Ordenación y Valorización Territorial para potenciar Innovación y Desarrollo en la Región de Aysén

La provincia toma su nombre del Lago General Carrera. Su nombre original en idioma tehuelche era Chelenko, que quiere decir “lago de las tempestades”, y que tiene una super­ficie de 1850 km2, de los cuales 978,12 km² están en la Región de Aysén, que lo convierten en el mayor lago del territorio chileno. Un dato turístico: En el lago está la Capilla de Mármol, un conjunto de formaciones de mármol esculpidas por el agua.

La ciudad de Chile Chico es capital comunal y también capital de la provincia General Carrera, que comprende las comunas de Chile Chico y Río Ibáñez y los pueblos que lo integran son Puerto Guadal, Fachinal, Mallín Grande y Puerto Bertrand. Ubicada en la ribera sur del gran lago General Carrera y en el sector oriental de la comuna, dista sólo 9 kilómetros de la localidad argentina de Los antiguos, y unos 400 kilómetros de Coyhaique. La presencia del lago General Carrera le proporciona a Chile Chico características microclimáticas exclusivas en la región austral, que permiten el cultivo de duraznos, manzanas, zapallos, sandías, maíz, porotos, otros productos propios de la agricultura de la zona central del país, y la fruta característica de la ciudad: la cereza. En esos apartados territorios, el Insti tuto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) desde mediados de los años 90, impactando positivamente en el fortalecimiento de la agricultura familiar campesina en esa zona austral.

Sin duda este territorio por su clima, pluviosidad, y protegido en forma natural de plagas, es un territorio cada vez más atractivo para la innovación, el desarrollo y la investigación agrícola. Los mecanismos de intervención han sido múltiples. En los últimos años, los lineamientos estratégicos de desarrollo rural definidos por las autoridades buscan un matriz productiva diversa, enfocándose en rubros con potencial económico que permitan mejorar los ingresos de las familias del sector rural. En especial se pretende direccionar un desarrollo frutícola de la región, que en la actualidad se concentra en las comunas de Chile Chico y Río Ibáñez. Se han generado herramientas de ordenación y valorización territorial, a escala de detalle, que permita una orientación real y más certera de las inversiones en las unidades productivas, lo cual, potencia la productividad y sostenibilidad de los recursos de la Región. Se trata de unos insumos válidos para un posterior tratamiento de la ordenación del territorio, enmarcándose en todos los proyectos futuros de gestión territorial en diversos ámbitos.

El hecho que Chile sea el mayor productor de cerezas de Sudamérica, lo transforma en el primer exportador de la región. Sus 31.934 toneladas anuales, equivalentes al 73% de las exportaciones de esta parte del globo, así lo ratifican. Con estas cifras de liderazgo, la región de Aysén se perfila con enormes fortalezas y ventajas comparativas en relación con otras zonas para la óptima producción de este producto. 110 hectáreas a las que se suman 1.000 potencialmente disponibles, según un reciente estudio de la Universidad de Chile

“La comuna de Chile Chico era reconocida por su potencial frutícola. Debido a su microclima, existía la oportunidad de un cambio desde cultivos tradicionales a nuevas alternativas en la producción frutal. Tras la llegada de INIA a la zona fue posible diagnosticar, priorizar opciones y fortalecer su producción con mejoras en la homogeneidad, calidad y volumen de la fruta”, explicó Diego Arribillaga, investigador de INIA Tamel Aike y ejecutor del boletín de impacto de INIA, que evaluó el desempeño del apoyo tecnológico de INIA Tamel Aike al desarrollo agroalimentario de la región.

Y los hechos así lo demuestran, ya que más de veinte años de trabajo han dado sus frutos en Aysén, que observa positivamente la incorporación de cultivos de frutales a su producción local en beneficio de la Agricultura Familiar Campesina patagónica.

La aplicación de I+D+i de INIA inició en los noventa con el establecimiento del primer jardín de pomáceas, carozos, nuez y frutales menores. La instalación de la Oficina Técnica de INIA en Chile Chico, permitió conocer la realidad productiva de la zona y redirigir los esfuerzos para fortalecer la investigación, ejecutando la primera plantación comercial de cerezos con un Grupo de Transferencia Tecnológica (GTT), conformado por 11 productores de la Agricultura Familiar Campesina (AFC).

Algunos de los resultados a mediano plazo han sido el acceso a nuevos mercados de exportación, mejoras en la utilidad por hectárea ($15 millones), y la creación de empleos permanentes y temporales. Además, ha significado un Retorno sobre la Inversión (ROI por su sigla en inglés) de 41 % para la AFC, es decir, por cada peso invertido recibieron 41 % más de lo invertido en 20 años de trabajo constante con INIA.

“Estamos muy satisfechos con el trabajo que se ha realizado en la Patagonia, abriendo posibilidades de cultivo a nuevos frutales con gran potencial de exportación. Para esta administración es vital mantener una relación constante con la agricultura familiar, potenciarla y mejorar sus condiciones de crecimiento agrícola, siendo esta experiencia un gran ejemplo de lo que podemos lograr con la trasferencia del conocimiento de INIA hacia las localidades”, manifestó al respecto la directora nacional de INIA, Iris Lobos.

Este desarrollo progresivo de la matriz productiva de Aysén, ha contado con una inversión de $1.519 millones en fondos públicos, y la ejecución de 46 actividades a la fecha y las tecnologías INIA validadas son: diseño de cortina cortaviento (natural o artificial), control de heladas, principalmente por aspersión de agua a copas de los árboles, además de un diagnóstico del movimiento de masas de aire frío en el valle de Chile Chico, conocimiento que permitió entender y controlar las heladas en la zona.