Nueva Constitución y Mundo Rural

Orlando Contreras Hernández, presidente MUCECH

La nueva constitución que esperamos tener Chile en los próximos meses deberá ser el momento propicio para poner en agenda el derecho al territorio rural como un espacio incorporado dentro de la nueva carta magna. Como MUCECH, planteamos algunas ideas que suelen estar poco presentes en el debate público y que ponen de relieve la importancia que tiene el ordenamiento constitucional en ampliar las oportunidades al sector rural.

Las enormes desigualdades territoriales existentes en lo rural y el impacto que tienen algunos sectores de sus habitantes, como son las mujeres y los jóvenes rurales, pequeños productores, trabajadores rurales y o los pueblos originarios.

En Chile, quienes habitan en zonas urbanas tiene garantizado un conjunto de bienes, servicios y oportunidades de las que carecen los sectores rurales, lo que conlleva en una mayor cantidad de pobreza a una gran cantidad de habitantes rurales, sumado a un acceso más restringido a la salud, la educación y el empleo y a tener peores condiciones de conectividad física y digital, lo cual incentiva a la migración de sus habitantes.  Las zonas urbanas, por cierto, también tienen que enfrentan un conjunto de problemas característicos, que son propios de la sobrepoblación y la desigualdad social, tales como la violencia, la droga, el hacinamiento, la contaminación acústica y del aire o la mala calidad de vida, entre otros factores.

Por eso es que cuando decimos que el derecho de los territorios urbano y rural, debemos hacerlo desde una perspectiva no exclusivamente urbana, ni rural, sino que integrando y complementando ambas dimensiones. Ello es consistente con países desarrollados que tanto nos gusta compararnos, ya tenemos una gran experiencia cotidiana de una buena parte de habitantes del país, que vive en ciudades de tamaño medio o en los sectores rurales aledaños, altamente interconectados. En Chile las políticas y los diferentes ministerios están muy mal acostumbrados a pensar el territorio especialmente el sector rural, desde los procedimientos políticos, administrativos que definen el avance, lento y errático del proceso de descentralización.

La discusión de la nueva constitución es la oportunidad para convertir a Chile en un País verdaderamente descentralizado y con autonomía en sus territorios rurales. Ello es sin duda necesario en Chile que tiene una gran diversidad territorial, social productivo y cultural.  Para lo cual se requiere dotar de muchas más atribuciones a los territorios para definir y gestionar sus propias estrategias de desarrollo con pertenencia local.  El agua, la tierra y los recursos naturales tienen que ser estratégicos en el desarrollo rural; Entregar herramientas jurídicas para la defensa y protección del territorio, así como para un desarrollo armónico y pertinente con las prioridades que definen quienes en el habitan, debiera ser un objetivo central de nuestra nueva constitución.