Por más compromiso, inversión y acción para implementar el Decenio de la Agricultura Familiar

Esta semana tuvimos un encuentro muy especial por la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena (AFCI), y en especial por la agenda del Decenio de la Agricultura Familiar, que cumplió tres años de su lanzamiento. Fue el Foro Global del Decenio, coorganizado por la FAO y el FIDA, que reunió durante cuatro días en un espacio virtual a organizaciones y autoridades de todos los continentes, que de alguna manera están involucradas en esta campaña que tanto valoramos y buscamos impulsar.

El encuentro dedicó su programa a profundizar en cada uno de los siete pilares del Decenio, con una mirada a lo que se ha desarrollado durante estos tres años en el ámbito de estos temas. Principalmente principalmente en términos de los objetivos establecidos en el Plan de Acción Global, como la creación o mejora de políticas públicas, programas, comités y todo tipo de experiencias que fortalezcan la idea central del Decenio de desarrollar, de manera sostenible, los diferentes aspectos de la AFCI que conduzcan al fortalecimiento de su totalidad.

Además de mirar a los resultados, el Foro Global también fue una oportunidad para hablar sobre los desafíos encontrados durante este período y las lecciones que se pueden extraer del trabajo y los esfuerzos realizados hasta el momento en las diferentes regiones. Cabe mencionar que hubo una preparación previa para este Foro, semanas antes, con eventos de escucha virtual en cada región y eso de alguna manera inició las discusiones continuas esta semana. Porque es importante entender las realidades de cada región para promover un debate global de calidad.

Tuve el honor de ser invitado a comentar el Decenio en la sesión de clausura del Foro Global, el día 22, y allí hice algunas valoraciones en base a lo discutido en estos cuatro días de actividad y de nuestras percepciones generales sobre el avance de la campaña, que también la comparto aquí.

Comienzo con los puntos positivos, en los que observo que el Decenio sí ha fortalecido el diálogo sobre políticas públicas para la AFCI, generado importantes coaliciones y alianzas, y avanzado en marcos políticos, legales e institucionales a través de Planes de Acción Nacionales y Regionales. En el Foro vimos datos más precisos de estudios de la FAO que indican que ya hay 11 Planes Nacionales aprobados y otros 40 países en proceso de formulación y aprobación. Además de los diversos espacios de diálogo inclusivos y permanentes que consideran la agenda en sus actividades, como la REAF en la región del Mercosur Ampliado.

Sin embargo, observo que, a pesar de ser fundamentales, estos esfuerzos no son suficientes para la magnitud del desafío que nos presenta el Decenio. El progreso es desigual y no responde a compromisos institucionales fuertes y sostenidos, especialmente por parte de los gobiernos. Es necesario ampliar la escala del Decenio, asegurando un diálogo político inclusivo y multiactor de facto, con la implementación de políticas específicas como compromiso central para fortalecer la agricultura familiar en todos los territorios.

El tema presupuestario es casi siempre un desafío para las negociaciones de políticas de apoyo a la AFCI con los gobiernos, y en ese sentido es necesario considerar con mayor vehemencia la asignación de recursos para que los Planes de Acción Nacionales y Regionales despeguen y sean implementados en la práctica. Señalando la posibilidad de que estos recursos provengan de diferentes fuentes. También entiendo la importancia de generar y fortalecer alianzas con otros actores de la sociedad, como consumidores, universidades y centros de investigación, para lograr nuevos resultados.

Recordemos y consideremos que existen otros instrumentos que pueden ayudar en este proceso, como las Tecnologías de la Información y Comunicación, que pueden y deben ser utilizados a favor de la AFCI. Hay servicios de salud y educación continua, que también deben ser utilizados, sobre todo, para integrar a jóvenes y mujeres en la construcción. Hay organizaciones representativas, como COPROFAM y muchas otras, que están comprometidas e interesadas en participar en los espacios institucionales y contribuir al diseño e implementación de políticas en las comunidades rurales que se necesitan.

Hay cooperativismo, hay agroecología, hay saberes y prácticas tradicionales y tantas otras cosas que ponen a la agricultura familiar en condiciones de transformar los sistemas alimentarios de lo que son hoy a modelos más resilientes y sostenibles. Pero esto depende de la viabilización, principalmente por parte de los gobiernos, organismos y la sociedad, todos interesados ​​en la soberanía y seguridad alimentaria de las naciones y el mundo.

El reto es grande y sabemos que las cosas no suceden de la noche a la mañana. Por el contrario, requieren una construcción cuidadosa que depende de instrumentos y estructuras de soporte para lograr los múltiples objetivos que presenta el Decenio. Es fundamental que trabajemos juntos en esto, lo cual fue evidente en las conversaciones de estos cuatro días del Foro Global del Decenio. Y estamos listos para hacer nuestra parte como organizaciones representativas de agricultores familiares latinos en siete países latinos.

Alberto Broch, presidente de COPROFAM