6 pilares fundamentales para el desarrollo de la Agricultura Familiar en Bolivia

Bolivia en la actualidad atraviesa una serie de dificultades, en los ámbitos  económico, salud, social y político. En ese marco, es que se plantea desde los productores de la Agricultura Familiar seis pilares fundamentales para su desarrollo en los cuales destaca los temas de tierra y recursos, producción ecológica, seguridad y soberanía alimentaria, transformación, comercialización y diversificación.

En Bolivia existen más 800 mil unidades productivas, de las cuales el 92% pertenece a productores de la Agricultura Familiar, es decir más de 720 mil unidades productivas. En ese marco, este sector abastece el 96% de los 39 productos de la canasta básica, entre hortalizas, tubérculos y frutas, es producido por la agricultura familiar. Para cuyo fortalecimiento se trabajó en seis líneas estratégicas:

El primer pilar es “tierra y recursos para el desarrollo de la agricultura familiar”, esto permitirá la sostenibilidad para las unidades productoras y alcanzar los otros pilares fundamentales. Es importante fortalecer el tema de la tierra porque los agricultores familiares cultivan solo el 40 por ciento del total de tierra cultivada en el país, así podrían jugar un rol más protagónico.

El segundo pilar es “producción ecológica”, la cual tuvo un repunte importante, y un crecimiento en la demanda de los productos orgánicos en un 60% a partir de la pandemia, ya que coadyuva de gran manera en el ámbito de salud. Pero a contraposición en el país solo el 2% de las unidades de la agricultura familiar cuenta con el registro y la certificación como productores ecológico. Por lo que, desde el Estado se debe trabajar en una política de certificación total de todos los productores de la agricultura familiar.

Tercer pilar, “seguridad y soberanía alimentaria” dos ejes fundamentales. La primera existe cuando todas las personas tienen acceso en todo momento, se caracterizan por ser alimentos suficientes, seguros y nutritivos para cubrir sus necesidades nutricionales y las preferencias culturales para una vida sana y activa.

Mientras que la soberanía alimentaria de acuerdo a la Declaración de Nyéléni, estipula que “es el derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y su derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo”.

El cuarto pilar está referido a “la transformación y comercialización”, esto permitirá al productor de la agricultura familiar, obtener mayores ingresos a partir de la transformación de los alimentos, ahí se tienen proyectos exitosos como el Ceibo y Anapqui, primero en el sector del cacao y el segundo con la quinua. Asimismo, desde el gobierno central, departamental y los gobiernos locales se debe generar nuevos espacios para la comercialización en el país y los excedentes lograr exportar a otros países y convertirse en un nuevo pilar en la economía nacional. Por ello, se rescata la iniciativa del Mercado de la Agricultura Familiar que tuvo gran aceptación durante la pandemia del COVID-19 y desde los diferentes niveles del Estado se debe gestionar mayores iniciativas como esta, porque permite llegar del productor al consumidor directamente.

El quinto pilar es “la promoción de nuevos emprendimientos de mujeres y jóvenes”, en estos momentos que hubo un crecimiento en el desempleo, la agricultura familiar se convierte en una alternativa porque es rica en su diversidad, genera autoempleo y empleo jornalero en épocas de siembra y cosecha;  y permite el retorno al campo, visto como refugio frente a la falta de ingresos, al hambre y a la enfermedad, tanto para mujeres como para los jóvenes.

El sexto pilar es “la diversificación de la agricultura familiar”, esto es extenderse al ámbito de la gastronomía que permite la transformación de los productos en deliciosos platillos, el eco turismo que muestra la belleza de nuestro país, así como la comunicación desde una perspectiva de la agricultura familiar.

Estos son los pilares que hacen a la Estrategia Nacional de la Agricultura Familiar y que deberán ser tomados en cuenta por el nuevo gobierno, ya que nos encontramos en el Decenio de la Agricultura Familiar 2019 – 2028, el cual es promovido en el mundo por las Naciones Unidas, es hora de que los productores jueguen un rol protagónico en el desarrollo de las políticas públicas, para contar con normas que sean sustentables y sostenibles en el tiempo.