Aumento de Variedades y Superficie de Frutales en la Diversificación de la Matriz Productiva de Aysén

Desde su geografía, Aysén posee una configuración de su relieve muy singular, ya que se caracteriza por la ausencia del valle longitudinal y es reemplazado por gran cantidad de canales marítimos y fiordos. Tiene un clima frío oceánico el cual favorece la formación de vegetación boscosa de especies singulares. El clima que caracteriza a la Región de Aysén es el clima frío oceánico de bajas temperaturas, con abundantes precipitaciones, fuertes vientos y mucha humedad. Las características del relieve provocan una diferencia de climas en el sector oriental, formado por islas y archipiélagos, y en el sector oriental de la Cordillera Patagónica.

En Aysén, al sur del mundo, no es raro ver que agricultores que históricamente se dedicaban a la producción de lechugas hoy estén incursionando en cultivos como arándanos, castaños, murtillas e incluso vides, especies con mejor rendimiento en Aysén, Coyhaique y Puerto Ibáñez. Las grandes extensiones de praderas y la escasa densidad poblacional, lo hizo un lugar tradicional para la ganadería.

Bajo la lógica que el crecimiento no es equitativo territorialmente, el estado tiene la responsabilidad de generar condiciones para que todos los habitantes de país puedan participar en igualdad de condiciones y oportunidades, desconcentrando el desarrollo económico, en el año 2015, INDAP hizo un estudio para determinar nuevas zonas con potencial frutícola en la Región de Aysén, aparte de las habituales que eran Chile Chico y Puerto Ibáñez, en la Cuenca del Lago General Carrera.

Finalizado ese trabajo, las zonas de Mañihuales, Puerto Cisnes, La Junta y Lago Verde se visualizan con grandes posibilidades de desarrollo para la pequeña agricultura en ese territorio austral. El trabajo investigativo estuvo a cargo de Ana Ansón Antas, licenciada en Geografía y Ordenación del Territorio y máster en Tecnologías de la Información Geográfica para la Ordenación del Territorio de la Universidad de Zaragoza, España. La profesional contó que en la investigación se usaron herramientas tecnológicas avanzadas, como teledetección (detección a distancia de informaciones que se producen en la superficie de la Tierra).

Según el Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA: La zona húmeda de la región de Aysén posee las mejores condiciones de suelo y clima para la producción de berries a escala comercial. El arándano, las zarzaparrillas rojas, las zarzaparrillas negras y las grosellas serían las especies con mayores posibilidades de desarrollo.

La frambuesa, planta que crece en forma silvestre en todos los países de clima templado, también en Chile no es la excepción. No solo es muy apetecida, sino que además posee diversos beneficios para la salud por su gran cantidad de fibra y buena fuente de vitamina C. En Aysén, el desarrollo de la frambuesa silvestre y de cultivo ha ido en aumento, tanto así que el Programa de Frutales de INDAP lo ha considerado uno de los frutos con más potencial a nivel regional con miras a un futuro exportable. En la actualidad Chile es el tercer productor de frambuesas congeladas en el mundo.

El Catastro Frutícola es una completa radiografía del rubro realizado por el Centro de Información de Recursos Naturales, CIREN, con el apoyo de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias, ODEPA. El catastro agrícola del 2019, este año 2022 corresponde su actualización, arrojó los siguientes datos: se observa un aumento del 13,1% la superficie de cultivos frutales con respecto al año 2016. Estas 240 nuevas hectáreas frutales plantadas, son en su mayoría cultivos de cerezas, pues el 97,6% de la superficie total regional produce este fruto. Sweet Heart sigue siendo la variedad de cerezos más cultivada, le siguen Kordia y Regina. Las tres aumentaron su superficie en un 18,5%, 9,6% y 61,5% respectivamente.

“La fruticultura es un rubro esencial de nuestra actividad económica por ser uno de los principales motores del desarrollo exportador silvoagropecuario, destacando su capacidad generadora de oportunidades laborales y desarrollo económico en territorios preferentemente rurales, por lo que contar con información actualizada y de calidad resulta fundamental en este sector agrícola” indicó la directora nacional de ODEPA, María José Irarrázaval.

El Programa de Frutales de INDAP ha tenido alto impacto territorial en Aysén y logros en materia de diversificación productiva en una zona extrema y de condiciones climáticas adversas, pero con la implementación de tecnologías se ha logrado hacer frente a estos escenarios. Desde estructuras para el cultivo de frutillas en altura; sistemas de cortinas de viento e instalaciones meteorológicas, que han sido fundamentales para el desarrollo de frutales como almendros, castaños, murtillas y vides. En total se incorporaron cerca de 15 nuevas especies, lo que significa una gran apuesta por la diversidad frutícola de Aysén”.