El ordenamiento territorial como factor de desarrollo: Plan municipal aspira a que Chillán genere sus propios alimentos
Gran impulso tiene el desarrollo territorial para el abastecimiento de sus propias comunidades. Desde el mapeo analítico y estudio de las localidades, la promoción del patrimonio agroalimentario y comunitario, la valoración de su gente y sus costumbres hasta el hecho material que incluye a los productos y a los productores y sus usos como protagonistas. Nadie mejor que los actores locales pueden conocer la necesidad que sus propias comunidades requieren y de esa manera transformarse en protagonistas de su propio desarrollo. La cadena agroalimentaria regional, que está inmerso de lo que se denomina circuitos cortos, es uno de los puntos base para la Eco Innovación Agroalimentaria, por ejemplo, donde a través de nuevas tecnologías, experiencias y productos puedan generar una mayor proyección de la despensa regional y con ello mejorar la calidad de vida de los habitantes.

A grandes rasgos, una estrategia regional de desarrollo (ERD) se constituye como un instrumento de largo plazo que define, en el sentido más amplio, cómo se logrará el desarrollo de la región y dónde estarán puestos los acentos que darán pie a dicho progreso. En este sentido, se analizan aspectos macro, como la planificación urbano-territorial, las actividades productivas, la identidad regional, la participación de la sociedad civil en procesos de toma de decisiones de escala regional y local, y la definición de metas económicas, sociales, urbanas, territoriales y de toda índole.
La región más nueva de Chile se destaca por su desarrollo agrícola, sus tradiciones rurales y el turismo. La región ha visto pasar por sus localidades a personajes relevantes de la historia nacional, como Bernardo O’Higgins (nacido en Chillán en 1778) y Arturo Prat (Ninhue, 1864). Destacados exponentes de la cultura también provienen de Ñuble: la cantautora y artista Violeta Parra (San Carlos, 1917) y su hermano, el antipoeta Nicanor Parra (San Fabián de Alico, 1914), también son hijos de la zona, al igual que destacados escritores, como Marta Brunet (Chillán, 1897) y Marta Colvin (Chillán, 1907). “Ñuble también puede aportar mucho al patrimonio del país”, indica el Intendente.
La experiencia de Chillán, una ciudad histórica del centro de Chile es similar. La comuna tiene más de medio millón de habitantes que es un gran poder comprador para productos frescos. Desde el análisis de la realidad se puede concluir que un gran porcentaje de hortalizas que se consumen en la ciudad de Chillán no tienen origen en la región, pero ello podría cambiar en el futuro a través de un programa municipal que incluye entre otras cosas, potenciar la agricultura familiar campesina y promover la producción dentro de los límites urbanos.
La agricultura urbana, periurbana y rural, por definición, conlleva una producción ecológica, que no contamine ni degrade el medio ambiente; que promueve el reciclaje de residuos orgánicos con el uso de sustrato y que reduzca notablemente el uso de agua al consumir 50% menos que en una maceta convencional.

El plan municipal de esa comuna señala el director de la Dirección de Desarrollo Productivo Renato Segura Domínguez, tiene un diagnóstico preciso: “hoy la ruralidad de Chillán no está en condiciones de abastecer de alimentos a Chillán, lo que significa que frente a cualquier eventualidad no tenemos la posibilidad de tener productos frescos que la comunidad demanda”. Entre las razones para que Chillán no pueda abastecerse de hortalizas se pueden contar “una ruralidad atomizada con pocas perspectivas de desarrollo que disminuye pues las nuevas generaciones no tienen arraigo con el campo; se suma la marcada estacionalidad de la actividad agrícola o que la gente de estos sectores rurales no explota grandes extensiones de tierra y solo posee pequeñas hectáreas”. A esto se suma la existencia de parcelas de agrado que disminuyen tierras a la actividad agrícola.
Muchos de los alimentos que son consumidos en la capital regional, provienen desde el norte del país y en el caso de las legumbres, desde el extranjero. El desafío, subraya, “es aumentar la capacidad de los productores locales de Chillán para abastecer de alimentos a la comuna, hasta que efectivamente tengamos capacidad instalada para que los productos frescos puedan comercializarse en la comuna”.
En este sentido, el alcalde Camilo Benavente, propuso potenciar la actividad productora en Chillán bajo la marca “Huertos de Ñuble”, lo que corresponde a una estrategia de mercado que incluye apoyar a pequeños productores para que integren tecnología a sus procesos productivos.
Renato Segura subraya que “el problema no es de recursos, sino de coordinación, ordenamiento y gestión de estos recursos. Es decir, si logramos coordinar cada peso que gastemos se tendrá una mejor inversión, en estos momentos estamos centrados en la coordinación y ver de qué manera los recursos que tenemos podemos aprovecharlos de la mejor forma posible”.
En la actualidad, la entidad trabaja con 42 productores quienes comenzarán a ser apoyados para que mejoren su capacidad productiva a través de diversos medios como, por ejemplo, los invernaderos que les permitirían producir durante cuatro o cinco veces al año y no una como ocurre en la actualidad. Además de potenciar el proyecto Huertos de Ñuble, el municipio apunta a fomentar la producción en zonas urbanas a través de la entrega de compostaje a las familias.


