A través de Coordinaciones Público Privada, Activan Programa de Soberanía Alimentaria con canasta ecológica en la localidad de Casablanca
El programa impacta directamente en la comunidad y consiste en la generación de un circuito corto de comercialización en la que productores locales del programa Prodesal ofrecen una canasta con alimentos -hortalizas, frutas y verduras- a vecinos de Casablanca por un monto de 15 mil pesos cada 15 días. Los espectaculares avances que han experimentado las ciencias de la Alimentación y de la Nutrición en las últimas décadas revelan la importancia que tiene llevar a cabo una alimentación adecuada como una de las mejores vías de promoción de la salud y del bienestar físico y emocional.

Dos actores principales coordinados para que la comunidad en general puede optar a productos orgánicos: el primero, la Universidad de Playa Ancha a través del Observatorio de Participación Social y Territorio surge el año
2012 al alero del programa de desarrollo disciplinario denominado “Participación Social, Diferencias y Emplazamientos Contemporáneos” de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Playa Ancha. Desde su origen es un espacio de diálogo, investigación e intercambio entre académicos, estudiantes y actores sociales interesados en indagar y problematizar en los saberes, fortalezas y necesidades de los territorios y sus comunidades.
Como parte de su programa de soberanía alimentaria, la Municipalidad de Casablanca y el Observatorio de Participación y Territorio de la Universidad de Playa Ancha (UPLA) entregaron las primeras canastas agroecológicas de agricultores que forman parte de la huerta colaborativa de la Viña Veramonte, que en sus campos tienen prácticas orgánicas y biodinámicas, las que reflejan nuestra visión holística del ecosistema.
Éstas aseguran las mejores condiciones para el desarrollo de nuestras parras, logrando viñedos sustentables en el tiempo. Los suelos vivos y equilibrados dan lugar a uvas de calidad que expresan el máximo potencial del lugar de donde provienen. Lo anterior se traduce en viñedos que trascienden en el tiempo y vinos que son fiel reflejo de nuestros suelos vivos.
El alcalde de Casablanca, Francisco Riquelme López, indicó que “este es un programa inédito a nivel nacional, que no solo se trata de la compra y venta de alimentos, sino que busca proteger a la agricultura familiar campesina del país”. La Huerta Colaborativa, proyecto en conjunto con la Ilustre Municipalidad de Casablanca, busca el desarrollo de un proyecto de agricultura limpio y sustentable, potenciando el trabajo de los pequeños agricultores de la zona.
La iniciativa nace por la necesidad de la escasa superficie predial y de agua para riego disponible para cultivos hortícolas del quintil más necesitado de la comuna y consiste en la entrega en comodato de cuatro hectáreas, por ocho años, que incluyen agua y asistencia técnica de Prodesal. El Programa de Desarrollo Local, PRODESAL, es convenio entre la Municipalidad e INDAP, a partir del cual se presta asesoría técnica a la agricultura familiar campesina de más escasos recursos.
“Por medio de este proyecto consolidamos nuestra filosofía sustentable y auténticamente orgánica. Queremos ser un apoyo para la comunidad y generar sinergias virtuosas en la cadena comercial, donde estos pequeños agricultores se convertirán, bajo un precio justo, en proveedores de nuestro restaurant, de los trabajadores de Viñedos Veramonte y en un futuro, también de nuestros visitantes”, asegura José Aguirre, director Agrícola y Gerente General de Viñedos Veramonte.
Este programa consiste en la generación de un circuito corto de comercialización en la que productores locales del programa Prodesal ofrecen una canasta con alimentos -hortalizas, frutas y verduras- a vecinos de Casablanca por un monto de 15 mil pesos cada 15 días.

Al respecto, investigador del Observatorio de Participación Social y Territorio, director del Departamento de Estudios Territoriales y Diálogos Interculturales de la UPLA, Pablo Saravia, explicó que “los alimentos son producidos con respeto al medioambiente, sin utilización de agrotóxicos y dando un uso más equilibrado de nuestras riquezas naturales, para que posteriormente la comunidad pueda acceder directamente a los productos, en este caso, a través de una canasta”.


