Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático: Campesinos en defensa de la vida y el planeta
COP 26 contó con la presencia de los países que firmaron la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), tratado acordado en 1994.
Mientras en Glasgow, una ciudad portuaria en el río Clyde, en el oeste de las Tierras Bajas de Escocia, se reunieron veinticinco mil delegados provenientes de doscientos países con todas las precauciones del covid-19, con ausencia notoria de Brasil, mientras en Santiago de Chile, los dirigentes nacionales del Movimiento Unitario de Campesinos y Etnias de Chile, también se reunían por zoom en torno a los problemas que los afectan. “De no entender estas materias que acontecen a nivel global es negarse a la existencia misma”.
Los dirigentes campesinos acordaron levantar una plataforma donde la idea de descarbonización no sea palabra muerta y se abandone el uso de combustibles fósiles para las labores agrícolas. Y se cumpla la palabra empeñada en erradicar las centrales eléctricas de carbón y apostar por el impulso de las fuentes energéticas limpias.
Sin cambios drásticos en las emisiones, el mundo se dirige a un aumento de temperatura de al menos 2,7 °C para fin de siglo, según advirtió la ONU este mes. El panorama mundial no es bueno. Tampoco lo es para los dirigentes campesinos que, haciendo un análisis crítico y exhaustivo de las distintas realidades que conforman el territorio nacional y sin pretender alarmar, la califican como apocalíptica. Aguas privadas, agricultura intensiva, uso de plaguicidas.

El cambio climático se está intensificando y afecta a todas las regiones del planeta, según el informe de agosto del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU, IPCC. Este año 2021 ha dejado cientos de muertes por inundaciones, olas de calor, huracanes e incendios forestales, eventos que según los científicos son más frecuentes e intensos debido al cambio climático.
Orlando Contreras, presidente de la organización, señaló que, en Chile “como en muchos otros lugares del mundo, los orígenes de la agroecología y el cuidado y preservación de la vida en el planeta se encuentran en sistemas agrícolas tradicionales campesinos y de los pueblos originarios. Este es uno de nuestros grandes atributos. Para que se entienda con claridad lo que digo: los monocultivos de pino y eucaliptus son unidades estrictamente económicas. Los bosques nativos son unidades biológicas”.
En el acontecer de los pueblos, la presencia de economías campesinas ha generado dinámicas económicas, culturales, sociales, políticas y tecnológicas, debido a las diversas funciones que desempeñan estos sistemas productivos no solo en entornos rurales sino en los contextos urbanos.
Como país estamos cruzados por múltiples contingencias, pero qué vamos a hacer si no tenemos agua ni alimentos. Sin tener un planeta 2 donde vivir, proponemos salir de la apatía y de la indiferencia en que muchos gobernantes y
líderes sociales han caído, y crear con la fuerza que generemos un frente internacional de organizaciones sociales y gobiernos para hacer un frente común a este flagelo de origen antropogénico.
El reloj sigue corriendo y quizás esta es la última oportunidad que tenemos de preservar la vida, como hasta hoy la conocemos. Pido – señaló Eugenio León- que este Directorio – recoja esta intención y la promueva a través de todos los soportes a los cuales podamos tener acceso, entre personas que creen en el bien común, los sueños colectivos y la esperanza de una vida mejor”.
Al término de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima COP26, la Comisión Europea ha apoyado el consenso alcanzado por más de 190 países tras dos semanas de intensas negociaciones. La COP26 ha permitido completar el reglamento del Acuerdo de París y mantener vivos los objetivos de París, dándonos la oportunidad de limitar el calentamiento global a 1,5 grados centígrados.
Algunas conclusiones
La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, dijo: “Hemos avanzado en los tres objetivos que nos fijamos al inicio de la COP26: en primer lugar, conseguir compromisos de reducción de emisiones para mantener al alcance el límite de calentamiento global de 1,5 grados. Segundo, alcanzar el objetivo de 100.000 millones de dólares anuales de financiación climática para los países en desarrollo y vulnerables. Y tercero, conseguir un acuerdo sobre el reglamento de París. Esto nos hace confiar en que podemos ofrecer un espacio seguro y próspero para la humanidad en este planeta. Pero no habrá tiempo para relajarse: aún queda un duro trabajo por delante”.
En el marco del Acuerdo de París, 195 países establecieron el objetivo de mantener el cambio de la temperatura media mundial por debajo de 2°C y lo más cerca posible de 1,5°C. Antes de la COP26, el planeta iba camino de un peligroso calentamiento global de 2,7°C. Basándose en los nuevos anuncios realizados durante la Conferencia, los expertos estiman que ahora estamos en camino de entre 1,8°C y 2,4°C de calentamiento. En las conclusiones de hoy, las Partes han acordado revisar sus compromisos, según sea necesario, antes de finales de 2022 para situarnos en la senda de los 1,5 °C de calentamiento, manteniendo el extremo superior de la ambición en el marco del Acuerdo de París.


