Subdirectora nacional de INDAP en Aysén: “Tenemos que repensar cómo proyectar el desarrollo silvoagropecuario”

Técnico en Agricultura Ecológica | IDMAUno de los objetivos de desarrollo sostenible, adoptados por la comunidad internacional de naciones, y para el año 2030, considera poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible. Detrás de todas esas intenciones está la necesidad y urgencia de preservar la vida en el planeta y mejorar las condiciones de habitabilidad de él mismo, en base a las tres dimensiones del desarrollo sostenible: crecimiento económico, inclusión social y protección del medio ambiente.

Para cumplir con el propósito de alimentar una masa poblacional que supera los 7.9 billones personas muchos se inclinan por mejorar la productividad de los sistemas agroalimentarios, introduciendo elementos biotecnológicos para ese fin, modificar genéticamente las semillas, uso de plaguicidas, sensores y control de los elementos patógenos que lesionan y afectan esa mayor productividad. Producto de decisiones de esa naturaleza, en el diseño sectorial hubo incentivos significativos para la generación de monocultivos en grandes extensiones de territorios, que son unidades económicas y abandonamos desde las políticas públicas, en muchos casos, los bosques nativos que son unidades biológicas. A través de la primera vía, se obtuvieron en el corto plazo mayores recaudaciones, pero con una pérdida importante de la biodiversidad.

Agricultura orgánica archivos | IDMASegún la FAO “los sistemas de producción alimentaria y agrícola de todo el mundo se enfrentan a desafíos sin precedentes a causa de la creciente demanda de alimentos por una población en auge, el aumento del hambre y la malnutrición, los efectos adversos del cambio climático, la sobreexplotación de los recursos naturales, la guerra, la merma de la biodiversidad, junto a la pérdida y el desperdicio de alimentos”.

Otros, con sentido conservacionista, creen que el ser humano participa de una comunidad de intereses con los demás seres vivos que comparten con nosotros la biosfera y que, bajo ese paradigma ecológico, el interés común es mantener las condiciones necesarias para la continuidad de la vida y de la propia tierra, no sólo la vida humana sino las vidas de todos los seres que nos acompañan en esta travesía. Es la meta última de la sostenibilidad.

El desarrollo existente es lineal, creciente, explota la naturaleza y privilegia la acumulación privada por sobre cualquier otra barrera. La categoría sostenibilidad, por el contrario, proviene de las ciencias de la vida y de la ecología, cuya lógica es circular e incluyente. Como se deduce, son lógicas antagónicas: una privilegia al individuo, la otra al colectivo; una promueve la competición, la otra la cooperación; una la evolución del más apto, la otra la evolución de todos interconectados. Las condiciones que crearon la agricultura industrial: suelos fértiles, abundante agua y clima estable, han sufrido cambios estructurales. Hoy paquetes tecnológicos de ese origen continúan degradando los suelos, contaminando el ambiente y los alimentos y creando fuertes niveles de desigualdad social.

Estudio del mercado nacional de agricultura orgánica - ODEPA | Oficina de  Estudios y Políticas AgrariasLa producción agrícola mundial intentar cubrir las necesidades alimentarias de una población mundial en crecimiento. Sin embargo, el progreso a menudo viene acompañado de exterioridades negativas con consecuencias sociales graves y medioambientales, como la escasez de agua y privatización del recurso, la degradación del suelo sobre todo donde habitan las comunidades más vulnerables, presiones sobre los ecosistemas a través de monocultivos, la pérdida de biodiversidad por el uso indiscriminado de agroquímicos y otras prácticas extractivistas, la disminución de la población de peces y una alarmante tala de bosques que capturan carbono y altos niveles de emisiones de gases de efecto invernadero.

La resolución de las ecuaciones e inecuaciones planteadas de manera global, obligan a pensar en dos preguntas desde lo local: ¿Qué tipo de desarrollo queremos para la humanidad? y ¿qué tipo de sociedad estamos construyendo? La lección más importante que nos deja la pandemia, es que no podemos continuar con la forma en que hemos vivido durante los últimos dos siglos. El virus socava las bases del neoliberalismo y capitalismo, sistemas basados en la competencia, el individualismo y en un estado mínimo. Científicos y filósofos como James Lovelock, Brian Swimme, Zygmunt Bauman, Slavoj Zižek, Eric Hobsbawm y otros nos advirtieron hace mucho tiempo: o cambiamos nuestra relación con la tierra, que es pura explotación, o nos dirigimos directamente a la ruina y cavamos nuestra propia tumba.

Agricultura Ecológica archivos | Página 4 de 7 | IDMAY desde esta perspectiva alcanza la agricultura familiar campesina e indígena, aspectos meramente productivos, pero también aspectos vinculados con la ecopolítica y su relación con la selección de semillas y vínculos respetuosos con el medio ambiente. Gracias, dice la presentación de FAO para el decenio de la agricultura familiar campesina, a su sabiduría y cuidado de la tierra, los agricultores familiares son los agentes de cambio que necesitamos para lograr el Hambre Cero, un planeta más equilibrado y resiliente, y alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Hace algunos días visitó la región de Aysén la subdirectora nacional de INDAP, María Pía Alfaro donde pudo conocer proyectos en ejecución, dialogar con productores y productoras rurales que no les resulta esta dimensión FAO y también abordar, desde una persona más interna, junto a los funcionarios, temas asociados a los desafíos gubernamentales propuestos en la agenda para el desarrollo de la agricultura familiar campesina. Cabe destacar que Alfaro tiene una larga trayectoria en la institución dedicada a la promoción de la agricultura familiar en Chile, ingeniera agrónoma de profesión ha desarrollado una multiplicidad de roles en el sector silvoagropecuario y forestal: encabezó la Seremi de Agricultura del Maule, fue jefa de la Agencia de Área Parral, jefa técnica del Prodesal y parte del equipo de Fomento a nivel nacional, entre otras responsabilidades institucionales.

Con toda esta experiencia de terreno, asumió el desafío de incorporarse al equipo del director nacional, Santiago Rojas, con la misión de apoyar la gestión institucional y materializar los nuevos lineamientos del INDAP bajo el gobierno del presidente Gabriel Boric.

– ¿Cómo visualiza esta administración el desarrollo de la economía familiar campesina dado el contexto que se vive a nivel nacional e internacional?

– Hoy la agricultura está siendo muy dinámica y entre nuestros lineamientos está el desafío de la transición hacia la agroecología y la sustentabilidad. La agricultura familiar campesina está activa siempre; uno puede pensar que va disminuyendo, pero siempre van apareciendo nuevas formas de hacer agricultura, especialmente cuando los consumidores cada vez están optando más por productos sanos, inocuos, que vengan de la tierra y tengan los menos procesos posibles y menos agroquímicos. Por esa razón adoptamos el lineamiento ministerial de promover que todas las actividades que hagamos en la agricultura familiar campesina sean sustentables. Esto se traduce en la práctica, indica, “en que incorporemos acciones que ayuden al medioambiente, a disminuir los fertilizantes. No estamos diciendo que los vamos a eliminar, porque no es posible, pero la idea es ir incorporando prácticas amigables con el medioambiente y que nos ayuden a entregarles a nuestros hijos una agricultura familiar campesina que se mantenga en el tiempo”.

La FAO estima que las plagas y enfermedades de las plantas provocan pérdidas de hasta el 40 % de los cultivos alimentarios, y los daños que generan en la agricultura agravan el problema existente del aumento del hambre mundial y amenazan los medios de vida rurales. Proteger a las plantas de las plagas (manejo integrado, morfología, monitoreo de artrópodos, hospederos, sanidad vegetal) y enfermedades es más eficaz en función de los costos que enfrentarse a emergencias fitosanitarias. Una vez establecidas, suele ser imposible erradicar las plagas y enfermedades de las plantas y, además, su gestión requiere mucho tiempo. Dada la tendencia al aumento en el flujo comercial con el exterior, Chile debe soportar una presión creciente sobre sus fronteras a la introducción de plagas y enfermedades exóticas. Es por ello que dentro de la política comercial y los tratados de comercio se contemplan resguardos a la penetración de agentes patógenos foráneos, así como también a la diseminación, a través del territorio nacional, de las plagas y enfermedades ya existentes.

Esto no lo podemos olvidar: la agricultura, incluyendo cultivos, ganadería, acuicultura, pesca y bosques, es el sector que más personas emplea en el mundo, el mayor sector económico en muchos países y, además, es la fuente principal de alimentos y de ingresos de aquellos que viven en pobreza extrema. La agricultura familiar campesina e indígena seguirá siendo en gran parte responsable de conciliar la producción de alimentos para la población, utilizando técnicas que garanticen el consumo de productos naturales saludables y la preservación de la biodiversidad. La agricultura familiar campesina son los grandes productores de alimentos frescos y sanos. La agricultura familiar campesina e indígena, en particular, “juega un papel importante no sólo en la producción de alimentos, sino también en la cohesión social, el suministro de energía a partir de recursos renovables, la conservación de agrobiodiversidad (incluyendo semillas tradicionales), el cuidado del suelo y agua, regulación del clima, la oferta de servicios recreativos y de atención de la salud, junto con la mantención de paisajes bioculturales patrimoniales, entre otros. La agricultura familiar campesina e indígena da vida y alimenta a ciudades y la mayor parte de los pueblos del país”.

La apropiación de los pilares y valores que sustentan los lineamientos de INDAP, con énfasis en el cooperativismo y la implementación de un modelo ecológico de producción hortofrutícola, fue determinante para reconocer el trabajo de dos integrantes de la Mesa de Jóvenes Rurales de la región de Aysén. En esa ocasión, se reconoció en la categoría Sustentabilidad a Jorge Lepío, productor hortofrutícola e impulsor del Huerto Awiten, proyecto desarrollado en el sector Pangal Bajo de la comuna de Aysén, donde ha implementado un huerto ecológico- biointensivo que también ha servido como escuela para otros jóvenes que a través de un modelo de voluntariado han logrado aprender este modelo.

“Más allá de recibir este reconocimiento como persona natural, creo que también lo reciben muchas personas que tienen en su conciencia hacer un bien al medio ambiente, equilibrar y producir alimentos sanos”, indicó Lepío.

Sello Inspiración Joven Rural - Jorge Lepío

Lo que llamó la atención de la subdirectora nacional de este productor comprometido con la biodiversidad, “es que su trabajo lo desarrolla con una sencillez increíble, con mucha convicción y creencia de saber que lo que está haciendo es absolutamente sustentable, ya que recicla todo y además trabaja con amigos y gente del sector. Es un líder innato. Además, lo que produce es de excelente calidad, utiliza herramientas digitales para la comercialización y tiene la intención de ayudar a otros agricultores jóvenes que quieran trabajar en esto.

– ¿Cuál es la impronta que marcará a INDAP durante los próximos años?

– Entre los lineamientos que hemos definido están la sustentabilidad y la soberanía alimentaria, en el entendido de que cada territorio se exprese como corresponde y su actividad productiva se lleve a cabo de la mejor manera para tener un buen retorno económico. Otro tema es el cambio climático, el cómo nos preparamos en el contexto de esta variabilidad climática y las prácticas de adaptabilidad a lo que se nos viene. Por otra parte, las mujeres y los jóvenes rurales, el cómo tratamos a las mujeres y cómo hacemos que los jóvenes se queden en el campo.

Chile es un importante centro de la diversidad biológica por el alto número de especies endémicas que posee, como también por la alta diversidad intraespecífica de sus especies, debido a su adaptación de estas a los distintos ambientes que posee el país. De las 4.655 plantas nativas presentes en Chile, el 46 % son endémicas, es decir, se encuentran en el territorio nacional. Antes de abrir nuestras fronteras a los mercados mundiales y nuestra agricultura orientarla hacia las exportaciones, Chile gozaba de un enorme patrimonio fito zoosanitario extraordinario, producto de sus barreras naturales: cordilleras, océano, glaciares, desierto. Y, por sus características geográficas, demográficas y ecosistémicas, hoy por hoy es un país sensible al cambio climático, especialmente en el ámbito de la salud, al reunir importantes factores de vulnerabilidad. La sanidad alimentaria es de gran importancia para los productores y consumidores, en realidad, es un tema que incumbe a la sociedad en general, pues contar con alimentos de calidad, frescos y sanos, involucra que desde el inicio del proceso se posean con las condiciones sanitarias adecuadas. La sanidad vegetal es un componente clave para asegurar la seguridad alimentaria y dar cumplimiento a los acuerdos que Chile ha contraído con el mundo.