Ciencia al servicio de la Agricultura Familiar Campesina: Servicios de análisis de suelo, agua y fitopatología para mejorar rendimientos y optimizar recursos

En el documento Agricultura chilena: Reflexiones y Desafíos al 2030 Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA), el ministro de agricultura de la época a manera de introducción señalaba que “el rol y valorización social de la agricultura como agente de desarrollo del país ha cambiado significativamente en los últimos cincuenta años. En los años sesenta la agricultura se caracterizaba principalmente por ser un proveedor de alimentos crecientemente deficitario para el mercado interno y de mano de obra para otros sectores de la economía. En la actualidad este sector es señalado como uno de los pilares estratégicos de nuestro desarrollo, no sólo por su importante contribución al Producto Interno Bruto (PIB) y por ser una relevante fuente de empleo, sino también porque en su desempeño como sector exportador, aportando una imagen de calidad y seriedad en los principales mercados del mundo que ha contribuido significativamente a la conformación de una visión del país como un socio confiable y seguro”.

Para que esto se mantenga, cada vez hay que profesionalizar el trabajo del productor asociado a la agricultura familiar campesina, dotándolo de las competencias necesarias, de instrumentos de intervención de la mejor calidad posible, de servicios pertinentes e información fidedigna, asignación de recursos adecuada. En la agricultura moderna cada vez queda menos espacio para el ensayo y error. La información se hace más necesaria para la adecuada toma de decisiones y en el mundo de la agricultura la información requerida abarca todos los ámbitos: clima, análisis de suelo, salud de las plantas, comportamiento de los cultivos, requerimientos de riego. Proveer de estos servicios también es tarea del estado que promueve e impulsa y promueve la inclusión en forma equitativa de todos los actores.

Por eso, lo que parecía lejano para la agricultura familiar campesina o sólo accesible para las grandes empresas agropecuarias, hoy es una hoja de dato a la que tienen acceso y que les permite un plan de vuelo lleno de sentido y sustentabilidad, agrandando los números y mejorándolos, disminuyendo los riesgos propios de la actividad y mejorando los impactos, buscando los mejores resultados posibles. Análisis químico de suelo y salinidad de agua, análisis fitopatológicos de suelo y nematológicos, están incluidos en el servicio financiado por los municipios de María Pinto, Lampa y Buin, que permitirá a los pequeños agricultores, conocer las características de sus predios y realizar manejos más eficientes. Es decir, los campesinos acceden a los laboratorios y abandonan las intuiciones por datos empíricos que pueden ser analizados, tabulados y a partir de esos resultados arrojados tomar las mejores decisiones para hacer más eficiente la labor agrícola.

Estas acciones de transferencia son parte de las actividades permanentes de La Platina y su presencia en los territorios, que pretenden mantener informados y actualizados a los productores, acerca de distintas temáticas como, sanidad vegetal, fertilidad, riego, manejo técnico de hortalizas y frutales, entre otras líneas de trabajo desplegadas en los programas del Área Nacional de Extensión y Formación del Instituto de Investigaciones Agropecuarias.

Tanto la extensión como los grupos de transferencia tecnológicas GTT, pueden ser entendidos como una modalidad de intervención -históricamente creada- modificable y vinculada a los diversos y circunstanciales paradigmas de desarrollo de cada época. Estamos transitando un momento de construcción de una nueva extensión rural que busca dar respuestas simultáneas a las demandas productivas, sociales, económicas, ambientales e institucionales contemporáneas.

Para Paulo Godoy, extensionista de INIA La Platina, “la importancia está en que el agricultor pueda contar con un servicio que permite mejorar la eficiencia en sus labores agrícolas, realizando aplicaciones de fertilizantes de manera óptima y en los tiempos apropiados, además se podrán identificar las principales enfermedades y nemátodos existentes en el suelo, para aplicar medidas de control o generar acciones frente a las problemáticas de sus cultivos”.

En el marco de la consolidación de un estado que lidera la dinamización de redes colaborativas en las que participan tanto organizaciones públicas como privadas, las instituciones de investigación y las de extensión deben impulsar dinámicas innovativas que favorezcan un desarrollo territorial sustentable e incluyente. “La ciencia no sólo debe ser publicitada en documentos científicos que son leídos entre nuestros pares, sino que debe ser divulgada al público en general, debe llegar a la comunidad y debe ser trabajado con más intensidad y frecuencia, porque no lo estamos haciendo de la manera adecuada”- señalaba la Dra. Evelyn Silva-Moreno, subdirectora regional de I+D de INIA La Platina, que fue publicada en Portal del Campo.