Por la vacunación universal y gratuita para todos y todas contra el Covid-19
2021 comienza con muchas expectativas de que será un año mejor que el anterior, y gran parte de las mismas se relacionan con finalizar la pandemia de Covid-19. Declarada por la OMS en marzo de 2020, la enfermedad causada por el coronavirus ha matado hasta ahora a casi 2 millones de personas en todo el mundo, generando también enormes pérdidas sociales y económicas en la mayoría de los países del mundo.
Afortunadamente, la solución a este gran problema global parece estar más cerca ahora que en otros momentos de la crisis. Confiando en el potencial de la ciencia, en los últimos meses hemos visto el trabajo de cientos de científicos de diferentes nacionalidades generando opciones de vacunas con resultados prometedores. Estudiadas y desarrolladas por grandes laboratorios en diferentes países, como Rusia, China, Bélgica, Alemania y otros, las vacunas ya han comenzado a distribuirse y aplicarse en algunos territorios, y todavía se siguen negociaciando para su adquisición por parte de gobiernos.
Sin embargo, la buena noticia del descubrimiento y la producción de vacunas para el tratamiento y la inmunización contra Covid-19 también nos trae algunas preocupaciones que van más allá de la eficacia de sus dosis. ¿Estas vacunas serán accesibles para todos? ¿Llegarán a todos y a todas de manera justa?
Desde COPROFAM hemos abogado que la vacuna sea tratada desde el principio como un derecho humano universal y, sobre todo, que se ponga a disposición de las poblaciones de forma gratuita, lo que la hace ampliamente accesible.
Nos preocupa mucho que este recurso, que podría salvar millones de vidas, sea tratado como un instrumento político por los gobiernos, o que de alguna manera favorezca a las clases sociales altas, dejando a las poblaciones más humildes en un segundo plano y aún vulnerables al virus.
Deseamos, esperamos y exigimos a los gobiernos de los países del Mercosur Ampliado planes de vacunación que distribuyan las dosis de vacunas de manera gratuita y equitativa, priorizando todavía a los colectivos más necesitados, como los agentes de la salud que trabajan en la primera línea para combatir el virus, las personas de grupos de riesgo y los trabajadores de servicios esenciales.
Dada la baja estructura de atención médica para el tratamiento de Covid en la gran mayoría de comunidades rurales e indígenas, también es muy importante que la vacuna llegue a estos lugares en estos primeros momentos de las campañas, inmunizando, y así protegiendo, a las familias de agricultores(as), campesinos(as) e indígenas.
Independientemente de la situación económica actual de los países, la inversión estatal en vacunas e inmunización en este momento debe tratarse como una prioridad, para que primero se salven vidas, y lo que se ha dañado social y económicamente en este período pueda recuperarse más rápido con la población más segura.
Estamos siguiendo todos los pasos que se están dando en relación a la vacuna en nuestra región del Mercosur Ampliado. Hasta el momento, solo Chile y Argentina han iniciado las primeras aplicaciones, priorizando solo los equipos de salud en la primera etapa. Bolivia, Perú, Uruguay y Paraguay aún se encuentran en negociaciones para la importación de vacunas, y Brasil, que ha logrado avanzar en la investigación y producción nacional de una vacuna, sigue atravesando trámites burocráticos para liberarla, pero también negocia la posibilidad de importar dosis de otros países.
Mantenemos la esperanza de que en los próximos meses nuestra región se acerque más a la erradicación del Covid-19 de sus territorios, con todas las poblaciones ampliamente cubiertas por la inmunización. Hasta entonces, es esencial que todas las personas continúen siguiendo las orientaciones de las agencias de salud para evitar la contaminación masiva, y permanezcan seguras.
Alberto Broch, presidente de COPROFAM


