Experiencia exitosa que suma actores: Historia, Filosofía, Producción Limpia y Amable con el Medio Ambiente, Acompañamiento de la Academia, Uso de Instrumentos de Fomento y Desarrollo. Resultado: Espumantes de Alta Calidad

“Somos fruto del empuje de nuestros abuelos Fedérico y Erna. En ellos se mezcla una historia familiar llena de esfuerzo que comenzó en 1856 cuando los primeros abuelos movidos por la necesidad decidieron cruzar en un viaje de meses el Atlántico desde su tierra natal en las montañas alpinas de Austria y Suiza, algunos desembarcaron en lo que hoy es Puerto Montt y otros en Corral”. Los abuelos, emigrantes veían llover desde la casona que había construido durante semanas. Tiran el agua con balde– decían los lugareños, para señalar que eran víctimas de un diluvio. La lluvia corría por el campo después de caer en los lomos de los ganados y golpear las copas de los árboles. La pluviosidad de la zona era alta. El clima es oceánico templado lluvioso con influencia mediterránea, precipitaciones abundantes y constantes incluso en verano. La temperatura media anual es de 11°C.

Por eso, los suelos son arcillosos, delgados y más bien pobres, pero de buen drenaje ya que están sobre un grueso estrato de cantos rodados de origen fluvio-glacial, en el cual se mezclan de forma única rocas que provienen de cada una de las cordilleras y que dejan en evidencia los enormes procesos erosivos que han modelado por millones de años el paisaje de la región de Los Lagos. Cuando los abuelos aún no tenían tierra propia, la frontera agrícola en ese entonces estaba 500 kilómetros más al norte y el sur era el sur con toda su vertiginosidad, enmarañamiento, borrascas y bramadura. Los cultivos tienen impreso ese lenguaje en sus sabores y formas. Y la frescura del tiempo de maduración y el paisaje está ligado de amanera indisoluble a su adn. Las huellas del tiempo y los sabores de la naturaleza acompañan el proceso productivo, agregándole sal y aceite a los productos germinados. Pensar en ese tiempo en la producción de vino en esa zona era una locura. Los riesgos eran demasiado altos y las amenazas múltiples. Si el viento no arrancaba las vides de raíz, las mataría la escarcha.

Detrás de una idea, hay una historia. Y detrás de la producción de vinos, hay una filosofía que engloba esa actividad. Claudio López Klocker, viticultor y propietario de Viña Casa Klocker Prambs, quien cuenta que conoció el rubro vitivinícola en viñas de Europa, las cuales tenían características geográficas muy similares con la región de Los Lagos. “Recorrí muchas zonas vitivinícolas del norte de Italia, España y Francia, y decidí que al retornar a Chile iba a trabajar para tener mi propio proyecto. Nuestra viña está enfocada para producir vinos espumantes, y por las condiciones climáticas, considero que la región de Los Lagos puede transformarse en la capital chilena de producción de este tipo de vinos. Debemos hacer un trabajo entre empresarios y con la universidad para generar sinergias y solucionar problemas para el desarrollo de un vino con su propia identidad”.

“Entendemos el vino como un arte de co-creación, que solo se alcanza trabajando de manera armónica con la naturaleza; seguimos los principios y prácticas de la agroecología, pensamos en la viña como un organismo que está en simbiosis con su entorno natural, manteniendo y mejorando los recursos naturales que nos dan sustento”- dicen estos productores. “Comencé a hacer pruebas de adaptación en 2012, más cerca del lago, el aprendizaje fue bastante interesante durante los primeros cuatro años finalmente me instalé acá con la idea de levantar un proyecto que estuviera adaptado a las condiciones climáticas de la zona”.

Cuando miró la casa y campo de su familia desde Europa, donde residía, Claudio se dio cuenta que, si bien el cambio climático era capaz de destruir muchas formas de agricultura, también ofrecía oportunidades de desarrollo y creaba territorios aptos para nuevos cultivos. En esta sociedad de cambios y adaptaciones permanentes, la ruta de vuelo la fija la innovación. La relación que el productor establece con la naturaleza es diversa. No corresponde sólo a una matriz productiva. Continúa: “La vitivinicultura tiene que ser amada para poder hacerla. Hacer vino significa entender cómo hacer vino. El saber cuáles son las condiciones ambientales que tenemos para producir vinos de alta calidad y nuestro entorno está privilegiado para producir los vinos que queremos hacer. Tenemos suelos de extremada complejidad, tenemos un clima que por condiciones de cambio climático cada día adquirirá mayor temperatura y afortunadamente tenemos todavía una buena disponibilidad de agua, lo que permite el desarrollo de una vitivinicultura de excelencia”.

Las primeras pruebas de adaptación de plantas comenzaron en 2012, mientras que en 2017 se invirtió en media hectárea de las variedades Pinot Noir y Gewürztraminer. La variedad Gewürztraminer es una uva blanca de hollejo rosado que produce uno de los vinos dulces y semidulces de aromas más característicos y distintivos del mundo. En tanto, la Pinot Noir es la variedad de uva tinta por excelencia de Borgoña, una región situada en el centro noroeste de Francia.

En marzo de 2021 hicieron su primera vinificación para iniciar la producción de vino con la historia en la Provincia de Llanquihue. La primera vendimia arrojó cifras positivas: “Cosechamos 1.230 kg de Pinot Noir y encubamos 600 lts de mosto. En cuanto a la Gewürztraminer, fueron 540 kg que nos dieron 380 lts. Esto superó en un 25% las proyecciones iniciales que teníamos, además de una excelente calidad de uva” comentó el viticultor. No sólo lo sostenía una filosofía del comportamiento humano con la naturaleza, al productor, sino un conocimiento del gran abanico de instrumentos que ofrecen el mundo público a los productores. Tampoco abandonó la academia, a través del programa Ciencia de la Universidad de Los lagos, Redes Territoriales de Investigación (RTI) y la carrera de Agronomía de la Universidad de Los Lagos. Aquí es importante destacar el rol de la investigación pertinente realizada a partir de los problemas reales de los actores en nuestro territorio.

 

En la primera vendimia, la Viña contó con alumnos voluntarios y al respecto la directora de Investigación de la Universidad de Los Lagos, Dra. Sandra Ríos, mencionó que “para este gran desafío la Universidad de Los Lagos, respondiendo a su misión, ha puesto a su disposición las capacidades científico-tecnológicas para que la tarea se realice con el mayor de los éxitos. Todo esto se realiza a treinta minutos de Frutillar, en el sector de Pedernal Bajo.

Respecto a las investigaciones iniciadas con la viña, la Directora de Investigación de la Universidad de Los Lagos, Dra. Sandra Ríos, mencionó que “este RTI es un proyecto emblemático para la Universidad, porque comenzamos un trabajo con una de las viñas de la región de Los Lagos que tiene un arraigo territorial e identidad importante en la zona, principalmente porque Claudio López es hijo y nieto de agricultores de este territorio, y después de muchos años de vivir en el extranjero regresa al país para trabajar y preservar las tierras de su familia con un cultivo muy innovador como es la vitivinicultura. Por otro lado, el cambio climático es un fenómeno que genera una oportunidad para la región, y es aquí donde la Universidad de Los Lagos está apoyando a través de un proyecto basado en investigación por misión, que tiene relación con una investigación pertinente realizada a partir de los problemas reales de los actores en nuestro territorio”.

Así lo detalló Paulina Pradel, coinvestigadora del Laboratorio de Microbiología Ambiental y Extremófilos de la Universidad de Los Lagos, quien explicó “postulamos a un proyecto interno de la Universidad que consiste en el aislamiento de levaduras nativas para producir espumante, el cual tiene como objetivo obtener una tipificación de vino con características propias de la región de Los Lagos. A su vez también estamos desarrollando un proyecto sobre la confección de cajas mediante micelios de hongos, utilizando los residuos de las parras. La llegada de viñas a la región es nueva y se vincula a las condiciones del cambio climático, como el aumento de la temperatura para que se puedan desarrollar correctamente. Es un trabajo inédito, porque sería la primera viña que produce vino espumante utilizando levaduras nativas del mismo terreno”.

Para Alex González, académico y director del Laboratorio de Microbiología Ambiental y Extremófilos, “esta es la primera viña que va producir espumante en la región y la proyección es apuntar a vinos de alta gama, a través de una producción orgánica, biodinámica, respetuosa con el medio ambiente (…) Las condiciones dafo climáticas de la región son particulares, lo que permitiría que todos los microorganismos presentes en la fermentación del vino aporten distintos sabores y olores, con una calidad superior y un manejo respetuoso con el medio ambiente”. Una  agricultura sana, respetuosa con la diversidad de la vida que rodea los cultivos, amable con el presente y llena de sentido con el futuro, hace que los espumante producidos por la Viña Casa Klocker Prambs, sean fruto de la historia, pero tenga también tengan en boca y corazón un comportamiento hermoso con la vida y el planeta.