Invertir en la juventud rural es invertir en calidad de vida para todas las generaciones

Foto: FAO

En la diversidad de sujetos que conforman la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena (AFCI) en todos los territorios, la juventud no solo es parte de ella, sino que también es un grupo esencial y estratégico para que la actividad de producir alimentos saludables continúe ocurriendo de manera continua durante muchos años, de generación en generación. No me refiero solo a los/las jóvenes de hoy, sino a la juventud que se forma en cada época, con el crecimiento natural de las comunidades.

El 12 de agosto se celebra el Día Internacional de la Juventud, establecido por la Asamblea de las Naciones Unidas en la década de 90. En las reflexiones de ese día, incluimos una mirada a la juventud rural y su pleno potencial para ser protagonista del desarrollo sostenible de la AFCI. De aplicar los conocimientos y culturas tradicionales del campo, al mismo tiempo que pueden promover importantes innovaciones para el sector y generar las transformaciones necesarias en los sistemas alimentarios para garantizar la soberanía y seguridad alimentaria de los pueblos.

Es importante entender que la renovación generacional es una de las principales condiciones para que la AFCI siga siendo viable y sostenible, lo que solo se da con la permanencia de los/las jóvenes en el campo y las comunidades rurales. Sin embargo, para que esto suceda, debe haber infraestructura y estímulo para que ellos y ellas puedan permanecer en estos espacios con dignidad y productividad, con condiciones para el bienestar y generación de sus propios ingresos.

Desafortunadamente, las estadísticas sobre el éxodo de jóvenes rurales latinos(as) a los centros urbanos siguen siendo altas y generalmente ocurren por razones como la falta de perspectivas de crecimiento profesional en muchas áreas rurales. Incluso con muchos de estos jóvenes ya provenientes de familias campesinas y agricultoras familiares, problemas como la falta de escuelas y educación de buena calidad, buena conectividad a internet, crédito para la adquisición de tierras e insumos productivos, entre otros temas importantes, llevarlos a abandonar las actividades de producción de alimentos en el campo para buscar otras oportunidades fuera de sus comunidades rurales.

Con el objetivo de discutir estos problemas en sus articulaciones políticas y en busca de soluciones, la COPROFAM tiene una Coordinación de Juventud, y defiende en los espacios de diálogo político las demandas de la juventud rural de los países del Mercosur Ampliado y la implementación de políticas públicas enfocadas a este publico. Para reforzar este tema en la agenda mundial, tenemos el Decenio de la Agricultura Familiar de Naciones Unidas resaltando las necesidades de la juventud rural y definiéndola también como estratégica entre los siete pilares del desarrollo y fortalecimiento de la AFCI.

A través del pilar 2 del Plan Global de Acción, que habla del apoyo a los jóvenes y la garantía de la sucesión rural en la agricultura familiar, el Decenio aborda la necesidad de medidas urgentes para fomentar la participación de dos jóvenes en la agricultura y promover su contribución activa al desarrollo rural en sus países. Cabe señalar que el Pilar 2 y Transversal, es decir, se relaciona con los otros seis pilares que coloca el Plan Global, y que en conjunto reflejan los grandes desafíos que enfrenta actualmente la AFCI a nivel local, regional y global.

Entre las medidas prioritarias que propone el Plan, se encuentran temas como la mejora del acceso de los/las jóvenes agricultores(as) familiares a la tierra y otros recursos naturales, servicios financieros, activos productivos y mercados, así como oportunidades de formación y capacitación para mejorar su producción.

La juventud también es reconocida por su gran capacidad de innovación, y combinando esto con los conocimientos tradicionales adquiridos en el campo, y el acceso a la Asistencia Técnica Rural para una orientación calificada, es posible ampliar aún más sus posibilidades de producir con diferentes técnicas.

Otro factor importante que debemos tener en cuenta, como organizaciones de AFCI, es la participación e incidencia de los/las jóvenes en los espacios políticos y de toma de decisiones, para que, además de dialogar sobre sus necesidades, también ayuden a pensar en soluciones a los desafíos de la totalidad de la AFCI.

COPROFAM se encuentra actualmente en articulación con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), con el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), con otras redes de organizaciones y con algunos gobiernos del Mercosur para promover el Festival Latinoamericano de las Juventudes Rurales. Lanzado el 10 de agosto, el Festival propone y promueve una serie de debates en línea sobre temas relevantes para la discusión sobre el desarrollo de la juventud rural en nuestra región, tales como empoderamiento y autonomía económica, Marcos institucionales para la juventud y participación juvenil en la agenda ambiental y climática.

Todas y cada una de las organizaciones y sus dirigentes, jóvenes o no, están invitados a seguir las actividades del Festival, pudiendo seguir la agenda actualizada en nuestro sitio web y también en el sitio web de la FAO, a través del enlace: http://www.fao.org/americas/eventos/ver/es/c/1417470/

Sigamos creyendo en el potencial de millones de jóvenes rurales latinos y latinas, y trabajemos políticamente para que nuestros gobiernos y sociedades también comprendan que promover la sucesión rural en los territorios es promover una mejor calidad de vida para todas las generaciones, en el presente y en el futuro.

 

Alberto Broch, presidente de la COPROFAM

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