin luchar. A ver cómo se escurre entre los dedos el trabajo de una vida sin plantarnos y dar batalla. Porque ya hemos demostrado que cuando estamos firmes y unidos, no nos pueden vencer. Porque en 2008 pudimos decir basta, y nos fuimos a casa con el triunfo de impedir que aumentaran más las retenciones pero también derrotados porque no logramos desactivar el pago en el tiempo de los dex, por lo que durante todos estos años los pequeños y medianos productores fueron desapareciendo. Por eso debemos, a 15 años de la 125, dar vuelta la página yendo a un esquema de retiro de retenciones y reforma integral impositiva.
Más cerca en el tiempo, cuando cerraron las exportaciones de maíz, unidos convocamos un cese de comercialización y logramos que se revirtiera la medida. Y luego cuando cerraron la exportación de carnes, con el cese de comercialización de ganados y carne, si bien no logramos que revirtieran todo, logramos incidir y frenar parte del impacto de esta medida… No siempre conseguimos todo lo que queremos, pero estoy convencido de que la única manera de seguir es estar juntos, mostrar que no vamos a permitir que nos sigan llevando puestos. Lo hemos mostrado en cada una de las asambleas, en FAA y seguramente en los encuentros de las otras entidades y organizaciones con las que coincidimos en la asamblea.
Desde FAA decidimos declararnos en alerta y movilización. Abrir un compás de espera de quince días, para ver si los políticos reaccionan y nos dan las respuestas y soluciones que necesitamos. La coyuntura exige respuestas políticas urgentes, así como también nuestras demandas estructurales. Y si esas respuestas no llegan, profundizaremos nuestro plan de lucha, para poder seguir viviendo en los pueblos, produciendo como siempre hicimos… En ese lapso, invité a todos los federados a seguir unidos, demandando lo que necesitamos y nos corresponde. Haciendo que los políticos nos escuchen, comprometiéndonos a seguir en esta lucha que es de todos, por este presente y por un futuro mejor para nosotros, para nuestros hijos y para todo nuestro querido país.
Por Carlos Achetoni, presidente de Federación Agraria Argentina


