El desarrollo sostenible como objetivo transversal del MUCECH

Por los compromisos organizacionales contraídos, las urgencias derivadas de su quehacer, y la burocracia misma de muchos procesos administrativos, poco tiempo queda para repasar los objetivos transversales, como es el caso del desarrollo sostenible y las políticas de producción limpias, que animan nuestro actuar y fundamentan nuestras decisiones.

En el año 2015, los 193 Estados miembros de las Naciones Unidas aprobaron la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, como hoja de ruta hacia un nuevo paradigma de desarrollo en el que las personas, el planeta, la prosperidad, la paz y las alianzas toman un rol central. A la luz de esa Agenda para el Desarrollo Sostenible y del creciente interés por mejorar los estándares de vida basados en una alimentación más saludable y prescindir de agroquímicos convencionales, ha incrementado la necesidad de satisfacer un mercado de alimentos con un origen más sustentable y agroecológicamente producidos.

Ante ese dinamismo económico ambiental se adecúan las estrategias, procesos y formas de producción. La idea es muy clara: orientar el trabajo agrícola hacia sistemas alimentarios que produzcan lo suficiente para alimentar a la población mundial, pero con menos impactos ambientales y sociales negativos, eso a nivel global.

En lo particular, hay que considerar que la Agricultura Familiar Campesina al desarrollo económico nacional, que se manifiesta, entre otros aspectos, en su importancia en la producción agrícola, conformada por 278 mil explotaciones que disponen del 25% de la superficie cultivable nacional, y que aporta aproximadamente un tercio de la producción agrícola del país, constituyendo así una fuente importante de empleo del sector.

Orlando Contreras, presidente de MUCECH, reflexiona acerca de su propio quehacer como presidente de esa agrupación: “En esa dirección, se generan las políticas medio ambientales del MUCECH, en consonancia con el multilateralismo, la cooperación horizontal, las políticas y acuerdos internacionales y las decisiones que toman las secretarías de naciones unidas en relación con la agricultura, con un profundo apegado a la vida y preservación del planeta”.

La sustentabilidad, en la producción agropecuaria en general, es fuertemente cuestionado, debido a la aplicación de prácticas que tienen efectos cada vez más inaceptables para el funcionamiento equilibrado y armónico de los territorios. Por su parte, las ventajas comparativas que ofrecen los productos orgánicos son múltiples: sustentabilidad, pertinencia: biodiversidad y conservación, viabilidad comercial (a nivel mundial la demanda de productos orgánicos crece en promedio 30% anual, 10 veces por encima de la demanda de alimentos convencionales), el valor agregado, intercambio sustentable, economías agrícolas exitosas y sustentables.

Planes estructurados, objetivos, impactos y una red de acciones especificas han servido de caudal para alimentar la idea de incidir en mejorar los procesos productivos, pero también contribuir de manera decidida a la construcción de una sociedad más igualitaria. Sin duda que la adaptación a los cambios es uno de los principales desafíos donde, hasta por naturaleza y disposición geográfica, se concentran las formas tradicionales de producción y, algunas, con conciencia menor o insuficiente acerca de los impactos negativos en el medio ambiente.