Chile apuesta por la agricultura en el desierto para enfrentar el cambio climático

El lanzamiento oficial del programa se realizó en Pampa Concordia con la presencia del subsecretario de Agricultura, José Guajardo Reyes y otras autoridades de las regiones de Antofagasta, Tarapacá y Arica y Parinacota.

“El cambio climático nos está afectando y sabemos que es un tema que no tiene retorno. Así, el aumento de las temperaturas y el avance del desierto han impactado fuertemente en nuestro país y en particular la zona norte.  Este es un proyecto transformador y cambiará la manera en que se desarrolla la agricultura en nuestro país, ajustándose al difícil contexto actual de sequía”, manifestó el subsecretario de Agricultura, José Guajardo Reyes.

El programa considera la participación de 57 entidades en calidad de coejecutores, asociados e interesados, destacando universidades, centros de Investigación, empresas, asociaciones gremiales, municipalidades y entidades públicas y regionales.

El proyecto considera acciones que permitan identificar el potencial comercial de especies vegetales endémicas del territorio para conocer los atributos que les permitan subsistir en éste. También identificará especies vegetales exóticas, adaptables a estas condiciones y la estimación de sus impactos en el ecosistema local. Se integrarán tecnologías asociadas a energías renovables, se desarrollarán obras para realización de pruebas, monitoreo y digitalización de la agricultura en el desierto, y se implementarán innovaciones que permitan obtener agua bebible y para riego.

A través de un consorcio– liderado por Corfo– se creará, administrará y financiará un portafolio de proyectos que desarrollarán tecnologías para producir alimentos en zonas áridas. La iniciativa posicionará a Chile como un referente global de conocimiento e innovación en esta materia.

La desertificación consiste en una disminución cualitativa y cuantitativa de los sistemas vitales: suelo, agua, bosque-vegetación, y afecta a países alrededor de todo el mundo. Es un proceso de degradación de las tierras causado por las variaciones climáticas, pero fundamentalmente por las actividades humanas.

En el caso de Chile, la desertificación ha sido catalogada como uno de los problemas socioambientales más agudos. Los territorios afectados por estos procesos superan el 60% del territorio nacional, donde se concentran los mayores daños a los suelos, a la biodiversidad y a la productividad silvoagropecuaria en general.

La sequía y los aumentos de temperaturas, en conjunto con una precaria y dispersa normativa respecto al cuidado de los suelos, tienen a nuestro país en una situación crítica: la superficie afectada por la desertificación en Chile asciende a 47 millones de hectáreas (aproximadamente 62% del territorio nacional) y el 49% del territorio nacional experimenta algún grado de erosión, es decir, unos 37 millones de hectáreas. Esto convierte a Chile en uno de los países más afectados por estos procesos en el mundo. Las zonas con mayores problemas se sitúan entre las regiones de Coquimbo y Biobío.

Para contrarrestar en parte este flagelo se está trabajando en la meta de 25 mil hectáreas anuales de manejo, restauración y forestación correspondientes al programa +Bosques del Fondo Verde del Clima, a fin de aumentar la capacidad de captar y fijar los gases de efecto invernadero (CO2), y así también cumplir con los compromisos internacionales que tiene Chile en la adaptación y mitigación del cambio climático.

Cerca de una cuarta parte de los gases de efecto invernadero que se emiten a la atmósfera provienen de la agricultura, la silvicultura y otros usos de la tierra. Pero la tierra puede ser tanto fuente como captador de gases de efecto invernadero, por eso, la mantención de sus ecosistemas y de la biodiversidad resultan claves en la lucha contra el cambio climático.

Considerando este contexto, junto a otros fenómenos actuales– la explosión demográfica, la creciente demanda de alimentos por parte de la población, la necesidad de nuevos espacios para cultivos y la pérdida de interés de las nuevas generaciones por vincularse con la agricultura local– se creó una iniciativa que busca ejecutar y financiar un portafolio de proyectos vinculados a tecnologías que fortalezcan la agricultura en zonas áridas, específicamente en las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta.

Se trata del “Consorcio del Desierto: Impulsando la agricultura del futuro”, una instancia liderada por Corfo, a través de la Corporación de Desarrollo Social del Sector Rural (Codesser), cuyo lanzamiento oficial se realizó hoy en el packing de la Agrupación de Pequeños Agricultores de Arica y Parinacota (APAAP), en Pampa Concordia, donde autoridades nacionales, regionales y comunales, junto a productores agrícolas y agricultores, alabaron el programa que optimizará el uso de agua y energía a través del financiamiento total de 3 mil 350 millones de pesos por los próximos seis años.

Finalmente, el vicepresidente Ejecutivo de Corfo, José Miguel Benavente, destacó que para abordar de forma estratégica estos desafíos tecnológicos, productivos y ambientales, se requiere generar y fomentar el desarrollo de estructuras asociativas empresariales y organizacionales territoriales. “Para esto, Corfo, mediante el instrumento Programas Tecnológicos busca incrementar la tasa de innovación tecnológica en productos y procesos de las empresas en sectores productivos y/o económicos específicos, mediante la ejecución articulada de portafolios de proyectos de desarrollo tecnológico que permitan disminuir y/o cerrar las brechas detectadas”,